Fundamentalismo y laicismo. Rosa Regás

Laicite

Todos sabemos que según sea quién escriba la Historia, los conceptos de bondad y maldad, sabiduría y estulticia, terrorismo y lucha por la libertad adquieren tintes distintos de los que conforman nuestra particular moral cotidiana. Como si nosotros no fuéramos capaces de comprender lo que los grandes de la tierra hablan o como si hubiera un orden superior que se rigiera por leyes morales distintas de las nuestras. Y del mismo modo que sabemos que la Historia la escriben los vencedores, no nos extraña que los que detentan el poder adjudiquen a los movimientos que se les oponen calificativos que están en consonancia con la versión que quieren que el mundo tenga de sus mandatos y de sus guerras, aun antes de que los sabios se pongan a escribir la Historia. El lenguaje no es nunca inocente, y visto el uso que los poderosos han hecho de él deberíamos desconfiar de entrada de las definiciones con las que pretenden explicar y justificar los conflictos que hoy nos agobian que siempre son sus conflictos una los nuestros.

Hemos visto definir el malestar de los pueblos adjudicándoles objetivos que no siempre se corresponden con los hechos. Cada cual, una vez en el poder y dueño de los ejércitos y de los destinos de los hombres, quiere ser además el dueño absoluto de las conciencias y se otorga el calificativo de “luchador por la libertad”, aunque esté masacrando y destruyendo a quienes se le oponen o le impiden alcanzar sus objetivos.

De hecho, y casi sin darnos cuenta, aceptamos las definiciones que nos impone el bando al que pertenecemos, sea porque no tenemos ya sentido crítico, sea porque jamás lo usamos con lo que es nuestro. Y si capitalismo se oponía a comunismo, protestantes a católicos, colonizadores a colonizados, defensores de la cultura y la religión a salvajes -como nos enseñaron en la escuela en los tiempos ominosos de la dictadura y antes aún-, hoy se nos impone una visión del mundo según la cual hay dos bandos irreductibles: terroristas y defensores de la democracia y la libertad, aunque poco nos costaría comprender que tan terroristas son los de un bando como los de otro. Pero nos han enseñado a juzgar los conflictos y las diferencias usando distintas varas de medir por lo nuestro y por lo ajeno, de ahí que nos neguemos a ver cómo comenzó la lucha, quién provocó la primera embestida, y cuál fue el desarrollo de aquellos iniciales escarceos, limitándonos a juzgar un acontecimiento reciente como si estuviera desprovisto de historia. ¿Es que cuando los terribles atentados terroristas perpetrados por árabes nacidos en su territorio, que sufrió, por ejemplo, Francia hace bien poco, alguna vez se habló de los bombardeos franceses de uno, dos, tres o cinco años antes contra la población siria y la de otros países de Oriente Medio de donde eran oriundos los terroristas, por no citar la macabra historia colonial francesa en aquellos territorios a mediados del siglo pasado, o las cruzadas emprendidas por la Francia de los Capeto y el Sacro Imperio Romano durante dos siglos de la más oscura Edad Media cuya humillación, viva aún en su corazón, los sirios vivieron como el inicio de un intento por parte de Francia de ser sometidos  a Occidente que sigue vigente hoy? No, apenas un suspiro en la explicación del odio profundo e irracional que mueve a tantos nacidos en Europa de origen árabe, casi echándoles en cara que, a pesar de habérseles permitido a ellos o a sus padres vivir en las condiciones que viven en los barrios marginados de todas las ciudades del país, devuelvan con su desagradecimiento, su odio y su violencia los beneficios recibidos. Y es cierto, pero también es cierto lo contrario, en Francia y en cualquier segmento de historia violenta de cualquier país del mundo que nos detengamos a estudiar: todos en mayor o menor medida somos responsables del terrorismo, nosotros, y todos los pueblos del mundo, por más que todos tengamos héroes y heroínas que en su día se pusieron ante un cañón para defender o atacar un objetivo, según fuera la ideología de quien nos gobernaba en aquel momento.

Recuerdo aún los tiempos en que hablábamos del enfrentamiento norte y sur, términos olvidados como si de verdad la tan glosada globalización hubiera acabado para siempre con la diferencia entre pobres y ricos, o al menos supusiera la posibilidad de que paulatinamente se fuera acabando con ella, como si la palabra con que la nombramos y el concepto que contiene pudieran esgrimirse ante los que acusan al neoliberalismo más salvaje de haber invadido el mundo y haber arrasado la esperanza de encontrar otra forma de progreso que no se hiciera a costa de la pobreza del 80% de la humanidad.

Hoy todos los enfrentamientos anteriores, derechas e izquierdas, pobres y ricos, católicos y protestantes, conservadores y progresistas, incluso nacionalistas de la periferia y del centro, y tantos otros, parecen haberse diluido ante la explicación definitiva que se nos ha impuesto: lo que ocurre en este mundo que vivimos, lo que ha de unirnos frente al peligro que nos amenaza, es que nos encontramos frente a una guerra de culturas, de civilizaciones.

No obstante, a poco que nos dediquemos a ver la realidad que nos rodea, nos daremos cuenta de que el verdadero enfrentamiento no está en las culturas ni en las civilizaciones, sino entre los que defienden un fundamentalismo sin fisuras y los laicistas. Y entendemos fundamentalistas  a los que se sienten ejecutores de la voluntad de un dios todopoderoso y magnánimo, dicen,  que no tiene porqué explicar ni justificar lo que nosotros pobres mortales no entendemos, y se niegan a formar parte de un bloque homogéneo, sino que como buenos fundamentalistas no admiten competencia y  ven a otros fundamentalistas como representantes de otras  culturas de bárbaros sometidos a otra idea falsa de su mismo dios, incluso  otro Dios, que no solo no es el verdadero, sino que ni siquiera existe, cuya idea vive aupada en una monstruosa artimaña con el fin de crear una sociedad falsa, cruel y siniestra contraria a la verdadera cultura, a la tradición y a la civilización, que solo merece el castigo y la desaparición. Porque el fundamentalista está convencido, o actúa como si lo estuviera, de que los demás dioses son copias burdas y sacrílegas del ser supremo que él adora, obedece y defiende, el único que engrandece a su pueblo y le da la fuerza, el coraje y la justificación para someter o destruir a los que obedecen a los falsos dioses.

Bush contaba con el apoyo de la Coalición Cristiana, un movimiento nacional que no sólo estaba contra el aborto y los homosexuales, sino que se pronunció con respecto al huracán de Nueva Orleáns como un “castigo de Dios”. Y que al son del eslogan “debemos rescatar nuestra república de manos de los ateos” y con el patrocinio del presidente conmovió las conciencias americanas que le darían la victoria. ¿Acaso Bush no hablaba de una guerra de acuerdo con el mandato de Dios contra los infieles? ¿No decía que había que obedecer a Dios, que está con la nación norteamericana? ¿Y no declaró Blair, su aliado en la guerra de Irak, que se sumó a la invasión por obedecer los designios de Dios y que por tanto sólo Dios podría juzgarle?

Bien mirado, no son distintos de los fundamentalistas musulmanes que en nombre de Alá dictan fatwas contra los infieles y necesitan mártires para combatir la decadencia de Occidente, calificando de Satán a Bush del mismo modo que Bush los calificó a ellos como “eje del mal”.

Hoy Bush ya no existe, pero sí quienes defienden lo que él defendía, y además con el mismo entusiasmo e igual forma de atacar al contrario, que convierten en justificación de la guerra quinta o sexta que emprenden en un mismo año con la mano en el corazón y la mente en el Altísimo que los ampara.

¿Quién de entre los que dudan de las informaciones que a través de nuestra prensa nos llegan de las agencias de noticias norteamericanas, no entiende que esto mismo se dirime en la absurda, siniestra y mal llamada guerra civil de Siria? ¿Acaso pasamos por alto que la guerra y la defensa de los terroristas por parte de Arabia Saudí, Israel y los occidentales, en la defensa de los igualmente mal llamados luchadores por la libertad que acaban convirtiéndose en grupúsculos terroristas, no tiene en cuenta que su afán prioritario es convertir la sociedad multiconfesional siria en otra rendida a ciegas a un único Dios, Alá en este caso, que lo sabe todo y lo exige todo? Efectivamente, así han acabado en manos y al servicio de fundamentalistas mucho más preparados y poderosos. La multi confesionalidad en la que cada religión, sea cual sea su número de fieles, y sea cual sea el paraíso que nos espera incluso si no nos espera ninguno, con sus distintas formas de entender el delito y la convivencia tiene los mismos derechos y privilegios que las demás, es una forma de laicismo que se contrapone al fundamentalismo, es decir a la defensa del poder total de nuestros dioses monoteístas sea cual sea el nombre y aspecto con que lo revisten quienes llevan siglos imponiendo su doctrina por todos los medios a su alcance.

Dos concepciones que explican el mundo a través de la divinidad en manos del poder que monta guerras e invasiones en nombre de un Dios que está con ellos, exigiéndoles comportamientos que prescinden de los derechos civiles, de los derechos humanos, para los que no cuentan los valores universales y laicos, de justicia, libertad e igualdad.

Así es el fundamentalismo: antepone las creencias a las ideas, y lo que hoy estamos viviendo en sus distintas versiones es el intento por parte de quienes detentan el poder de imponer al mundo un dios guerrero y todopoderoso al que hay que obedecer, aunque nos exija matar a nuestro hijo para demostrarle fidelidad, y en nombre del cual efectivamente matamos, torturamos, destruimos y expoliamos al planeta, a los países y a sus ciudadanos, sean fieles de otro dios o tengan la conciencia libre de opresiones celestiales. No importa cuál sea el dios elegido ni como vaya disfrazado y de qué: al poder cualquier dios le sirve con tal que tenga armas capaces de someter a hombres y mujeres con promesas o amenazas que exijan obediencia y creen adicción. Siempre despiadado y tan etéreo e imaginativo como un dios virtual o tan material y tangible como el poderoso dios del beneficio, por ejemplo, de la ciega especulaión y del feroz consumismo que nos convierte en voraces monstruos que a su servicio mantenemos en la miseria a más de medio mundo mientras destruimos a conciencia la tierra, los mares y el aire que respiramos.

http://blogs.publico.es/dominiopublico/25901/fundamentalismo-y-laicismo/

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PEDRO HORRACH (FISCAL DEL CASO NÓOS): “LA MONARQUÍA ES UNA INSTITUCIÓN ANACRÓNICA Y OBSOLETA”

El Caso Nóos que llenó tantas horas en las televisiones y en la prensa de este país comenzó a disolverse el martes 12 de junio “de forma satisfactoria” para Pedro Horrach (Sa Pobla, Mallorca, 1966).

Pedro Horrach, durante la entrevista.

Por fin pasará la página más angustiosa de su vida y se irá a dormir sin pensar en el “qué dirán de mí mañana”. El deterioro del exfiscal que enseñó su puño de acero a quienes especularon sobre los entresijos de una presunta negociación para salvar a la Infanta ha sido notable desde que comenzó la investigación. Sólo hace falta mirar sus fotos de hace cinco años. La salida a la venta de su biografía, escrita por Ana Martínez Aguirre, ha coincidido con la sentencia del Supremo y, cosas de la vida, Horrach ha vuelto a los focos de la actualidad para convertirse en la persona más requerida y criticada del país. “No hay pruebas ni motivos para hacerlo. No protegí a Cristina de Borbón. El dictamen me da la razón”, apunta. Pero lo importante para él es que esta sentencia significa el fin de la historia. Un relato que le ha dejado una profunda muesca de desolación.

Tras la confirmación de la sentencia, ¿se siente ganador en el caso Nóos?

No me siento ni ganador ni perdedor pero sí reconfortado. Y lo estoy básicamente porque el Tribunal Supremo ha ratificado los pronunciamientos de la Audiencia Provincial. Esta decisión me hace sentirme satisfecho aunque no en su totalidad porque la fiscalía, o sea yo, postulaba una pena superior y otros hechos delictivos pero, mire, han pasado ya ocho años de un procedimiento largo y de alguna manera había que poner fin al debate. Sólo me queda respetar la decisión del Supremo.

Entonces, ¿está satisfecho?

Si se refiere al contenido de la sentencia no estoy satisfecho. Sin embargo, sí me alegra que haya ratificado que la acusación popular, ejercida por Manos Limpias, actuó con temeridad en el juicio y de ahí que la sentencia de la Audiencia Provincial se le impusiese el pago de las costas. Creo que la decisión del Supremo me da la razón en el sentido de que no hubo indicios suficientes en ningún momento para sentar a la Infanta en el banquillo. Nada más.

Sin embargo, el juez José Castro ha calificado el fallo como “una sentencia de saldo”.

Siempre parece que surge algo que nos hace sentirnos insatisfechos, en este caso con las penas dictadas, pero le diré una cosa: Cuando todo esto comenzó, nadie podía imaginar que Iñaki Urdangarín acabaría sentado en el banquillo de los acusados y nadie hubiese imaginado que sería condenado a casi seis años de cárcel, como ha ocurrido. Comprendo que podamos compartir más o menos la sentencia pero nadie podrá decir que haya sido un proceso opaco porque ha estado sometido al escrutinio público desde la fase de instrucción hasta el juicio oral. ¿Alguien quería más?

El caso Nóos, ¿no ha sido un proceso sucio?

Ha sido extraño porque desde el momento en el que adquirió tanta trascendencia mediática se filtraron cuestiones puramente éticas que no tenían nada que ver con los hechos que se estaban investigando. Se traspasaron muchos límites y, oiga, yo no estoy para hacer valoraciones éticas. Mi función como fiscal anticorrupción era determinar si unos determinados hechos tenían encaje en un tipo delictivo. Pera nada más.

Usted ha repetido varias veces que no ha habido trato de favor a la Infanta Cristina de Borbón pero buena parte de la sociedad ha visto privilegios.

He intentado luchar contra este prejuicio pero me ha resultado imposible vencerlo. Cuando se instala algo así en la sociedad es muy complicado eliminarlo. Pero no por mucho repetir que hubo confabulación es cierto que existiera. Estoy un poco harto de teorías conspirativas un poco absurdas. Yo actué según mi leal saber y entender y con el mejor criterio profesional, y no hay más historia.

¿Y qué opina de que una parte de la sociedad sospeche que la justicia no es igual para todos?

Vamos a ver. En un proceso que ha sido público, donde se ha hecho una radiografía desde el minuto uno de una investigación que casi era retransmitida en directo pese a encontrarse aún abierta, ¿dónde está la confabulación? Si alguien me explica dónde se encuentra podré defenderme, pero lanzar al aire una afirmación de estas características es muy sencillo. Todo esto es absurdo. Oiga, mire, si usted hace una aseveración así tendrá que probarla, digo yo. Y si no la tiene es que no existe.

La revista Interviú publicó un documento confidencial mecanografiado por usted dirigido al exjefe de la Fiscalía Anticorrupción, Antonio Salinas, donde diseñaba la estrategia que debía seguirse para salvar de la quema a Cristina de Borbón

Si usted lee ese informe, que está publicado, verá que son reflexiones internas sobre una estrategia procesal determinada, algo muy habitual y común en mi profesión. El título del manual “Para salvar a la Infanta de Borbón” se lo pusieron los medios de comunicación.

Pilar Urbano también le acusa en su libro de conversaciones con el juez Castro de haber hecho dejación de su profesionalidad obligado por la disciplina¿Recibió presiones?

No puedo estar más en desacuerdo con esa acusación pero por más que lo diga, dudo que pueda llegar a la gente. Mis decisiones y responsabilidades en el proceso eran exclusivamente mías. No hubo presión alguna. Actué con aciertos y con errores, que seguro que los tuve, pero nadie condicionó mi decisión. Ni tuve sugerencias ni telefonazos. Es que no ha existido absolutamente nada.

¿Y no le importa haber quedado como el villano de esta historia?

Pues no es plato de buen gusto pero al final de todo este proceso se ha dictado una sentencia donde se absuelve a la Infanta en dos líneas y se impone el pago de las costas a la acusación popular, que fue la que la sentó en el banquillo, bajo una acusación temeraria. Sinceramente, creo que esto es darme la razón. ¿O es que le jueces también están conchabados en esta conspiración absurda de la que hablan? ¿Por qué se me acusa a mí de conspirador y no a los magistrados que han absuelto a la Infanta?

¿Tiene la esperanza de que algún día lejano se sepa la verdad que ha rodeado este caso?

Una vez instalado el prejuicio ya es imposible cambiarlo. Por mi parte intento pasar página y olvidarme de esta situación.

Un día de juicio usted exclamó en voz alta que estaba “sufriendo como un perro”. ¿Tan duro resultó el proceso?

Es que no fue un solo día sino varios que se prolongaron durante algunos años en los que tenía que ver, oír o leer que yo era un corrupto o un títere de la Casa Real. Esto es muy difícil de llevar.

En su opinión, ¿qué daños ha producido a la institución monárquica este proceso judicial?

Esta pregunta que me hace demuestra todo lo absurdo de la teoría de la conspiración. Por una parte se dice que mi actuación profesional ha conducido a un desequilibrio de la institución monárquica mientras que otros me acusan de intentar salvarla por el mismo comportamiento. Oigan, aclárense, por favor. Sobre los daños, pues no sé. A la vista están, son públicos y notorios. No tengo más que añadir.

¿Es usted monárquico?

La monarquía es la institución que tenemos, la que nos hemos dado todos los españoles. La respeto. Pero la cuestión no es si soy o no monárquico. A mí me parece una institución anacrónica en el sentido de que a estas alturas ser jefe del Estado dependa del nacimiento. Me resulta obsoleto y supongo que en el futuro cambiará.

De haber sido posible, ¿habría citado a declarar al rey Juan Carlos?

Pero es que no se planteó ni siquiera se investigó porque era inviable jurídicamente. ¿Si no hubiese sido jefe del Estado? Pues probablemente se le hubiera citado a declarar, sí. ¿En calidad de qué? Pues eso no lo sé.

A tenor de algunas informaciones publicadas, de inductor. Parece que amparó a Urdangarín en algunos de sus negocios.

Pero no se investigó porque no se podía. No había posibilidad de hacerlo. Y lo que no se puede probar, no existe. Otra cosa muy diferente las valoraciones personales que la gente pueda hacer desde fuera pero ahí no puedo entrar.

¿Quién es Pedro Horrach?

Es complicado definirme a mí mismo. Pero diría que he intentado cumplir lo mejor posible mi labor como fiscal durante 25 años y poco más puedo decir al respecto.

CTXT

CONSULTAS REPUBLICANAS. VALLEKAS DECIDE, POR CARACOLA

Es ilusionante que el pueblo tome la iniciativa ante la inacción o imposición de los gobiernos. Esa es la esencia de la democracia: el pueblo opinando, decidiendo, eligiendo… Y este es el caso. Corren vientos de consultas populares para que el pueblo opine y elija. En este caso, corren vientos de consultas populares republicanas.

El origen de la consulta

A finales de este pasado enero, la “Federación de Republicanos (RPS)” publica un llamamiento cívico para promover consultas republicanas en todo el Estado:

“[…] las fuerzas políticas y sociales y las organizaciones republicanas, junto a gentes que firmamos este llamamiento, acordamos promover la creación de Comités pro consulta Republicana, en todos las capitales, ciudades, pueblos y núcleos ciudadanos.”

Sea a raíz de esta invitación o por iniciativa propia, en distintos lugares del Estado comienzan a celebrarse asambleas para debatir sobre la necesidad de un Estado republicano y para formar grupos de organización de consultas populares sobre la decisión de ser una monarquía o una república.

Nunca nos han preguntado y ahora se esconden

Nunca en este país se nos ha preguntado qué tipo de Estado queremos, si preferimos una monarquía o una república. La monarquía nos la legó el dictador Francisco Franco y en la Transición hacia la democracia respetaron la voluntad franquista sin consultar al pueblo, precisamente porque sabían que si nos preguntaban perdería la monarquía.

Esto decía Adolfo Suárez: la mayor parte de los jefes de Estado extranjeros me pedían un referéndum sobre monarquía o república. Hacíamos encuestas y perdíamos. Entonces yo metí la palabra “rey” y la palabra “monarquía” en la ley [Ley 1/1977 para la Reforma Política] y así dije que había sido sometido a referéndum ya.

Y es que… si nos paramos a pensar… ¿Cómo podemos saber el grado de aceptación o rechazo que la ciudadanía siente hacia la monarquía? ¿Cómo podemos conocer el grado de deseo de ser una república? Pues está difícil lo cual es muy sintomático. El Centro de Investigaciones Sociológicas, CIS, un organismo público que periódicamente sondea nuestra opinión sobre distintos temas, incluía hasta 2015 una pregunta acerca del grado de aceptación que la población tenía sobre la monarquía. Si tenemos en cuenta los datos obtenidos hasta aquel momento, la opinión de la ciudadanía sobre la Corona descendía progresivamente hasta alcanzar su punto más bajo en 2013, con una nota de 3,68.

Tras la abdicación de don Juan Carlos, la valoración sobre la Corona experimentó una ligera mejoría; en 2015 tenemos el último dato que ofrecía una puntuación de 4,34 y desde entonces… Silencio absoluto. El CIS dejó de preguntarnos nuestra valoración sobre la Jefatura del Estado ¿Por qué? ¿No quieren saber o no quieren que sepamos? Sin duda, hay silencios muy elocuentes.

Recientemente, la empresa francesa Ipsos realizó una encuesta en 28 países del mundo en la que la ciudadanía valoró el grado de necesidad y satisfacción con su monarquía. El resultado para España es digno de tener en cuenta. Los datos que arrojan esta encuesta concluyen que la española es la monarquía europea con menos apoyo entre su ciudadanía.

Los datos de Ipsos Global Advisor, empresa privada y extranjera, dicen que más de la mitad de la población española, el 52%, está a favor de realizar un referéndum sobre la república; el 37% considera que abolir la monarquía sería positivo para el país… Son unos datos que se deberían tener en cuenta si no hubiese un interés implícito en mantener la monarquía en España.

Consultas republicanas en marcha

¿Por qué nunca un Gobierno nos ha hecho estas preguntas? Pues bien, ante esta situación el pueblo decide organizarse para opinar y partidos y organizaciones sociales republicanas están convocando ya las primeras consultas: Vallecas, Segovia, los ayuntamientos de la comarca gaditana del Campo de Gibraltar…

La primera consulta será en Vallecas. Distintos colectivos ciudadanos han formado la plataforma “Vallekas Decide”, que organiza para al próximo sábado, 23 de junio la consulta republicana en este barrio madrileño de unos 100.000 habitantes. Cuentan con poner unas 30 mesas para que los vecinos de este populoso barrio o las personas que lo deseen puedan emitir su opinión sobre la Jefatura del Estado respondiendo en una papeleta a estas dos preguntas: “¿Quiere usted poder decidir la forma de Estado?” y en caso de que la respuesta sea afirmativa la segunda pregunta es: “¿quiere que ésta sea una República?”.

Naturalmente, no se trata de una consulta con la que se pretenda ninguna validez legal, es simplemente una vía de expresión ciudadana sobre una cuestión de máxima importancia en nuestra presunta democracia: la Jefatura del Estado. Es una llamada de atención y una vía de reflexión sobre un modelo de Estado republicano, laico y federal para la ciudadanía. Es importante y normal en una democracia que como ciudadanas y ciudadanos nos cuestionemos el Estado.

La siguiente consulta será con toda probabilidad en Andalucía. La Plataforma Comarcal del Campo de Gibraltar, integrada en Andalucía Republicana, está organizando una consulta similar a la de Vallecas que se realizará a lo largo de la semana del 18 de julio en los siete municipios que componen esta comarca gaditana.

Segovia también está en esta lista. El pasado 21 de mayo distintas asociaciones cívicas y personas que se quisieron sumar, constituyeron el “Comité pro-Consulta ¿Monarquía o República?” que tiene como objetivo la organización de una consulta republicana en la ciudad segoviana. En su manifiesto de constitución definen como una de sus voluntades “poner en valor el modelo republicano, laico, democrático, popular y federal, que establecerá las premisas, condiciones y medidas legales y políticas al servicio de los trabajadores y de las clases populares”.

El comité segoviano ha trazado un plan de trabajo para preparar la consulta que tendrá una primera fase de toma de contacto con las asociaciones vecinales, sindicales y estudiantiles.

Vallecas, Campo de Gibraltar, Segovia están siendo punta de lanza. Es la ciudadanía en movimiento que se organiza para opinar, para escucharse y para hacer oír su voz; para cuestionarse lo que parece incuestionable: la monarquía en España. Y en democracia nada debe ser incuestionable salvo la voluntad del pueblo.

 

Viñeta Eneko – @EnekoHumor

Artículo de Caracola – @carolacaracola5

La.Política

El empleo precario a toda máquina mientras el miedo y la resignación hacen amistad

empleoprecari

 

El empleo es otro de los asuntos donde la vida real y los números del gobierno difieren de un modo claro. Para los datos oficiales este país va a toda máquina, creando empleo y, por tanto, bienestar entre sus súbditos. Sin embargo, la realidad cotidiana es que la emigración continúa, que cuando alguien es llamado para un empleo, éste resulta ser más que temporal, precario, a veces de unas horas al día para cubrir un hueco, sin convenio ni nada que se le parezca y con el salario mínimo como listón casi inalcanzable. Nadie puede dudar que hay empleos de 500 ó 600 euros al mes por un montón de horas a día. Una lectora nos enviaba un comentario donde informaba que la empresa donde trabajaba en Castellón la echó tras 12 años, y que su lugar fue cubierto por dos jóvenes con horario cortado y que la suma de lo retribuido por esas dos personas era poco más de la mitad de lo que ella ganaba. Es decir, oficialmente se ha creado un empleo pero la calidad del mismo es paupérrimo. Para colmo, la mayoría de estos trabajadores no ven en los sindicatos una herramienta de lucha colectiva y ni se les pasa por la cabeza afiliarse. Los que hay aún afiliados, en muchas ocasiones, se quejan de que pagar los 10 euros al mes es un sinsentido (¡y eso que desgrava a Hacienda). Es como si hubiere barra libre para la explotación, la precariedad y la resignación. Las estadísticas tienen la función de crear una realidad virtual para tranquilizar y adormecer el posible descontento, sabedoras que los sindicatos mayoritarios tienen perdida la capacidad de movilización y que los jóvenes viven ajenos a la lucha de clases y asumiendo que ganar 1.000 euros es para privilegiados. El “esto es lo que hay” es ya ideología.

http://insurgente.org/el-empleo-precario-a-toda-maquina-mientras-el-miedo-y-la-resignacion-hacen-amistad/

EL NUEVO GOBIERNO ¿ES ANTIDEMOCRÁTICO “PORQUE NO LO HA VOTADO LA GENTE”?, POR J. P.GALINDO

En vista del bulo que está corriendo difundido incluso por personas más o menos respetables, de que el nuevo gobierno es antidemocrático “porque no lo ha votado la gente” es necesario dar la información necesaria para que quienes se lo encuentren puedan desmentirlo con fundamento.

Quienes dicen esto posiblemente no saben que España no tiene un sistema presidencialista (no se vota al presidente del gobierno) sino parlamentario. Es decir, votamos para darle escaños a los partidos políticos en el parlamento (formado por Congreso y Senado, ojo)

Son los grupos parlamentarios quienes eligen al presidente, por lo que el control “ciudadano” en el proceso se termina una vez depositado el voto en la urna. Desde ese momento, el control y las decisiones quedan en manos de los partidos políticos y sus estrategias propias.

El candidato/a que logra una mayoría de apoyos en el congreso, se convierte en el presidente o presidenta del gobierno. Eso quiere decir que es tan legítimo que el grupo mayoritario imponga el suyo, como que varios grupos sumen votos para imponer otro candidato/a.

¿Es antidemocrático que Pedro Sánchez haya llegado a presidente como lo ha hecho? No, al menos no según el sistema democrático legalmente establecido en este momento. No es más antidemocrático que el resto de presidentes precedentes en este régimen del 78.

¿Se puede instaurar un modelo más democrático? Evidentemente. El régimen del 78 tiene un sistema político y electoral con enormes deficiencias democráticas. Empezando por un jefe de estado totalmente ajeno al concepto de democracia. Para esa figura política no se piden elecciones

Que la participación política de la clase trabajadora (el 90% de la población) empiece y termine en una jornada de 12 horas cada 4 años (o cuando el poder nos da permiso para hacerlo) es un abismo democrático que, sin embargo es defendido a ultranza por los “constitucionalistas”

Mi consejo para quienes les llegue el absurdo mensaje de que el gobierno de Pedro Sánchez es antidemocrático porque “nadie le ha votado” le podéis recordar que a Felipe VI tampoco y no pasa nada. Y de paso le explicáis cómo funciona ese sistema que dicen defender tanto. Salud.

La ficción del PSOE. Cristina Fallarás

 

presidentes2Probablemente, el mayor problema del Partido Socialista Obrero Español es que hace mucho que no es socialista, pero mucho. Aunque no es menor que ya nadie se crea lo de obrero. Así que lleva ya mucho tiempo, desde bastante antes de que cayera Zapatero, siendo sencillamente un Partido Español, que es lo que permanece cuando se te caen la S y la O.

Mientras ZP pudo poner en marcha algunas llamémosles “medidas sociales” se mantuvo la ficción. Sin embargo, la base de su actuación no se centra en lo que el PSOE ha hecho (aunque ganas me dan de recordar a Solchaga y a Boyer) sino en lo que no ha hecho. Esto es lo que no ha hecho: terminar con el franquismo que permanece en la sociedad y en la economía española y que penetra partidos políticos, bancos, grandes empresas, medios de comunicación y el sistema educativo.

Un momento de hace un par de meses para ilustrarlo:

El pasado 2 de abril el PSOE pedía en el Senado la ilegalización de la Fundación Francisco Franco. Con ello no hacía sino poner en evidencia que ni en los catorce años de gobierno de Felipe González, ni en los siete de Zapatero, se habían tomado la molestia de hacerlo, ilegalizarla ellos.

Pero es que solo dos semanas antes, el 20 de marzo, el PSOE volvía a pactar con el PP no revisar ni modificar la Ley de Amnistía de 1977. O sea, pactaba de nuevo y por tercera vez, no juzgar ni siquiera los crímenes de lesa humanidad de la Dictadura, tal y como lleva años reclamando la ONU. Gracias a eso ahí siguen paseando tranquilamente cómplices de asesinato, torturadores, ladrones de niños…

Y ahí, precisamente ahí, es donde se encuentra la podredumbre que une al PSOE con el PP en un maldito matrimonio indisociable: en su soterrado y continuo apoyo al franquismo que permanece. Evidente sobre todo ahora que la ficción del bipartidismo ha caído por su propio peso.

En este mismo sentido, cabe también recordar cómo el PSOE en pleno se ausentó del Congreso de los Diputados, junto al PP, el día en que los familiares de represaliados republicanos visitaron la Cámara, hace solo tres años y medio, el 10 de diciembre de 2014.

Ignorancia católica

Todo lo anterior en cuanto al franquismo. Capítulo aparte, y durísimo, por cierto, supone su absoluta connivencia con la acción de latrocinio y construcción de ignorancias de la Iglesia católica, cuyo relevante papel en la educación (con más 5.000 millones de euros de dinero público ¡al año!) destroza cualquier posibilidad de igualdad en todos los sentidos, por sobre todo de género y clase.

Me declaro absolutamente incapaz de entender cómo, cuarenta años después, los socialistas tienen la indecencia de defender que no se juzguen los crímenes de torturadores y asesinos franquistas. Y absolutamente incapaz de entender, cómo cuarenta años después, siguen protegiendo el expolio llevado a cabo por la Iglesia católica y la implantación de su educación en la desigualdad, la ignorancia, las vírgenes y las llagas.

En realidad, sí lo entiendo, en lo referente a sus dirigentes. Hay que recordar José Bono considera que “los votantes del PSOE y del PP tienen menos diferencias entre sí que sus dirigentes”. Lo que no comprendo, no comprendo de ninguna de las maneras, es cómo las bases permiten todo lo anterior y por qué siguen apoyándoles en dicha infamia.

Luego ya un día hablamos de su apoyo a la Corona y su destrucción de cualquier idea de República, que el tema merece artículo aparte.

(*) Dedicado a Alfoso Guerra, el siniestro tocador de Mahler.

http://blogs.publico.es/otrasmiradas/13722/la-ficcion-del-psoe/

NUEVO PRESIDENT DE LA GENERALITAT, POR FEDERICO SOTO*

Da igual; fuere lo que fuere que Torra dijera -y parece que ha dicho unas cuantas enormidades infumables, desde luego- la acorazada mediática españolista se habría lanzado sobre él, aunque solo hubiera dicho “Ave María Purísima”, pues lo que verdaderamente les preocupa es la fortaleza y la persistencia del independentismo y que la brutalidad antidemocrática de la Monarquía neofranquista está quedando en evidencia, es ya una realidad indiscutible para la opinión pública mundial.

La furia desatada por todos los palmeros de Su Majestad contra los republicanos catalanes expresa la gravedad del peligro en el que Su Majestad se encuentra: perder la Corona. Lo explicó muy bien el representante de Esquerra: hagan lo que hagan y digan lo que digan, la bestial conducta del Estado el 1 de Octubre, apaleando a ciudadanos que pretendían cometer el gravísimo crimen de VOTAR, les perseguirá para siempre.

Torra es el Presidente de la Generalitat gracias a la combinación de dos factores: el resultado de las Elecciones del 21 de diciembre y la represión del Estado tratando de impedir que los electos, representantes del pueblo de Cataluña, ejerzan su función: cinco sillones vacíos, con un gran lazo amarillo lo recuerdan. Hasta la ONU ha instado a España a respetar los derechos políticos de Jordi Sánchez, en respuesta a su demanda. En “casa” se puede “vender” la visión sobre el asunto del Estado; pero, no cuela, ni colará, en el contexto internacional: el Gobierno, la Justicia y el Parlamento españoles -en suma: Estado, el Régimen del 78- no solo están haciendo el ridículo ante el mundo. Están dando la misma imagen del país, la Marca España, que la Turquía de Erdogán (otro que tal baila: ahí tenemos a los kurdos, oprimidos por el hipernacionalismo turco, que, ya sabéis: se arroga, por boca del mismo Presidente Erdogan, el mérito de haber ¡descubierto América!).

La lamentable intervención de Xabi Domenech -donde se ha ignorado la involución democrática que sufrimos en TODA ESPAÑA y que se ceba reprimiendo y persiguiendo a los demócratas catalanes- le está dando los tristes resultados que las encuestas anuncian. Xabi Domenech se suma a los ataques a Torra, y, mientras olvida que el 80 por cien quería un Referéndum reprimido por el Estado, habla de los catalanes que se sienten, también, españoles; en este contexto represivo las referencias al TTIP y otros asuntos es escapar de la realidad. PODEMOS ha creído que sus deseos son la realidad (los artículos de ERREJÓN son paradigmáticos: ni se menciona a Cataluña). Y parece incapaz de bajar de sus sueños a la realidad: primero, el Tic-tac fracasó; fracasó, después, el “sorpaso”; y sigue teniendo miedo a denunciar el rasgo sustantivo de la política del Régimen del 78: la represión antidemocrática y la involución, mientras avanza el neofalangismo de CIUDADANOS y Losantos habla de bombardear Barcelona; y PODEMOS no se da por aludido (está muy ocupado con el “nuevo contrato social”).

Hace un siglo, en una situación cuyo paralelismo con la actual no ha sido formulada por un catastrofista, sino por el mismo Presidente de la Comisión Europea ante el Parlamento de Estrasburgo (Atravesamos un periodo histórico de grandes transformaciones… Y añadió: No olvidemos que hace cien años Europa iba sonámbula hacia la catástrofe de la guerra de 1914. (Discurso sobre el Estado de la Unión, 11 de septiembre de 2013), solo unos ultraminoritarios grupos trataban de despertar a los europeos. Jean Jaurès, importante líder socialista francés, fue asesinado por oponerse a la marea reaccionaria que terminaría causando la Iª Guerra Mundial. Pues bien, los paralelismos no terminan con este -que nos hace ver a PODEMOS, tan en las nubes como a aquellos europeos sonámbulos. Citaré, para ilustrarlo, a EDUARDO MONTAGUT (En el centenario de la muerte de Jaurès, https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura—ocio/centenario-muerte-jaures/20140723191100105381.html):

En esa década de los noventa estalló el famoso affaire Dreyfus, en el que, a pesar de cierta timidez previa, Jaurès y parte de los socialistas terminaron por posicionarse a favor de Dreyfus. En este contexto, Jaurès se convirtió en un personaje muy destacado dentro del complejo mundo del socialismo francés. Criticó a los marxistas más ortodoxos. Se enfrentó a Guesde, que consideraba que Dreyfus en realidad era un burgués, por lo que no debía interesar a los socialistas su causa. Pero la vena republicana de Jaurès seguía viva bajo su intenso socialismo, ya que consideró que por encima de las diferencias de clase, estaba la situación de un hombre injustamente tratado por la Justicia, el Ejército y el Estado. Por ello, había que defenderle.

Así sucede hoy: con el pretexto de que el independentismo es “burgués”, muchos en la Izquierda creen que no hay que defenderlo de los ataques antidemocráticos del Estado.

Para nuestro protagonista los socialistas debían colaborar con las fuerzas republicanas progresistas. Pensaba que centrarse exclusivamente en la lucha de clases era estéril, por lo que había que huir del dogmatismo ante las nuevas situaciones aunque sin renunciar a los principios revolucionarios. La frase que resumiría este pensamiento sería “perseguir el ideal y comprender lo real”.

​Hasta el mismo Lenin, otro opositor a la Guerr​a, planteaba la necesidad de luchar contra toda injusticia, no solo contra las que sufría la clase obrera:

La conciencia de la clase obrera no puede ser una verdadera conciencia política si los obreros no están acostumbrados a hacerse eco de todos los casos de arbitrariedad y de opresión, de todos los abusos y violencias, cualesquiera que sean las clases afectadas; a hacerse eco, además, desde el punto de vista socialdemócrata, y no desde algún otro…​ (Qué hacer, 1902)​​.​

Pero, también esto ¿da igual? ¿Seguirá PODEMOS en la misma senda a ninguna parte? ¿No se dará por aludido con las declaraciones de Rajoy, de Abalos y del mismo Sánchez, de Rivera?

Mientras tanto, el rapero Valtonic, a la cárcel…

Pero, como yo no soy rapero…

15 de mayo  2018

Federico Soto Diaz-Casariego, Profesor de la facultad de políticas de la UCM (activista del 15m de la sierra noroeste de madrid).- no está afiliado a ningún partido.Publicado con permiso de su autor.

Nuevo President de la Generalitat, por Federico Soto*