A Don Manuel Marchena Gómez… (¿o es Gómez Marchena?). Lluís Ignasi Pastrana Icart

Don Manuel, me dirijo a usted con todo el “cariño” del mundo. Sin roces, eso sí, pero con “cariño”, o sea sin miradas de odio, ya me entiende. Y lo digo para que quede claro y no nos confundamos y vayamos a tener algún problema, que ya sabemos cómo las gastan ustedes en la Corte Suprema.

Aunque por deferencia a usted he empezado esta carta en castellano, vaya, en español como dicen ustedes, la lengua de Jesucristo, que de todos es sabido que nació en Chamberí y hablaba en español, aunque no era su lengua materna, porque creo que su madre y su padre eran judíos y hablaban el arameo, continuaré este escrito en mi lengua oficial (art. 3.2 CE) que ya se puede imaginar por mi acento (creo que se me nota incluso cuando escribo) que es el català, mi lengua materna. No así la paterna, pues mi padre era de Écija, “Ciudad del Sol”, “sartén de Andalucía”, “Ciudad de las once Torres” y “Ciudad de los siete niños”, ahí es ná. De eso me viene ese poco de salero y es que, como dice su refrán, “de casta le viene al galgo”.

Pero pensándolo bien, como quizás esta humilde carta se publique también en Madrid, y para que usted no tenga excusa para no leerla, continuaré en versión “castellanoespañol” y solucionamos el problema.

Pues miré Don Manuel, los cuatro meses que duró el “circo” que ustedes montaron en Madrid, ¿recuerda?, me los pasé en la calle Génova, frente al Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, quiero decir el Tribunal Supremo. Desde las diez de la mañana hasta las seis de la tarde cruzando continuamente el semáforo en verde, con un cartel en el que pedíamos que jueces, fiscales y policías se rebelasen contra la injusticia, cosa que, dicho sea de paso, es una extraña reivindicación, porque esta tendría que ser, precisamente, la razón de su trabajo. Por eso, nunca llegué a entender que tantas personas, algunas de ellas con pistola y otras con traje negro, saludadas por policías que se cuadraban cuando pasaban ante ellos, me susurraran al oído, desde “te voy a pegar un tiro en la nuca” (concretamente a este se le veía la pistola o la enseñaba y vestía de paisano), hasta muchos otros que “a grito pelao” hacían referencia a mi madre, la cual, que yo sepa, nunca viajó a Madrid y aún no entiendo cómo la conocía tanta gente, con lo discreta que era.

Y así cada día mientras duró el juicio, con una pausa para comer, durante la cual compartíamos espacio con algunos de ustedes en el “Restaurante Bar Supremo” o en otros bares de los alrededores. Todavía recuerdo aquel “Señores… ¡Viva la República!” que me salió del alma, antes de marcharnos del comedor del “Restaurante Bar Supremo” y lo mal que se lo tomaron “Madre del amor Hermoso”. Pero eso sí, me contestaron con tanto ímpetu con gritos de “Viva España” y “Viva el Rey”, que yo ya me esperaba los de “Viva Franco”, pero no, en honor a la verdad tengo que decir que sus colegas, señor Marchena, se reprimieron.

Durante esos cuatro meses, tuve ocasión de cruzarme repetidamente con el Magistrado Juez de la Audiencia Don Félix Alfonso Guevara, siempre con ese porte, con esa elegancia, con sus trajes de colorines haciéndole la competencia al mismísimo Sala i Martin, y con sus sombreros con la “banderita española”; también me cruzaba con la Abogada del Estado, Doña Rosa María Seoane, con quien mantuve algunas breves conversaciones y con la que, por cierto, aún tengo un café pendiente; en cambio a usted, Don Manuel, no hubo forma de encontrármelo: o era de los que salían por la puerta de atrás, o era de los que pasaban por la otra acera, o tal vez no me fijé bien, porque eso sí que lo tengo, soy muy despistado. Y quizá se preguntará a qué viene todo esto. Pues se lo diré: necesitaba “vaciar el buche”. Quería decirle unas cosillas, y a veces las cosas si no se dicen se enquistan y entonces todo es ya más complicado. Vaya, como el históricamente llamado “problema catalán”, que más bien tendría que llamarse “problema español”, porque tal como dijo Don Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia en el año 1990 en un discurso en el Parlament de Catalunya “Catalunya es lo que los catalanes quieren que sea”, vaya, que su rey Felipe VI tendría que ir al espacio social okupa y autogestionado “La Ingobernable” a apoyar a Madrileños por el Derecho a Decidir.

A ver, Don Manuel, ¿cree que a estas alturas hay alguna duda de que usted se llama Manuel Marchena Gómez y no Gómez Marchena? Pues hombre, tampoco se cree nadie que haya cantantes y políticos presos, ni políticos fugados, sino que, y usted lo sabe perfectamente, lo que hay son presos políticos y exiliados. “¡Perdón, perdón, perdón!”, fugado sí que hay uno, de sangre azul, pero no sé si el azul de la sangre le viene de familia o de tanta viagra.

Y dejando por un momento el “salero andaluz”, quiero decirle que si se diera el caso, que espero que se dé tarde o temprano, de que en el Estado Español se persiguieran todos los delitos, que la justicia fuera igual para todos y que se imputara por igual a todos los presuntos delincuentes aunque fuesen jueces, fiscales o policías, entonces sí que, probablemente, tendríamos que hablar de jueces, fiscales y policías presos, porque estarían condenados no por su ideología, como en el caso de los presos políticos catalanes a los que ustedes condenaron, sino por haber cometido un delito, como el de prevaricación o el de la omisión del deber de impedir o perseguir delitos (perpetrados por funcionarios de justicia). Y si uno de los condenados por prevaricación, por haber dictado conscientemente una sentencia manifiestamente injusta fuera usted, Don Manuel, y “Dios no lo quiera”, pero quizá todo llegará, usted sí que sería un simple preso común y esto lo digo con todos los respetos por los presos comunes. Y es que esto ya parece “el cuento del Rey desnudo”, quiero decir que, aunque usted y sus colegas del CGPJ quieran vestir muy bien las sentencias, en realidad no es que las vistan mal, es que ustedes y sus sentencias van como decimos en Catalunya “de pèl a pèl“, o sea “de pelo a pelo”, vaya, desnudas dirían ustedes y se les ven todas las vergüenzas. Don Manuel, solo es una opinión personal y ahora no se me ofenda, que son cosas de la democracia y de la libertad de expresión.

Para acabar, me despediría con un ¡Viva la República Catalana!, pero en reconocimiento a mis compañeros republicanos de Madrid y como muy bien dice el recientemente premiado con el Memorial per la Pau Josep i Liesel Vidal, el riojano Ernesto Sarabia Alfaro, lo haré en plural ¡Vivan las Repúblicas!, y en honor a Ernesto diré “y la de La Rioja más”.

Decadencia y caída del juez. Elisa Beni

“Tan elevada es la misión del juez y tan necesaria la confianza en él, que las debilidades humanas que se perdonan en cualquier otro parecen inconcebibles en un magistrado (…) Cada uno de ellos tiene que ser un ejemplo de virtud, si no quieren que los creyentes pierdan la fe”

Piero Calamandrei

He tenido la fortuna de conocer jueces. Jueces de verdad, de esos que Calamandrei dibujaba. De los que sentían el peso de la toga sobre sus espaldas, de los que sabían que para juzgar debían de estar “libres de afectos humanos” y, por tanto, conformarse con una peculiar forma de soledad. Jueces y juezas que habían abrazado las consecuencias de la gravedad de su ejercicio incluso en su vida privada, incluso jugándosela. Yo he tenido la fortuna de admirar a muchos jueces y de aprender de ellos cómo algunas profesiones no son meramente una forma más o menos segura y afortunada de obtener unos ingresos sino que conllevan toda una entrega ética y personal que a veces amenaza con desplomarte. Tan dura y pesada es la dignidad y la relevancia de lo que haces. 

He conocido jueces y he vivido de cerca los tiempos en los que la sociedad sentía un respeto reverencial hacia ellos. Esos años en los que el magistrado no ganaba, tampoco lo hace ahora, acorde al peso de su función y a los sacrificios que conlleva, pero que recibía a cambio otro tipo de retribución social que era esa asunción de cierta preeminencia moral de quien vestía la toga. No dudaba un banco de que un juez les devolvería lo prestado. No se le ocurría a un casero que un magistrado le fuera a hacer una pirula en sus bienes. Pequeños e inocuos óbolos de respeto basados en la confianza de la sociedad en quienes estaban llamados a decidir sobre sus vidas y sus haciendas. No hace tanto de esto. Eran los años ochenta y los noventa, con inicio de la pendiente a principios de este siglo. No es cierto pues que el descrédito y la vergüenza a la que ahora muchos de sus miembros arrastran a la judicatura y a la Justicia tenga nada que ver con el franquismo. Son otros vientos los que han soltado las togas y las lenguas y están convirtiendo al Poder Judicial y a sus miembros en un problema. Algo que ellos mismos, sobre todo la mayoría silenciosa que poco tiene que ver, no deberían consentir. 

El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-León, José Luis Concepción, un personaje cuya trayectoria se ha cocido en los hornos populares, se despachó afirmando en una tele que: “con el Partido Comunista en el Gobierno, la democracia está en solfa”. Un magistrado denostando a un miembro del primer poder -lo que tiene prohibido tanto como alabarlo- y diciendo sin despeinarse que la entrada de un partido legal y con representación en las Cortes en el Gobierno, un partido que fue actor clave de la Transición, pone en peligro la democracia. Vocales del CGPJ lo pusieron en conocimiento de Lesmes y Concha Sáez le llegó a pedir que actuara de oficio en un escrito que, al parecer, se estudiaba llevar a la Comisión Permanente de hoy. Todo parece indicar que la tónica va a ser la de dejar correr la cosa. Dejarlo correr, porque la atmósfera parece ser proclive a aceptar acríticamente todo movimiento y sus declaraciones mientras sean del bando correcto y, no nos engañemos, Concepción así lo hizo. Recuerden a Lesmes y a su CGPJ haciendo comunicados oficiales para reprocharle al vicepresidente Iglesias su forma de referirse a los jueces ¿van a reprocharle ahora a un juez la forma en que habla del vicepresidente?

Otro caso, Manuel Ruiz de Lara, el juez de lo mercantil de Madrid que ya no sabe cómo medrar y que intentó irse de “ayudante” a la Audiencia Nacional en lo de Villarejo. Antes daba conferencias con Arrimadas. En sus redes sociales colgó una foto suya comiendo con Macarena Olona en la que afirma: “Orgullo enorme. Una mujer de principios y honor, defensora a ultranza del Estado de Derecho. Comida en La Ancha”. Olona, que unos días antes alabó la figura de Rodríguez Galindo, condenado por los compañeros de Ruiz de Lara a 75 años de cárcel por su relación con el secuestro y asesinato de Lasa y Zabala. Terrorismo de Estado, honor y un miembro de la APM buscando desesperadamente apoyos. ¿Deben los jueces comer con políticos? ¿Deben hacerlo cuando ni siquiera tienen ningún cargo institucional de representación? El comportamiento impropio de un juez se traslada en el imaginario social a toda la judicatura. La apariencia de imparcialidad es imprescindible para generar confianza y contribuir a la estabilidad del sistema político y jurídico. 

Alfonso Villagómez, que escribe un artículo afirmando que la Comunidad de Madrid hace un uso trilero de la Justicia, justo cuando ha resuelto que revoca la prohibición de fumar en las calles llevada por Ayuso. El magistrado Luis Ángel Garrido, que se mofa de los epidemiólogos en la radio el día anterior a que conozcamos su resolución en la que desprecia su dictamen y permite abrir los bares. Una tras otra. Magistrados en Twitter que se desmandan y dejan claras sus coincidencias ideológicas y que luego acusan los reproches afirmando que hay una estrategia para desprestigiarlos.

Es muy posible, pero de haber tal conspiración para cargarse su prestigio, la han puesto en marcha ellos mismos. Lo saben porque ya notan que ese don que antes les regalaban con respeto, ahora tienen que arrancarlo con soberbia, porque leen y reparan en el descontento y el pasmo con el que la sociedad contempla sus coqueteos con el poder, sus genuflexiones ante éste, que a ratos son tan evidentes como las de Enrique López y que es consciente de la pérdida de su sensibilidad moral. Eso no se consigue con un examen ni hay oposición que conteste a la pregunta que se hacía Jorge Malem en un buen artículo: ¿Pueden las malas personas ser buenos jueces? 

De algunos de los vendavales que se ciernen sobre nuestra democracia tienen la culpa los jueces que no se comportan como tales y también los que callan. ¡Ay, los que callan! Ese pecado es bien horrible ya que, como bien decía Perfecto Andrés Ibáñez, “no puede desconocerse que el rol judicial impone, en la forma en que tradicionalmente se concibe, un plus de rigor y de autocontrol generalmente superior al que se da en el común de las personas”.

Es necesario revertir esta pendiente de decadencia entre los miembros del tercer poder. Vamos ya muy tarde. Otros van a aprovechar tales miserias como palanca para reventar el sistema. Es obligación del juez reforzar la confianza de los ciudadanos y con ella la de la democracia. 

Si no son capaces ellos mismos -y a las pruebas de las reacciones de sus representantes y del CGPJ me remito- si no conocen la forma de comportarse “con prudencia y moderación”, como ordena su código deontológico, habrá entonces que marcarles las líneas exactas que sobrepasan esa compostura que les es debida. 

No se puede tener todo el poder, todo el control sobre el resto de poderes y ningún control más que el de los pares y a la par pretender la plenitud de todos los derechos (libertad de expresión, huelga, etc) que otros colectivos a los que controlan disfrutan. Los militares tienen limitaciones porque tienen las armas. Los jueces tienen armas tanto más poderosas. O se comportan o esta democracia debe obligarles a hacerlo. Nos jugamos demasiado.

https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/decadencia-caida-juez_129_7228437.html

El rey, familiares, cortesanos y allegados. Javier Aroca

Dos ideas ruedan hasta ver si dejan surcos mentales por los ambientes políticos y sus inmediaciones mediáticas: una, que lo que está en cuestión es la actitud, conductas, del rey honorífico y no la monarquía; otra, que todo lo que fuere, delictivo o no, forma parte de su actividad privada.

Pero resulta que la monarquía no es solo quien lleva la corona en cada momento. No me extenderé esta vez en citas y autores porque es innecesario teniendo a mano la Constitución. Quien dice eso, pongamos que el presidente del Gobierno, debería no descartar, así de sopetón, la lectura somera del texto constitucional.

Entender la monarquía independientemente de sus reyes y considerar a estos como poseedores divinos de dos personas distintas, en función de sus actuaciones y conveniencias, es situarse en el ámbito de la lógica del pensamiento dinástico medieval y no en el de las monarquías constitucionales parlamentarias. La Constitución española contempla la Casa Real y la Familia Real dentro de la propia regulación de la institución monárquica. Juan Carlos es rey honorífico porque él quiso, presionando lo inconfesable a las instituciones democráticas para tal consideración en una ley de abdicación impropia, por no decir chapuza, como la definió un alto dignatario del Estado.

El rey honorífico forma parte de la Familia Real –son seis–, que no es lo mismo que la familia del rey: que ya no cobre de los PGE directamente –no se incluyen otros gastos– no lo excluye de tal circunstancia. La Familia Real es la overa de la monarquía, en ella reside y es protegido como fundamental el principio de sucesión seminal, contiene el Principado de Asturias y, en primera e inmediata opción, rige la propia Regencia en caso de ser necesaria.

Los miembros de la Familia Real no son inviolables, excepto el Rey, pero sí son aforados y se benefician de los honores y privilegios, también económicos, de los PGE y el Estado. Es fácil deducir, a falta de una ley de la Corona, que son incompatibles, como todo funcionario, para las actividades privadas. Económicas y mercantiles me refiero, claro que tienen derecho a una vida privada, no se habla de entrar en sus alcobas, sino de sus actividades económicas que, en todo caso, están sujetas a la legislación fiscal como todo ciudadano. Bien es cierto que, sobrevenida la concepción cortesana de la Hacienda Pública, muchos hayamos llegado a la conclusión de que no solo no somos todos iguales ante la ley sino que ni siquiera lo somos ante la Agencia Tributaria.

Las últimas andanzas del rey honorífico últimamente conocidas también afectan a sus familiares, hijas, yerno, nietos e involucran a allegados. Entre los primeros se puede rastrear incluso la línea sucesoria más cercana, con lo que, señor presidente, también se vería afectada la institución monárquica. Defender la lógica dinástica tiene estas disfunciones, hay que aceptarlas y hacer frente, apechugar, más aún cuando se descartan otras alternativas en la estructura del Estado y se involucra uno en una veloz e inestable defensa de los valores monárquicos pretendiendo que la dicha institución es solo una persona.

Es, por lo demás, una experiencia histórica que la sucesión de casos desde la llegada de esta familia francesa a España, allá por 1700, permite aprender. El borboneo se ha predicado de la vida política española desde aquellos tiempos, lo que no podíamos prever es que, más de trescientos años después, con una monarquía constitucional y parlamentaria –aún siendo rogada en la opinión de muchos– no hubieran en nuestra práctica, no digo leyes democráticas suficientes para defender los principios constitucionales, sino para contrarrestar el borboneo de familiares, familia, cortesanos y allegados.

La Constitución española no estigmatiza –ni fusila– a quienes no son monárquicos, los protege, como la propia jurisprudencia del Tribunal Constitucional ha sabiamente estatuido. Además, no hay principio de intangilibilidad en nuestro ordenamiento máximo, por consiguiente, se puede criticar al rey y poner en duda la fiabilidad de la monarquía y sus miembros, pensar que son una misma cosa y preferir otro modelo de Estado. Considerar que familia, familiares, cortesanos y allegados están por encima de los principios democráticos de la Constitución no es en absoluto constitucional aunque muy cortesano y propio de allegados.

https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/rey-familiares-cortesanos-allegados_132_6501529.html

La dictadura socialcomunistarra. Javier Gallego

En defensa del Rey y de la Constitución y contra el golpismo de extrema  izquierda

A ver si lo he entendido bien. Vivimos en una dictadura comunista en la que la derecha y la ultraderecha tienen representación parlamentaria y gobiernan en ayuntamientos y comunidades. El partido de la Ley Mordaza dice que la izquierda amordaza. No tenemos libertad de expresión pero la oposición puede llamar libremente dictador al presidente y criminal al Gobierno y unos militares franquistas pueden firmar un manifiesto en contra y hablar de fusilar a 26 millones de rojos y separatistas hijos de puta y pedir que vuelva el fascismo. No es legítimo un Gobierno elegido en las urnas, pero es legítimo amagar con golpes de Estado. Hay tanta censura que se puede denunciar la censura. 

A ver si lo he entendido bien. La televisión pública está intervenida por los soviets, no obstante la oposición sale a diario en la televisión pública acusando al Gobierno de tenerla intervenida. El PP bloquea desde hace dos años la renovación de la Justicia, pero asegura que el Ejecutivo tiene secuestrado al Poder Judicial. Pablo Iglesias está convirtiendo España en Venezuela pero el líder de la oposición venezolana se viene a vivir a nuestro país. El Gobierno quiere acabar con la monarquía, sin embargo, le suben la asignación. La Corona está amenazada por culpa de los bolcheviques, no porque el rey emérito y su familia usaran tarjetas opacas y evadieran impuestos. Juan Carlos se ha ido por culpa de los rojos, no por sus negocios. 

A ver si lo entiendo, que me está costando. Estamos en manos de ETA, aunque ETA no existe. Estamos en manos de los golpistas separatistas pero los políticos y activistas catalanes siguen en la cárcel. Estos son los presupuestos de socialcomunistarras pero son los presupuestos con más apoyos diversos de la democracia, incluidos nacionalistas de derechas. El Gobierno ataca la libertad de enseñanza porque potencia la escuela pública de todos, frente a las subvenciones a la privada católica. Dice Losantos que vuelve el comunismo, pero no nacionalizan ni expropian ni derogan la reforma laboral ni queman iglesias. Menuda decepción de dictadura socialcomunistarra. Esto con Stalin no pasaba.  

No es que no lo entienda, lo entiendo perfectamente. No vienen los rojos, es que no se van los franquistas. No estamos en un régimen comunista, es que la derecha y la ultraderecha, que ya no hay quien las distinga, no aceptan la derrota en las urnas y les cuesta aceptar la democracia misma, por eso crean un clima de crispación irrespirable para intentar que el Gobierno caiga. No hay una degradación democrática, al contrario, tenemos la mayor pluralidad parlamentaria de nuestra Historia y la prensa goza de libertad plena y de hecho, es de mayoría conservadora.

La degradación de las instituciones la provoca quienes dicen defenderlas. Nadie está haciendo más contra la monarquía que el rey emérito y el silencio de su hijo cuando calla ante sus escándalos o cuando los militares franquistas le apelan. Nadie está maltratando más la Justicia que el PP que la bloquea y controla para intentar salvarse en sus múltiples causas. Nadie ha degenerado más el Estado que los populares con su corrupción y sus cloacas. Nadie está envileciendo más la política que quienes llaman dictadura a la democracia y rebajan el debate político con falacias. Nadie destruye más la patria que los salvapatrias que buscan el enfrentamiento y el caos para sacar tajada. Que el país se hunda, que ellos lo salvan.

Por eso sacan los sables. Para hacer ruido. El ruido de sables de los militares jubilados sería una anécdota si no fuera el eco del ruido mediático y político de la derecha. Lo que les pasa es que se han quedado más solos que nunca en el Congreso en la aprobación de los presupuestos y saben que les quedan tres años de legislatura con un Gobierno de izquierdas que tiene más respaldo ahora que en la investidura. No lo soportan, siempre han pensado que el poder les pertenece por cuna, como a la Corona. Seguirán desenvainando el sable y amagando el golpe, porque saben que eso desestabiliza. La buena noticia es que no tienen 26 millones de balas, como decía uno en el chat golpista. Que son muchos menos que la mayoría plural y diversa que quiere dejar atrás las sombras.

https://www.eldiario.es/carnecruda/lo-llevamos-crudo/dictadura-socialcomunistarra_132_6493222.html

¿Memoria «democrática» del franquismo?

Las insuficiencias del Anteproyecto de Ley de Memoria «Democrática».

El Consejo de Ministros del 15 de septiembre pasado aprobó un nuevo anteproyecto de Ley de Memoria «Democrática» para sustituir la ley 52/2007 de Memoria «Histórica», tramitada por el primer gobierno socialista de Rodríguez Zapatero. Este nuevo anteproyecto, aprobado con «nocturnidad» y sin conocimiento del movimiento memorialista, introduce bastantes modificaciones con respecto a la ley anterior. Comenzando por su propia denominación: memoria democrática en lugar de histórica, lo que da que pensar considerando que esta norma se refiere al largo periodo de nuestra historia que comenzó tras el golpe de estado franquista contra la II República y la posterior dictadura que arrasó a sangre y fuego todo vestigio o referente suyo durante casi 40 años.

Pero las razones para esta sustitución de «histórica» por «democrática» se aclaran pronto en la Exposición de Motivos del anteproyecto (Parágrafos I a III), donde se postula que la Constitución monárquica del 78 constituye la legítima continuadora de la I y II Repúblicas españolas, no del franquismo, aunque fuera Franco quien decidiera esa forma de estado monárquica y nombrara a un Borbón como su sucesor en la Jefatura de Estado.

Se trata, por tanto, de una sustitución insostenible, histórica e institucionalmente hablando, y que, como ahora veremos, infiltra cada uno de los 4 bloques dispositivos que contienen los 66 artículos del anteproyecto, muchos de ellos de contenido positivo aunque limitado por el manifiesto interés de los proponentes en cerrar la actual «brecha» histórica, social e institucional para con la II República española sin cuestionar el actual régimen monárquico ni su «pedigrí» franquista, y enterrando de paso cualquier posible decantación por una ruptura «democrática» que la izquierda real de este país sigue manteniendo como principal referente identitario y de lucha por la III República.

De este modo, el Título primero denominado «De las víctimas», tras definir sucintamente las personas y organizaciones destinatarias, comienza declarando el carácter «radicalmente nulo» de las sentencias franquistas por motivos políticos, ideológicos o de creencia, así como la «ilegitimidad» de los tribunales y sentencias franquistas en estas materias.

Unas declaraciones de nulidad y de «ilegitimidad» que no cabe interpretar como declaraciones de ilegalidad y por tanto quedan privadas de todo efecto jurídico y legal derogatorios, como señala el Equipo Nizkor, advirtiendo que esta significativa omisión conlleva graves problemas de técnica jurídica desde el punto de vista del derecho interno, del derecho internacional aplicable en materia de derechos humanos e incluso desde la óptica de la jurisprudencia emitida por el Tribunal Constitucional actual. Es decir, que este anteproyecto no tendrá aplicación práctica alguna ante los tribunales como ya saben por ejemplo los familiares de los 5 últimos fusilados del franquismo que recordamos cada 29 de septiembre.

Finalmente acaba este bloque dispositivo decretando dos fechas anuales celebratorias de amargo trasluz. Se propone el 8 de mayo como Día del Exilio, jornada que desde 1945 conmemora en Europa el hundimiento definitivo del nazismo, no del fascismo patrio que aquí duraría otros 30 años, lo que para el exilio español exterior e interior supuso una gran frustración de las expectativas levantadas tras el fin de la II Guerra Mundial de un pronto derrumbe del franquismo. E igualmente se establece el 31 de octubre como día de las Víctimas, fecha que tampoco por causalidad coincide con el aniversario, 84 años después del golpe de estado fascista, de la convocatoria del referéndum de la Constitución monárquica de 1978 que sirvió, primeramente, para refrendar los designios trazados personalmente por el dictador Francisco Franco.

El Título segundo, dedicado a las «Políticas integrales de la memoria», ocupa dos tercios de todo el articulado del anteproyecto y versa sobre cuestiones relativas al reconocimiento (siempre parcial o limitado) de los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación debidas. Reconocimiento que no podemos dejar de celebrar, con matices, dado que remiten parcialmente a las reivindicaciones insatisfechas del movimiento memorialista español durante más de 50 años.

Con matices porque, primeramente, estas disposiciones son encuadradas dentro de un Plan cuatrienal que dependerá de los sucesivos gobiernos y que, en el mejor de los casos (de aprobarse definitivamente la redacción actual de la ley tras pasar los «filtros» de los Consejos Fiscal y del Poder Judicial que ya sabemos del pie que cojea y del Parlamento y el Senado), comenzaría y tendría que presupuestarse como tal a partir de la legislatura próxima.

Relegación solo interpretable como aplazamiento ya que estas demoras temporales perjudican mucho a las víctimas que aún viven y a todo tipo de rastros de los crímenes del franquismo aún encontrables, como es el caso de las fosas comunes y exhumaciones, la búsqueda de personas desaparecidas y la recuperación archivística, documental y patrimonial.

Importa destacar también en este bloque los escasos 2 artículos dedicados al derecho a la Justicia y que introducen una «Fiscalía de Sala de Memoria Democrática y Derechos Humanos» emplazada a labores de mera investigación, ya que se continúan omitiendo elementos del derecho internacional de obligada observancia para los países firmantes, incluyendo el estado español, como las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en relación con la no prescripción de los delitos de «lesa humanidad» o la prevalencia de estas normas sobre cualesquiera otras disposiciones particulares de los estados, así como las que versan específicamente sobre la denominada «cuestión española». Omisiones que mantendrán a la nueva Fiscalía fuera de los tribunales de justicia sobre derechos humanos y siempre supeditada a los dictámenes jurídicos de la magistratura española y del sistema judicial, que han venido escudándose en la no derogada Ley de Amnistía de 1977 o en la supresión hace 6 años por el ejecutivo de Mariano Rajoy del principio de jurisdicción universal que posibilita intervenir a la justicia internacional, como en el caso de la llamada «querella argentina».

Situación que también afecta a las disposiciones del Título IV del anteproyecto, sobre reparación de las víctimas (sin poder imputar penalmente a los victimarios) y régimen de sanciones, que podrán ser solamente administrativas. Y queda finalmente por referir al menos los escasos 3 artículos del Título III del anteproyecto, dedicado al Movimiento memorialista, al que se releva de todo protagonismo en la exhumación de fosas y encauza o encorseta a funciones consultivas y de mera sugerencia, por la vía de crear un Consejo estatal de la Memoria con tasada representación asociativa y que a su vez dependerá del Ministerio del ramo de cada gobierno de turno.

Considerando lo antedicho queda más claro que la República será la única forma de acabar con la impunidad franquista.

Juanjo Llorente. Aldaia (Valencia), 30 septiembre 2020

SOLIDARIDAD EN TIEMPO DE PANDEMIA

Este año, la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Segovia (MAKSRA), tras la decisión acordada por los Ministerios de Sanidad de España y de Salud Pública de la RASD (República Árabe Saharaui Democrática) a causa de la pandemia generada a nivel mundial por el COVID 19, se ha visto obligada a suspender el Programa de Vacaciones en Paz.

Vacaciones en Paz es un programa de ayuda humanitaria y de sensibilización política y social, organizado por Asociaciones y ONGs solidarias con el Pueblo Saharaui, el Ministerio de Juventud de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y las Delegaciones del Frente Polisario en las distintas comunidades autónomas de España.

El programa hace posible que durante los meses de verano, miles de niños y niñas saharauis de los campamentos de refugiados de Tindouf (Argelia) sean acogidos por familias españolas. Durante su estancia, los menores conocen y disfrutan una forma de vida muy diferente a la que habitualmente tienen en el desierto, un amplio programa de actividades lúdicas y deportivas, atención sanitaria y revisiones médicas. Pero, sobre todo, y así lo demuestra la experiencia de los últimos años, reciben el cariño de familias con las que no tienen vínculos sanguíneos pero a las que quedan unidos para toda la vida.

En un comunicado de la Delegación saharaui para España publicado en marzo, se informó a las entidades que organizan dicho programa que “tras evaluar las circunstancias que atraviesa el mundo, como consecuencia de la evolución de los acontecimientos debido a la rápida y amplia propagación de la pandemia del Coronavirus COVID-19… La situación actual nos exhorta a tomar la decisión de suspender el programa Vacaciones en Paz para el verano de 2020, pero por muy dolorosa que pudiera resultar, a nuestro juicio, es la mejor opción por la que podemos decantarnos en estas circunstancias excepcionales que atraviesa el mundo”.

Ante tal decisión, el Ministerio de Juventud y Deporte de la RASD (responsable de realizar anualmente el Programa de Vacaciones en Paz) ha desarrollado un “Programa Alternativo de Vacaciones en Paz” allí en los campamentos, financiado por Asociaciones pro pueblo saharaui cuya inauguración tuvo lugar el 27 de junio en las diferentes wilayas de los campamentos saharauis. El objetivo de este proyecto ha sido estimular el apoyo a las actividades de creatividad, consolidación de la Paz y la Solidaridad con la causa Saharaui. Se han beneficiado niños y niñas con edades comprendidas entre 8 y 12 años y niños y niñas con discapacidad de entre 8 y 15 años. Se estima que 9.000 menores se han beneficiado del programa.

Los niños y niñas que han participado en este programa alternativo han aprovechado la oportunidad de profundizar en la sensibilización e información sobre la importancia de la salud, la higiene, la educación, el bienestar, etc… Han participado además en actividades deportivas como el fútbol, voleibol, ciclismo, boxeo, atletismo, carreras de neumáticos y coches fabricados por niños y niñas.

Es importante señalar que la población refugiada de los Campamentos de Tindouf, tras cuarenta y cinco años de exilio forzoso, vive de la ayuda humanitaria internacional, paralizada en estos momentos por el cierre de fronteras decretado por España y Argelia. Las condiciones sanitarias son muy precarias, no cuentan con medios ni materiales necesarios para hacer frente a esta pandemia. Las medidas higiénico-sanitarias son casi imposibles de cumplir, debido a la falta de agua corriente, de electricidad en algunas zonas, la escasez de alimentos y medicamentos.

En marzo, ante la rápida evolución de la pandemia del Coronavirus (COVID-19) y la crisis sanitaria sin precedentes a nivel mundial, el Gobierno saharaui anunció una serie de medidas para su inmediata implementación, informando a la población sobre las medidas a cumplir en los campamentos, en las zonas liberadas y en las zonas ocupadas. Fueron efectivas hasta el 24 de julio, momento en que la ministra saharaui de Salud, Jira Bulahi, confirmó los primeros cuatro casos positivos de COVID-19, todos importados tras el inicio de la desescalada. A día de hoy se contabilizan 25 casos: 16 altas, 7 ingresados leves y dos fallecimientos. La expansión del virus si no se mantienen las campañas de prevención y concienciación podría ser muy rápida y en poco tiempo encontrarnos con una catástrofe humanitaria de dimensiones inigualables en esa zona.

El presidente de la Media Luna Roja Saharaui (MLRS), Bouhabini Yahia, ha realizado varios llamamientos a las entidades donantes y al movimiento solidario solicitando ayuda urgente en razón.

Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Segovia (MAKSRA)

LA ESTAFA QUE QUIERE VENDER LA MONARQUÍA: QUE TODAS Y TODOS SOMOS IGUALES

España en los últimos años ha sufrido unos duros ajustes para satisfacer a aquellos que más tienen en detrimento de los más desfavorecidos. El caso más sangrante es la poda realizada en el gasto hospitalario, lo que ha provocado que la partida destinada a sanidad haya pasado del 6,8% del PIB en 2009 al 6% de 2018. El recorte del gasto público en sanidad en algunas comunidades autónomas ha forzado a una buena parte de la población a pasarse a la medicina privada, lo que explica el auge que está viviendo el sector. La partida destinada a educación ha sido una de las más afectadas por los recortes realizados a partir del año 2010. España fue el quinto país del euro con menor gasto en educación, solo por delante de Irlanda, Grecia, Eslovaquia e Italia. España también está por debajo de la media europea en gasto de formación profesional y estudios universitarios, con una brecha de más de 1.000 millones de euros en cada una de las dos partidas de gasto. La tercera brecha en gasto público con Europa es la de protección social.Encontrándose en este aspecto a años luz de la media europea. España gastó en protección a familias y niños el equivalente al 0,6% del PIB, menos de la mitad del conjunto de la Unión Europea; las ayudas a personas en situación de exclusión social apenas supusieron el 0,2% del PIB, solo un tercio del esfuerzo de los países de la UE. Las ayudas a la vivienda se quedaron en el 0,1% del PIB,cinco veces menos que la UE. Mientras tanto la monarquía vive de forma suntuosa, manteniendo una vida placentera a costa del pueblo. Se habla de los turbios negocios del rey emérito, sus corruptelas y apaños con conocidos empresarios y banqueros, cuando no con las monarquías teocráticas y asesinas de Arabia Saudí y Marruecos. Pero tampoco escapa a este modus operandi su hijo Felipe VI, el cual en los últimos seis años ha aprobado unos gastos para la Casa Real de 472.117 euros para las grandes recepciones y 579.693 euros para coberturas fotográficas. También en el Boletín Oficial del Estado de 19 de septiembre de 2019 se detalla la “adquisición de un vehículo blindado de alta representación para el Parque Móvil del Estado», por un valor de 454,500 euros más IVA. También se precisa que fue adjudicado a Mercedes Benz Retail S.A.U.” En él se está paseando en su gira borbónica por España. Como se ve, la monarquía es muy barata como nos quiere hacer ver los partidos cortesanos y los medios adeptos. Porque no queremos ser súbditos y sí ciudadanos, la única forma de acabar con las corruptelas de la envenenada corona es y será la República.

Colectivo Republicano Antonio Machado.

El mundo a la salida de la pandemia. Nils Andersson

La salida de la pandemia provoca gran variedad de debates, de declaraciones e iniciativas para que «el mundo después de la pandemia no sea como el anterior» y que no sean los pobres los más vulnerables y los sacrificados. Mas la crisis que golpea a los cinco continentes, plantea otro problema cuyas consecuencias pueden ser grandes para los pueblos: ¿cómo será el mundo después?, ¿cómo serán las relaciones internacionales al salir de la pandemia, serán multinacionales (en un mundo hegemónicamente capitalista no pueden ser solidarias), o más antagónicas?

La situación plantea muchos interrogantes, empero se perfila el marco en el que las relaciones internacionales van a evolucionar. Una primera constatación, desde el cambio de siglo se ha pasado de un mundo en el que los Estados Unidos eran hegemónicos, a un mundo considerado por los especialistas multilateral (apolar, pluripolar) y como principales potencias Estados Unidos, China, Europa, Rusia y la India, a las que se pueden añadir polos emergentes, como Indonesia, Brasil o México. ¿Esta visión no ha sido rebasada, no se perfila una nueva bipolaridad entre EE. UU y China? Los medios y la capacidad económica, industrial, financiera, militar, científica de esas dos potencias son incomparablemente superiores a las de los otros Estados, o conjunto de Estados, como la Unión Europea. Este nuevo mundo bipolar que se perfila, es totalmente diferente al de los Estados Unidos y la Unión Soviética durante la guerra fría.

Primera diferencia, ninguna potencia podía situarse fuera de los dos campos, la atlantista y la soviética, la tercera fuerza que surgió, Bandung en los años 77, fue una coalición de Estados del tercer mundo descolonizados, pero de ninguna manera otra potencia. Segunda diferencia, la bipolaridad China/Estados Unidos, no excluye que interfieran otros polos, como Rusia, Europa y la India. Tercera y principal diferencia, mientras que el mundo bipolar en el siglo XX estaba marcado por la confrontación entre dos ideologías irreductiblemente opuestas, capitalismo y comunismo, hoy nos encontramos en un sistema mundial capitalista, dominado por las ideas y el pensamiento neoliberales.

Podemos añadir una cuarta diferencia: la Unión Soviética, pese a sus avances económicos, tecnológicos y científicos nunca estuvo, salvo en el terreno militar, en condiciones económicas de poder rivalizar con los Estados Unidos, cosa que China está hoy en condiciones de hacer.

Lo que la pandemia ha cambiado en las relaciones internacionales.

La crisis sanitaria no sólo verifica la tendencia a un nuevo bipolarismo, sino que también lo ha acelerado. Las relaciones de los países occidentales con China, es otro indicador. Para comprender la evolución de las relaciones internacionales durante la pandemia, es preciso volver a la fase inicial. La apreciación manifestada por los países occidentales sobre China y su política de confinar para reducir la epidemia, se ha modificado sustancialmente durante su propagación.

Dada la moderación de la economía china, los Estados Unidos y Europa, sintiéndose a salvo, se interrogaron en un principio: ¿cómo la economía china podrá sobreponerse? Luego se inquietaron por las consecuencias que el frenazo de la economía china podría tener en sus propias economías. Cuando la epidemia se propagó por Europa y luego en los Estados Unidos, se constataron cambios en las posturas adoptadas hacia China, por los gobiernos y los medios occidentales. Esos cambios de actitud y de juicio, se desarrollaron en dos tiempos.

En un primer tiempo, aún prevenidos del peligro de propagación y de la gravedad de la epidemia, en varios países occidentales la crisis sanitaria reveló falta de preparación y graves errores en el sistema de sanidad (en personal, equipos y medicamentos), se dio también desconexión sobre la política preventiva y la organización de confinamientos. Todo lo cual provocó grandes críticas de la población. Para desviar el descontento los gobiernos descargaron su responsabilidad sobre otros. China, país donde apareció el virus fue el responsable designado.

En un primer momento, la crítica de los medios se centró en la manera en que China había gestionado la crisis sanitaria. Los argumentos utilizados por los gobiernos y los medios occidentales fueron el retraso en detectar el virus, el silencio de las autoridades chinas sobre la epidemia y falta de información y comunicación científica sobre el Covid-19, ocultación de datos sobre los muertos…Todo era motivo de insinuaciones, críticas y acusaciones.

Las consecuencias económicas debidas a la crisis sanitaria en los países occidentales (aumento del desempleo, de la pobreza, de la mortandad principalmente en los socialmente más precarios) creó un movimiento de críticas y denuncias de la política económica neoliberal que siguen los gobiernos desde hace más de cuarenta años. Un movimiento inquietante sobre todo porque es imprevisible su desarrollo. Como un medio de distorsión la crítica se transformó en una campaña contra China, cualquier medida tomada en ese país era objeto de críticas: la gestión de la epidemia, autoritaria, estática, totalitaria, comunista, disciplina impuesta, ausencia de libertades individuales y de democracia…

Al adoptar el confinamiento y demostrar su eficacia, China ha llevado a adoptar esa práctica en otros países. Empero, el confinamiento conlleva una consecuencia imprevisible y sin precedentes en los países de economía de mercado: un frenazo de la economía. Los gobiernos que han tratado otras vías (concretamente la inmunidad colectiva), para impedir el bloqueo de la economía, tuvieron que renunciar por la peligrosidad latente del Covid-19. Mas para los partidarios del neoliberalismo, China al imponer el confinamiento como la respuesta más eficaz contra el virus, ha provocado un contencioso contra China y la OMS, la cual preconiza su adopción.

En la opinión pública occidental, las medidas de confinamiento (incluso las más tenues) provocan reticencia y objeciones varias (incluso en las filas de la izquierda). Eso necesita ser analizado. Pienso que hay en ello una parte de occidental centrismo, el confinamiento tal y como se aplica en China y otros países asiáticos no es una respuesta occidental, individualista. Si fue «adoptado» en los países occidentales es culturalmente extranjero, un atentado a la libre elección, de ahí la sacrosanta invocación de las «libertades individuales», las cuales, es necesario recordarlo, se reducen a los medios económicos que cada cual tenga. Lo cierto es que, por primera vez, un modo de pensar no occidental se impone (aunque sea con laxitud) desestabilizando un mundo occidental que tiene la costumbre de imponer sus soluciones al resto del mundo.

Sin embargo, la causa esencial de las actuales tensiones es otra más profunda, depende principalmente de las consecuencias económicas del confinamiento en las relaciones económicas globales competitivas. La economía de los principales Estados occidentales está directamente afectada internamente y en los intercambios mundiales. Están más afectadas por no haber aceptado un modo de confinamiento tan riguroso como el de China y otros países de Asia (Corea del Sur, Taiwán, Singapur, citados como el ejemplo contrario a China), las consecuencias económicas y sociales son imprevisibles. Para limitar las consecuencias, se han movilizado enormes medios financieros y de todo tipo. Los Estados Unidos, los países europeos, la Unión Europea y los bancos centrales emplean miles de millones de dólares y de euros para salvar las finanzas y la industria, y más aún: el sistema capitalista.

Surgimiento de una inquietud mayor para los poderes políticos y económicos occidentales.

Al temor a la crisis económica, social y sanitaria, se añade para los países occidentales, principalmente en el seno de la corriente atlantista (en referencia al Pacto Atlántico), el miedo de que la crisis económica provocada por la pandemia, pueda afirmar la bipolaridad entre los Estados Unidos y China y modificar la relación de fuerza entre esos dos países. Psicosis que comparten los países europeos dado sus lazos con Washington. El hecho de que en algunos terrenos (el de la medicina, por ejemplo) haya Estados europeos que dependen de China, es un argumento para esa acritud.

Desde entonces, la crítica hacia China es política e ideológica, la situación económica de los pueblos no es la razón principal, la cuestión planteada es la de la relación de fuerza geoeconómica global, de su evolución en una situación en la que en Estados Unidos se conjuga: una mala gestión de la crisis sanitaria, una crisis económica, una crisis social y racial. A todo ello hay que añadir las consecuencias del carácter descontrolado de la política llevada a cabo por Donald Trump que debilita uno de los fundamentos de la influencia política de los Estados Unidos en el mundo desde el fin de la Segunda Guerra mundial, su «soft-power».

El comportamiento de Donald Trump trastorna las relaciones entre los Estados Unidos y los Estados europeos, sobre todo porque las medidas tomadas van contra los intereses de estos. Empero su alineamiento con los Estados Unidos es una certitud por los lazos histórico, ideológicos, económicos y políticos que ligan a las clases dirigentes de Europa con las de los Estados Unidos, «aliados» ideológicos y militares (cuyos pilares son el neoliberalismo económico y la OTAN como brazo armado). En consecuencia, el antagonismo entre un mundo de l razón y un mundo competitivo, al salir de la crisis pandémica, se ha acentuado.

Las consecuencias políticas, económicas y sociales de la crisis del Covid-19, son aún imprevisibles, pero se trata de un suceso mayor, de los que modifican la relación de fuerzas mundiales y trastornan el sistema de relaciones internacionales, como fue el caso, en diverso grado, en la Primera y Segunda guerra mundiales, con la descolonización (Bandung y la Tricontinental), y con la implosión de la URSS. Pero en cada una de la salida de esas crisis mayores, Occidente, Europa y los Estados Unidos permanecieron dominantes. Por primera vez en la historia del capitalismo, la contradicción interimperialista, no es sólo la que se da entre potencias occidentales que deciden el mundo desde hace más de cinco siglos (Portugal, España, Reino Unido, Francia, Países Bajos, Alemania, Italia, Estados Unidos), ahora tienen que tener en cuenta a una potencia no occidental.

Las oligarquías (y los gobiernos a sus pies) ve su dominio cuestionado, lo que explica la agresividad de sus discursos políticos e ideológicos contra China, a la que presionan y amenazan. Es grande la similitud de las palabras del 24 de julio de 2020 de Mike Pompeo, llamando al «mundo libre» a «triunfar» de la «nueva tiranía china», declarando que es «la hora para las naciones libres de pasar a la acción» con «una nueva alianza de las democracias». Es grande la similitud con el discurso de Churchill en Fulton, el 5 de marzo de 1946 donde dijo:

que no creía que «Rusia soviética deseara la guerra», mas considerando «que nadie sabe lo que la Rusia soviética y su organización comunista internacional tienen intención de hacer en un inmediato futuro, ni cuáles son sus límites, si existen, sus tendencias expansionistas y su proselitismo» le parecía indispensable que «las democracias occidentales se unan en el estricto respeto de los principios de la Carta de las Naciones Unidas.»

La situación existente nos obliga a recordar la opinión de Tucídides que cuadra precisamente en la época histórica actual. Al observar el antagonismo entre Atenas y Esparta, Tucídides narra como una nación dominante, al ver su supremacía aparentemente amenazada por una potencia emergente, soluciona el problema mediante la guerra. Son lecciones de la Historia de las que los pueblos son las primeras y principales víctimas.

Lo que está en juego en el debate ideológico y político.

Esta peligrosa situación nos lleva a plantear el problema de las posiciones y reacciones de la opinión pública al constatar las tensiones post pandemia. Hay muchas similitudes, pero no son las mismas en todos los países. Es evidente que las declaraciones de los gobiernos influyen mucho en los ciudadanos, a lo que hay que añadir la fuerza de la manipulación de la opinión pública por los medios: prensa, radio, y televisión. En semejante situación es difícil para los ciudadanos librarse del discurso político-mediático, ya sea sobre China o cualquier otra cuestión. Así, la campaña anti china actual imbuye en la opinión pública el condicionamiento acumulado por discursos ideológicos constantes y repetidos del poder del individualismo opuesto a todo colectivismo, sobre la necesidad de defender el mantenimiento de los intereses occidentales dominantes en el mundo y contra el comunismo, sinónimo de ausencia de libertad y de respeto de los derechos del Hombre.

Cada discurso político conlleva su parte de liberación y de alienación, individualismo, pasado colonial y superioridad del Occidente, anticomunismo, son los fundamentos alienantes del discurso liberal que impregna la opinión pública. Ello va contra una apreciación de la situación real internacional y de las amenazas existentes. La campaña actual predispone sentimientos anti chinos, no el del «peligro amarillo» que se utilizó en el siglo XX como algo fantasmagórico, sino contra la China que ha llegado a ser una de las grandes potencias mundiales. Es una barrera mental difícil a erradicar de la opinión pública, máxime cuando esa opinión existe hasta en la opinión pública progresista y antiimperialista dado el discurso unilateral existente desde hace treinta años.

Las posiciones de la opinión pública no son inmutables, nada lo es, pero el trabajo político para modificar la forma de pensar sobre China, plantea una cuestión previa a la que hay que responder. Los pueblos del mundo son sujetos y objetos de los antagonismos interimperialistas, en la bipolaridad que se perfila. Los EE.UU. y China dado el carácter capitalista dominante de su economía son dos Estados imperialistas.

Lenin subrayó la necesidad de utilizar las contradicciones imperialistas y la de distinguir al enemigo principal. El movimiento marxista-leninista nació en ese debate, al ser los EE.UU. el enemigo principal, no se puede conciliar con él, sino combatirlo. Cuando China con la teoría de los Tres Mundos, lanzó la tesis de que la URSS era el enemigo principal, nos opusimos muy justamente. De la implosión de la URSS, resultó una situación en la que los Estados Unidos eran hegemónicos. Treinta años después (un tiempo muy corto), esa hegemonía ha dejado de ser la de dos imperialismos principales enfrentados entre sí. De ahí la necesidad de utilizar las contradicciones, para definir al enemigo principal.

¿Existe hoy un imperialismo principal? Si existe, ¿son los EEUU el enemigo principal, o es China? Este es un debate esencial. Yo lo resuelvo unilateralmente: la política exterior de esos dos Estados y sus intereses fundamentales en el mundo, hacen que los Estados Unidos sigan siendo el enemigo principal.

Todas las grandes crisis significan un cambio de generación, de ahí la importancia de las nuevas generaciones.

Es necesario responder a la urgencia económica y social que provoca la crisis, Covid-19, pero el sistema mundial (economía, medio ambiente relaciones internacionales) interfiere e influye ineluctablemente a nivel nacional, es grave ignorarlo e incluso subestimarlo. El análisis de la situación interior no se puede desligar del análisis de la situación internacional. El «mundo posterior», anunciado durante la crisis como muy diferente al anterior al salir de la pandemia, será sin embargo muy parecido al mundo anterior; los cambios geoestratégicos raramente se llevan a cabo en el inmediato, lo importante es la gravedad social y sanitaria de lo acaecido que prefigura evoluciones profundas, generacionales, que se deben tener en cuenta en el trabajo político. Las jóvenes generaciones son una pieza principal, sólo han conocido el neoliberalismo económico y se ven confrontadas a condiciones sociales difíciles. Para estas generaciones, el futuro es negro y muy inseguro. Confrontadas a las desigualdades sociales, y también a la amenaza ecológica y pandémica; habiendo vivido una situación diferente que la de la generación de los «treinta gloriosos» en Europa, o en el mundo, de la caída del Muro que propició una oleada anticomunista, tendrán una visión diferente; ahí reside un potencial para que prevalezca otra concepción de las relaciones entre los pueblos y los Estados. –

¿Pensar de otra manera? Hay que ver la relación de fuerza ideológica y social. Como en cada época, se puede constatar dos tendencias principales: un despertar de sentimientos colectivos, o una amplificación de los comportamientos individualistas. Que la tendencia colectiva se imponga a la otra, es la apuesta del mañana. Confrontados a esa apuesta hay que tener conciencia principalmente en el mundo occidental, que hay un muro que derribar para modificar la doble alienación de las concepciones individualistas y anticomunistas de la sociedad, y los conceptos imperialistas y colonialistas del mundo. Esta doble alienación que se apoya en el sentimiento de que el desarrollo económico de China y de los países emergentes es una amenaza para los privilegios acaparados por los occidentales, es decir, derribar más de cinco siglos de dominio europeo y occidental. Es una situación diferente para los pueblos de Asia, África y de América Latina, que no sufren la misma alienación imperialista y colonialista.

Esta constatación, nos lleva a subrayar la importancia de favorecer en el trabajo ideológico y político, las relaciones internacionales multilaterales, menos desiguales, sobre la base de una visión solidaria de la sociedad entre los pueblos. Es importante demostrar que las relaciones internacionales políticas o económicas, no son necesariamente antagónicas, sino que pueden concebirse con un espíritu de mayor igualdad, para demostrar que la ley del más fuerte no es la única que puede regir las relaciones entre los pueblos y los Estados. Esto diferencia hoy el discurso político de China del de los Estados Unidos. La mayor amenaza, la guerra de la que los pueblos son los primeros y principales víctimas, depende hoy de los Estados Unidos y de las potencias occidentales, y no de China.

Este es un trabajo a llevar a cabo durante mucho tiempo; que necesita estar atentos a reducir y neutralizar las contradicciones que los atlantistas occidentales pueden exacerbar, incluido en el terreno militar, para mantener su supremacía y prepotencia.

La frase citada anteriormente de Tucídides es el desafío que se le plantea a China, es un desafío para todos los pueblos, es el que se nos plantea a todos nosotros.

https://pceml.info/actual/index.php/actualidad/articulos/830-el-mundo-a-la-salida-de-la-pandemia

La educación usada para perpetuar las elites: Reino Unido y el algoritmo. David Casarejos

La educación usada para perpetuar las elites: Reino Unido y el algoritmo

Los sistemas educativos españoles y británicos no son perfectos. Ningún sistema en el mundo lo es, aun cuando en los últimos años, nos señalan a nuevas economías como Singapur como uno de esos modelos que en educación llega a la excelencia.

Todos los padres que venimos a Reino Unido pasamos por un cambio grande en la educación que se da a nuestros hijos en nuestro nuevo país y el BUP, COU y la EGB por la que pasamos muchos dista mucho de la estructura educativa por la que pasan nuestros hijos: diferentes formas de enseñar, de estudiar, de aplicar lo aprendido.

Desde muy pequeños, en Reino Unido los niños aprenden más rápido a presentar en público, a explicar lo aprendido, y a poder aprender a diferentes ritmos.

Suena bien, pero hay casos, en los que el poder aprender a diferentes ritmos desde muy jóvenes, hace que en las mismas clases haya 3 o 4 grupos de estudiantes con objetivos diferentes, y que en el transcurso de su vida educativa se les empuja o aparta desde demasiado pronto de un futuro académico, por quizás, un comienzo más lento o un desarrollo más tardío.

Cuando hablamos y comparamos los sistemas educativos con la familia en España, choca mucho la diferencia abismal en la cantidad de deberes que se traen a casa, y la cantidad de exámenes que los que viven en Reino Unido no sufren durante sus estudios.

Esta semana la educación en el país de Boris, el presidente que improvisa, ha estado durante días en una de las mayores crisis que se recuerda en este sector. Esto ha sido debido al nuevo ataque que la élite del Gobierno quiso lanzar a los estudiantes de educación pública, a través de un maquiavélico algoritmo que, curiosamente inflaba o protegía las notas de los estudiantes de las escuelas privadas, mientras que a muchos colegios públicos en zonas más pobres o con alto porcentaje de minorías étnicas, se cortaba de raíz sus posibilidades de poder entrar en las universidades de prestigio.

No es que antes no se hiciera, no.

Del 7% de los estudiantes pudientes que forman parte de la educación privada, las plazas que se otorgan anualmente para entrar en Oxford o Cambridge a estos mismos colegios se multiplican hasta llegar al 42%.

El algoritmo lograba que los estudiantes de colegios privados mantuvieran o incrementaran su nota, mientras que en la educación pública pasaba lo contrario 

No nos dejemos engañar, esta élite de estudiantes son los que dirigen el país y Oxford seguido de Cambridge son las Universidades por las que más miembros del Parlamento británico pasaron, y más importante aún es la diferencia con el público en general, ya que aquí si que queda claro cómo el sistema de criba educativo, influye directamente en los representantes políticos.

En el partido conservador, y más concretamente en el “cabinet” del gobierno actual, el 64% de ellos fueron educados en escuelas elitistas y exclusivas, muy lejos de esa media del 7% para la población en general.

Con este gobierno y con la COVID19 de por medio, los mismos que demuestran sus habilidades de trileros en elecciones, referéndums, y demás, a través del ministerio de educación, vio la posibilidad de influir aún más los resultados de este año, y seguir asegurándose de utilizar la ingeniería social para incrementar aún más las diferencias en los destinos de los estudiantes pudientes, y del resto, que han de hacer un esfuerzo titánico para poder llegar a las universidades punteras de Oxbridge, o el Russell Group (universidades de nivel alto, segundo escalón tras Oxford y Cambridge).

Tras anunciar los datos de la semana pasada, muchos estudiantes se quedaron directamente sin universidad a la que ir.

Las universidades aceptan a los estudiantes usando predicciones, con ofertas condicionales a que logren llegar a la nota exigida, al no haber podido hacer exámenes, el gobierno se sacó de la manga una nueva herramienta.

El algoritmo lograba que los estudiantes de colegios privados mantuvieran o incrementaran su nota, mientras que lo contrario pasaba en la educación pública, y donde muchos estudiantes con ofertas de buenas universidades vieron cómo sus notas habían sido degradadas por decisión meramente política.

La selectividad en España no es perfecta, dista mucho de ello, con diferentes exámenes en diferentes comunidades autónomas y que perjudica de manera sistemática a estudiantes de Navarra, Castilla y León y País Vasco, donde a pesar de un esfuerzo mayor, en ocasiones en el examen de selectividad ven cómo tienen que probar un nivel mayor de conocimiento que otras regiones; pero las universidades españolas no eligen de manera subjetiva a los estudiantes, como sí se hace en Reino Unido.

Una de las trabas para entrar en una de estas universidades top, son las entrevistas y pruebas de aptitud, o exigir experiencia de trabajo voluntario, que en muchas ocasiones son facilitadas ya por las escuelas privadas, y todo esto hace que lleguen a las cuotas que ellos deciden. Cuotas políticamente correctas, aceptando a un porcentaje ínfimo de estudiantes de la educación mayoritaria, y que valga para probar que hay un x% de estudiantes de zonas pobres o de determinadas minorías étnicas, que quedaran muy bien en su material de marketing para demostrar una inclusividad falsa.

En Reino Unido acabar una carrera, la que sea, en una universidad de reputación te facilitará entrar muy rápidamente en programas acelerados de graduados y posiciones de dirección sin muchos problemas, y también contribuirá a que pases a formar parte de una u otra clase social que a veces sin estos estudios, no podrás pasar a engrosar, y que para muchos estudiantes es la única vía para subir en la escala social.

Los enchufes de las privadas en España, existen, la red de apoyo interna de estas universidades de nombres compuestos también facilita que determinados partidos políticos españoles se llenen con estudiantes (o quizás sea mejor decir pagadores de servicios educativos de “alto” standing) de estas universidades, como pasa en el Partido Conservador británico, pero nunca se ha conocido un fiasco como el sucedido la semana pasada en el sistema educativo de Reino Unido. Tal ha sido el fiasco, que este mismo miércoles, Boris Johnson agachó las orejas, admitió el fraude (perdón quería decir error) y se dio marcha atrás a su algoritmo, pero otros trucos y trampas seguirán usándose.

https://www.nuevatribuna.es/articulo/global/reino-unido-educacion-usada-perpetuar-elites-algoritmo-boris-johnson/20200820093435178380.html

¿Cuánto tardará Felipe VI en acabar con Pedro Sánchez? Domingo Sanz

Cuando los reyes de España se ponen nerviosos reaccionan contra los presidentes de sus gobiernos. En tanto que estos nacen de las urnas la democracia resulta herida, en ocasiones de muerte. Ante una pregunta que, si tiene respuesta, nos está enviando al siglo XIX desde el XXI, procede recordar algunos momentos críticos.

Momento 1 con Alfonso XIII. El 13 de septiembre de 1923 el general Primo de Rivera dio un golpe de Estado y el rey de entonces, bisabuelo de Felipe VI, negó su apoyo al gobierno legítimo encabezado por García Prieto, inaugurando el periodo que el historiador Santos Juliá bautizó como “dictadura con rey”, y que terminó con su abdicación voluntaria ocho años después.

Momento 2 con Juan Carlos I. A finales de 1980 ese rey se había cansado de Suárez, presidente del gobierno gracias a sendas victorias en las dos primeras elecciones generales tras la muerte del DEMAEHE*. Hoy todo el mundo sabe que el padre de Felipe VI llevaba tiempo intrigando con el general Armada, y lo único que ya se debate es sobre el grado de conocimiento que, el hoy tan emérito como despreciable, tenía del “golpe blando” del general y del asalto duro al Congreso, en paralelo, para crear la conveniente sensación de abismo. 40 años después, Juan Carlos I es el español más apestado de todos y hasta corre el peligro de que le quiten la paternidad sobre su hijo, con tal de salvar al nuevo rey del incendio. Aunque reconozco que, de esto en particular, aún no tengo pruebas.

Actualmente, el peligro de retroceso de la democracia en España se deriva de las consecuencias de dos momentos protagonizados por Felipe VI.

Momento 3 con Felipe VI. El 3 de octubre de 2017 Felipe VI desautorizó al presidente Rajoy, a pesar de que había ganado las tres elecciones generales anteriores, al imponerle su presencia en la tele con la pretensión de demostrar que él, como rey de España, se bastaba para poner orden en Catalunya tras la celebración de un referéndum triunfador a pesar de que guardias civiles y policías enviados por el propio Rajoy lo habían reprimido a patadas y porrazos. Además del hecho absolutamente excepcional de que al día siguiente el Ibex 35 cayera dos puntos más que los principales índices europeos, las dos consecuencias más relevantes de aquella acción de Felipe VI fueron las siguientes:

79 días después, los independentistas consiguieron ganar unas elecciones cuyo resultado les mantiene más que vivos. Y ello a pesar del 155, de la división entre los dos partidos que, en coalición, habían ganado las anteriores, de los encarcelamientos y del exilio del resto de líderes también perseguidos por el Estado español. Y constituido, contra el Tribunal Supremo, el gobierno nacido de aquellas urnas, los partidarios de la república independiente de Catalunya mantienen el control de los tiempos y los recursos disponibles para seguir con su lucha.

242 días después, y más de 700 antes de que finalizara su mandato, el gobierno del PP fue desalojado de La Moncloa, lo que provocó que un partido con 137 escaños, presidido por alguien que tras las elecciones de 2015 había dejado al rey con la investidura en la boca, ¿le guardaba usted rencor, majestad? cediera el gobierno a otro también monocolor, pero de un PSOE con 87 o, lo que es lo mismo, menos del 25% de los 350 escaños del Congreso.

En cualquier caso, a Rajoy le faltó tiempo, tras dejar La Moncloa, para decir en público que él no le había pedido a Felipe VI que pronunciara ningún discurso.

Momento 4 con Felipe VI. “Hace un año”, en una fecha concreta que ni Felipe VI ni Sánchez han confesado, “Felipe VI informó al Gobierno hace un año sobre la fundación panameña de su padre”, según proclamó el titular de El Confidencial del 16 de julio pasado, una información que tampoco han desmentido, pero de la que todos han huido como si, además de envenenar un funeral de Estado, anunciara también el fin del mundo.

Ese titular nos ha permitido comprender varias cosas.

La primera es que a un Pedro Sánchez desesperado porque no conseguía formar gobierno con 123 escaños, cuando venía de otro con 87, y con una derecha que sumaba 149 entre los que por primera vez aparecían los franquistas de Vox, con 24, Felipe VI decidió contarle algo de lo del dinero que su padre ocultaba al fisco. Contrastando el “hace un año” de El Confidencial con lo que dijo el rey en su comunicado de marzo “renunciando” a esa herencia, resulta evidente que Felipe VI lo sabía todo antes de informar al presidente y, por tanto, eligió la fecha que más le interesaba a él para desestabilizar a Sánchez al convertirlo en cómplice de la ocultación de un delito, cosa que, evidentemente, consiguió.

La segunda es que Felipe VI sabía que Sánchez no tomaría en ningún caso la decisión de salir en la tele dos horas después de recibir la noticia para decir a todos los españoles que la monarquía se había convertido en un montón de basura y etcétera, y que, por tanto, constituir la República Federal en España sería el principal objetivo del PSOE y del nuevo gobierno a partir de ese momento.

La tercera es que Felipe VI también sabía, y sigue sabiendo, que al implicar al presidente del gobierno en algo inconfesable pasaría a tenerlo bajo su control. Una vulnerabilidad compartida por ambos, pero con el rey disfrutando de su blindaje total ante la justicia, mientras que Sánchez siempre será uno más de los iguales ante la ley, es decir, violable**.

También sabemos, por fin, que Pedro Sánchez engañó a Ferreras en La Sexta cuando dijo que no podría dormir con Pablo Iglesias en el Gobierno. Ni él, “ni el 95% de los españoles”, afirmó. A la vista de que las ojeras no le llegan hoy hasta las rodillas, ha quedado claro que ese no era el motivo. Se le acusó de hacer demagogia, pero ahora sabemos que al candidato fracasado le salió esa respuesta porque le estaba costando conciliar el sueño.

Lo que no le dejaba dormir a Pedro Sánchez desde aquella confidencia de Felipe VI era no poder decírselo a quien, sí o sí, iba a tener que sentar a su lado en el Consejo de Ministros

¿A que a usted le quitaría mucho más el sueño lo de ocultar una información decisiva al socio que necesita para respirar, que no el hecho de que ese socio peine coleta, por poner un ejemplo?

Es muy probable que, durante sus insomnios, Sánchez estuviera buscando excusas para rechazar a los de Iglesias en el gobierno, a pesar de las muchas condiciones a las que ellos iban renunciando cada día, con tal de asumir ministerios.

Entonces ocurrió algo sorprendente. Abocadas las urnas del 28 de abril al fracaso, en mi opinión por el terremoto que la bomba sin ruido  de Felipe VI provocó en el único candidato posible a La Moncloa, llegó el 13 de septiembre de 2019, otro 13 de septiembre, por cierto, y, antes de la protocolaria e inútil ronda de consultas que debía repetirse con Felipe VI, un Pablo Iglesias que no sabía nada del delito que compartían Sánchez y el rey y que, además, andaba desesperado al no entender la negativa del socialista a firmar la coalición, declaró lo siguiente:

«El jefe del Estado debería hacer entender a los candidatos que la coalición es la vía para la estabilidad y que España no se merece una repetición electoral».

O, lo que es lo mismo, Pablo Iglesias atándose a Felipe VI al pedirle que se implicara con su propuesta para conseguir que no se repitieran las elecciones. Mientras, en La Zarzuela, las risas del inquilino debían hacer temblar hasta las vigas más maestras del palacio.

Muchos más detalles están demostrando que el poder real que está ejerciendo Felipe VI representa un verdadero peligro para las libertades y la democracia. También justifican el primer título de esta serie de artículos, “Felipe VI es el nombre de un golpe de Estado”, y nos animan a seguir con este formato de análisis/denuncia para que la sociedad y el gobierno comprendan que es el momento de acabar con la lacra que representa la monarquía en España.

*DEMAEHE son las Iniciales del Despreciable Español Mayor Asesino de Españoles de la Historia de España.

**La palabra “violable” no aparece en el diccionario de la RAE, pero es una más de las ausencias sospechosas, porque sí aparece “inviolable”.