Israel sigue sometiendo a fuego al pueblo palestino. Víctor Arrogante

«Palestina es como Auschwitz», dijo José Saramago. Lo que está pasando contra los palestinos, es un crimen contra la humanidad. Los palestinos son víctimas de crímenes cometidos por el gobierno de Israel, con el aplauso de su pueblo y el apoyo de EEUU. Parece que no hay forma de frenar a Israel. La comunidad internacional y la propia ONU, desde el principio del «conflicto» no han sido capaces, ni con guerras ni con paces, de frenar la agresión sistemática de Israel contra el pueblo palestino

Hace unos días, la ONU expresó su preocupación por la continuada expansión de los asentamientos israelíes en territorios ocupados y urgió una vez más a las autoridades del país a detener inmediatamente estas actividades. «Reitero que los asentamientos no tienen validez legal y constituyen una violación flagrante de la legislación internacional«, señaló el enviado de la organización para Oriente Medio, Tor Wennesland, en una intervención ante el Consejo de Seguridad.

El pueblo palestino sigue sufriendo. Más de setenta años han transcurrido y sigue sometido a los designios del Estado judío de Israel. Hace más de dos mil años, quien estaba sometido al Imperio Romano era el pueblo judío. Roma ejercía su poder a través de un gobernador, quien exigía tributos para el mantenimiento de las tropas de ocupación y envío de remesas a la cosmópolis romana. Lo sobrante, como dicen en la vida de Brian, era para el «alcantarillado, la sanidad, la enseñanza, el vino, el orden público, la irrigación, las carreteras y los baños públicos». Hoy es el Estado de Israel quien somete a fuego al pueblo palestino. Siento dolor y vergüenza por ello.

Mucho ha sucedido desde que Naciones Unidas aprobase el Plan para la partición de Palestina en 1947. Con supuesta buena fe, se pretendía dar respuesta al conflicto entre árabes y judíos en Palestina. La presión de la comunidad judía internacional y la mala conciencia de los actores —por no haber hecho todo lo necesario para parar y evitar el Holocausto judío, cuando todavía era posible—, hicieron que el plan fracasara; como todos los acuerdos, pactos y hojas de ruta, desde entonces. Se apoyó a los judíos y se dejó en el desamparo a los palestinos. En algún momento tiene esto que finalizar.

Palestina sigue siendo protagonista, no por los sucesos de hace más de dos mil años, ni por la partición de 1947. Palestina es miembro de la Corte Penal Internacional. El presidente de la Autoridad Nacional Palestina Abu Mazen, abrió la vía de la justicia internacional, para denunciar los crímenes de guerra cometidos por Israel en los territorios ocupados, en la guerra de 1967. Con el apoyo de EEUU, Israel pidió al organismo, que rechazase la petición, porque la Autoridad Palestina no es un Estado. Pero todo ha sido en vano. El Estado palestino es el miembro 123 de la CPI. Ahora existe la posibilidad de que se juzguen los crímenes de guerra cometidos en los territorios palestinos ocupados. Todo es imposible.

Como todos los meses, el máximo órgano de decisión de Naciones Unidas se reunió para repasar los últimos acontecimientos en el conflicto palestino-israelí, centrándose en esta ocasión en la implementación de la resolución 2334, que entre otras cosas exige a Israel que detenga la construcción de colonias. La resolución fue aprobada a finales de 2016 gracias a la abstención de Estados Unidos, entonces bajo el Gobierno de Barack Obama, después de que durante años Washington protegiese a su aliado gracias a su derecho de veto. La decisión fue muy criticada por el Ejecutivo de Donald Trump, que estaba a punto de asumir el poder y que reforzó la alianza estadounidense con Israel.

Durante los últimos años la autoridad israelí ha seguido ignorando los acuerdos de la ONU y han continuado con la expansión de los asentamientos y con las demoliciones y confiscaciones en tierras palestinas. La ONU, frente al sistemático incumplimiento de Israel sobre el conflicto con Palestina, debería tomar otro tipo de decisiones, como sanciones que afectaran directamente a los intereses israelíes, que favorezcan la posibilidad de crear un Estado palestino contiguo y viable.

En la Guerra de los Seis Días en 1967, Israel conquistó la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este, la península del Sinaí y los Altos del Golán en Siria. La guerra de Yom Kipur en 1973, fue iniciada por Egipto y Siria, para recuperar los territorios ocupados en los Seis Días, pero no lo consiguieron. Después de tantas operaciones militares, intifadas, ataques indiscriminados, innumerables resoluciones de la ONU, conferencias internacionales, acuerdos y pactos, las principales cuestiones siguen pendientes: la soberanía de la Franja de Gaza y Cisjordania; la formación un estado palestino; el estatus de la parte oriental de Jerusalén, Altos del Golán y Granjas de Shebaa; el destino de los asentamientos israelíes; y la situación de los refugiados palestinos. Israel, sistemáticamente ha incumplido todo.

Gaza sigue asediada. 1.500.000 de personas permanecen encerrados, en un territorio de 365 Km2. Confinados entre muros, la mayor prisión del mundo. Los ataques por tierra, mar y aire, no discriminan objetivos militares de los civiles. Los palestinos son considerados combatientes; los niños y las mujeres también. Los bombardeos se han cebado con ellos. Son los daños colaterales. Son crímenes de guerra, cometidos por un Estado, que dice hacerlo en su defensa.

La Fiscalía de la Corte Penal Internacional ha dado luz verde a una investigación en Palestina después de que los jueces confirmasen el pasado febrero que el tribunal tiene jurisdicción para juzgar supuestos crímenes de guerra presuntamente perpetrados por todas las partes en conflicto en los territorios ocupados por Israel. «La investigación abarcará delitos de la competencia de la Corte que presuntamente se han cometido desde el 13 de junio de 2014«.

La partición de la zona en dos estados, no contentó a ninguna de las partes. La Liga Árabe aprobó otra resolución que rechazó frontalmente la de la ONU, en la que advertía que, para evitar la ejecución del plan de partición, emplearía todos los medios a su alcance. Reino Unido abandonó Palestina el 15 de mayo de 1948, un día después de que David Ben Gurión declarase la independencia de Israel. Todo fue un desastre. Una historia sin fin, que ha dejado a su paso demasiadas muertes.

Por aquel entonces, los judíos celebraron la independencia y la creación del Estado judío, pero criticaron el plan, que dividía en tres zonas separadas el territorio asignado; poco viable y de difícil defensa. Los líderes árabes se opusieron al plan, por violar los derechos de la población árabe, que representaba el 67% de la población total, criticando que el 45% de la superficie de todo el país se adjudicaba al Estado judío, que representaba tan solo el 33% de la población. Agravio sobre agravio.

El pueblo palestino sufre las consecuencias de la política internacional desde hace demasiado tiempo. La economía palestina estubo al borde del colapso. Dejó de recibir más de 500 millones de dólares, por parte de Israel, lo que llevó a la ANP, que administra Cisjordania, a reducir los sueldos de casi todos sus empleados en un 40%. Israel hace una guerra total contra Palestina. Ya había tomado medidas similares en 2006, 2007 y 2008, haciendo que la economía en la zona dependiera de los donantes internacionales, a quienes pone todas las trabas posibles para su gestión humanitaria.

Los palestinos son reducidos a números y en el peor de los casos al olvido, bajo la sospecha que siempre persigue a las víctimas: «algo habrán hecho». Los crímenes se cometan con demasiada impunidad. Israel se ha convertido en el árbitro moral: decide lo qué debe ocurrir y lo qué no es posible hacer en Palestina; mientras sigue ocupando la tierra ocupada en la guerra y en la paz. Pero no hay solución militar posible «porque a pesar de todo, Palestina y los palestinos existen«. La única solución pasa por poner fin a la ocupación, a los asentamientos y a la exclusión; por justicia.

La zona sigue siendo un polvorín, aunque Israel tiene tratados de paz vigentes con Egipto y Jordania que garantizan su convivencia. Así mismo, tiene tratados de alto el fuego firmados con el Líbano, Siria y Arabia Saudí que, si bien no reconocen la existencia de Israel, sí han supuesto un mecanismo eficaz para el cese de las hostilidades. También existe un complejo acuerdo provisional con Palestina, que supone el establecimiento de una especie de protectorado israelí y un alto el fuego parcial.

El conflicto palestino, se ha cobrado demasiadas vidas humanas, las estimaciones oscilan desde los 51.000 fallecidos (35.000 árabes y 16.000 israelíes desde 1950 hasta 2007, hasta los 92.000 fallecidos (74.000 militares y 18.000 civiles) entre 1945 y 1995. Demasiado sufrimiento, que si en la edad moderna es insufrible, en otras épocas, que la Biblia como buen best seller, cuenta en primera personas, no lo fueron menos.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, no ha alcanzado con sus potenciales socios la mayoría de 61 diputados de los 120 del Parlamento necesarios formar gobierno. El bloque de partidos opositores tampoco rebasa el mínimo suficiente, en las elecciones del 23 de Marzo. Netanyahu había prometido la construcción de 3.500 viviendas en una polémica zona que amenaza con dividir Cisjordania e impedir su continuidad territorial. En un acto de su campaña electoral anunció que había ordenado poner en marcha el proyecto urbanístico en el denominado sector E-1, situado al este de Jerusalén en territorio palestino ocupado desde 1967. Pese a los resultados y las declaraciones, parece que tampoco en esta ocasión se va a resolver el problema.

No se habla lo suficiente sobre la Palestina de hoy, sometida a la dictadura de la guerra sin cuartel por el Estado de Israel. Debería haber llegado la hora de frenar a Israel en su acoso contra Palestina; todo representa una vergüenza que la humanidad no es capaz de solucionar. El Estado de Israel somete a fuego, al pueblo palestino. Siento dolor y vergüenza por ello.

LA PESADA HERENCIA DE UNA FAMILIA REAL ROTA, POR M. GONZÁLEZ

Cuando Juan Carlos I abdicó, el 2 de junio de 2014, le dejó a su hijo Felipe dos títulos: el de jefe del Estado; y el de jefe de la Casa Real española, la dinastía de los Borbones. Por su primer cargo, el Rey debió lidiar con la ruptura del bipartidismo, que se había iniciado en las elecciones europeas del mes anterior y se prolongaría en un largo periodo de inestabilidad con cuatro elecciones generales en cinco años (2015-2019). Además, tuvo que enfrentarse al desafío independentista catalán e intervenir personalmente con su discurso del 3 de octubre de 2017.

Como cabeza de la dinastía, Felipe VI quiso pasar página a los escándalos que habían empañado la última etapa del reinado de su padre (especialmente el caso Nóos, por el que ya estaban imputados su cuñado Iñaki Urdangarin y su hermana Cristina de Borbón) con un paquete de medidas ejemplarizadoras: un severo régimen de incompatibilidades para los miembros de su familia; mayor transparencia en las cuentas de La Zarzuela, y la prohibición de aceptar regalos que excedan la pura cortesía. La más drástica fue recortar la Familia Real, que quedó reducida a los Reyes, sus dos hijas y los padres de Felipe VI, expulsando de su seno a las hermanas, cuñados y sobrinos del Rey.

Sin embargo, cuando el pasado martesEl Confidencial publicó que las infantas Elena y Cristina se habían vacunado de la covid aprovechando una visita a su padre, expatriado en Abu Dabi desde agosto, todas las miradas se volvieron hacia La Zarzuela. De nada sirvió que esta recordara que las hermanas de Felipe VI ya no forman parte de la Familia Real y que los Reyes y sus hijas no se han vacunado aún y solo lo harán cuando les corresponda por indicación de Sanidad.

La diferencia entre Familia Real (Reyes, padres e hijas) y familia del Rey (todos sus demás parientes) es demasiado sutil para que la asuman los españoles, que siguen asociando a las infantas Elena y Cristina con la Corona. Para colmo, la hermana mayor del Rey fue vista al día siguiente acudiendo a La Zarzuela. La Casa del Rey se apresuró a recordar que allí reside la madre de Elena, la reina Sofía, sin aclarar el motivo de la visita.

José Antonio Zarzalejos, autor del libro Felipe VI. Un Rey en la adversidadsubraya que “en el imaginario colectivo, las hermanas del Rey son miembros de la Familia Real y eso es muy difícil de cambiar”. Además, aunque estrictamente ya no formen parte de la misma, sí que están en el orden sucesorio de la Corona, ellas y sus hijos. “La única forma de que se desvinculen por completo es que renuncien a sus derechos dinásticos, por improbable que resulte que un día pudieran llegar a ejercerlos”, agrega.

En su opinión, la vacunación de las infantas ha sido una nueva “zancadilla”, voluntaria o no, a los esfuerzos del Rey por recuperar el prestigio de la institución por parte de personas que “no parecen tener conciencia de quiénes son”. Todo ello, concluye, con la dificultad añadida que supone la falta de comunicación en una “familia rota, desestructurada”, algunos de cuyos integrantes no se hablan y mantienen diferencias “que se han ido enquistando con los años”.

Fue la negativa de la infanta Cristina a renunciar a sus derechos dinásticos lo que llevó a Felipe VI a adoptar, en junio de 2015, la decisión más traumática tomada hasta entonces: retirarle el título de duquesa de Palma que le había otorgado su padre. Por su parte, la infanta Elena se distanció de Felipe VI por su decisión de excluirla de la Familia Real, lo que implicaba que ya no podría representar a la Corona en actos institucionales, y por el trato dispensado al rey emérito, de quien ella siempre fue la hija más cercana. Según personas que han trabajado en La Zarzuela, a ello se añade la separación de hecho desde hace décadas entre Juan Carlos I y la reina Sofía, y la más reciente de Felipe VI con su padre, a quien primero retiró la asignación anual de casi 200.000 euros que recibía del Estado y luego invitó a marcharse de España.

El comunicado de La Zarzuela del 15 de marzo de 2020 no solo sellaba la ruptura entre padre e hijo, con la renuncia a una hipotética herencia y el reconocimiento de que el rey emérito había montado una estructura financiera opaca en el extranjero a espaldas de Felipe VI, sino que dejaba al jefe del Estado fuera de juego. Solo 24 horas después de que se decretara el estado de alarma, el Rey tenía que salir al paso de sus problemas familiares en vez de dirigirse a un país confinado y acogotado por la pandemia, lo que haría tres días más tarde, el 18 de marzo.

En la carta en la que anunció su salida de España, Juan Carlos I alegaba que lo hacía para que su hijo pudiera ejercer como jefe del Estado “desde la tranquilidad y el sosiego”. Sin embargo, la sombra del rey emérito ha eclipsado desde entonces las actividades de Felipe VI y las noticias desde Abu Dabi arruinan todos los esfuerzos por restaurar el prestigio de la Monarquía.

Para Zarzalejos, las dos regularizaciones fiscales del rey emérito (por más de cinco millones de euros en conjunto) son un “arma de doble filo”; ya que pueden neutralizar una eventual querella por delito fiscal, pero suponen una confesión de plano de haber cometido fraude fiscal.

Frente a la idea de que alejar a Juan Carlos I de España era lo mejor para salvaguardar a la Monarquía, siete meses después empieza a calar el convencimiento de que su vuelta es el mal menor. Un regreso temporal, limitado a unos días, que desmintiera con hechos la especie de que Juan Carlos I está exiliado, según las fuentes consultadas. Para ello hace falta que miembros de la Familia Real o de la familia del Rey dejen de ser motivo de escándalo cada semana.

El País

En defensa de la ciencia. Juan Manuel Beltrán

En defensa de la ciencia

Desde que gigantes como Kepler, Galileo o Newton pusieron de manifiesto que una mente libre podía cambiar la concepción del mundo, al margen de las trabas de la religión y otros mitos, la humanidad ha recorrido un camino que, visto con la actual perspectiva, parece imposible.

El 5 de Julio de 1686, en las postrimerías del Siglo XVII, un gigante nos puso frente a un mundo desconocido y desde entonces hemos sido capaces de realizaciones que antes eran impensables. No hay una sola rama de la ciencia que no avance, se desarrolle y florezca para darnos la oportunidad de mejorar nuestras vidas. No se han dejado caminos sin explorar o puertas que no hayamos abierto, muchas veces aceptando enormes riesgos.

La última gran demostración de lo que la ciencia puede aportarnos la estamos experimentando ahora mismo, justo cuando estamos poniendo las primeras dosis de las vacunas del Covid-19. En un año, en tan solo un año, la ciencia nos ha dado la herramienta para solucionarnos la papeleta de una enfermedad que nos hubiera costado años de muertos hasta poder adaptarnos a su azote. Y al lado de las vacunas, la praxis médica también ha sido capaz de aprender y atajar caminos para que el virus no pueda destrozar nuestro organismo como solía. 12 meses de furia que nos han permitido constatar que la ciencia funciona y que la humanidad puede contar con ella para mejorar nuestras vidas.

Pero la ciencia necesita apoyo y necesita que todos, sin excepción, seamos conscientes de que debemos ser activos y exigentes con ese objetivo. A los políticos debemos pedirles dinero, estrategia, planificación y consenso para que el panorama de España en este campo cambie de forma radical y para siempre. Investigar en España es llorar y eso debe terminarse YA. Sin excusas. No podemos permitir que la ciencia siga como está en este momento: trabajadores en precario, sin recursos, sin planificación y sin el apoyo firme y decidido de todos los partidos. Hay que crear un plan que defina nuestra postura en los próximos 20 años y que sea aceptado y apoyado por todos los partidos sin excepción. No debe haber opción.

Y con respecto a los medios de comunicación: ¿De verdad no hay otra opción que dejar que imbecilidades como las que nos ha regalado Victoria Abril en la semana pasada, o Miguel Bosé antes que ella, ocupen páginas y minutos de atención? ¿Tan poca autoestima tienen sobre su importancia social? ¿Tan poco aprecio tienen por la capacidad de sus lectores, usuarios o espectadores? ¿No sería mejor dedicar ese tiempo, ese precioso espacio, a algo más ejemplarizante que los desvaríos de estos descerebrados? Personalmente, creo que un denso y espeso silencio sobre sus incontinentes bocazas sería mucho mejor para todos.

Científicas silenciadas por una historia escrita por hombres. Sandra Guaita

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Durante la dura pandemia que nos ha tocado vivir en el 2020 y que aún seguimos viviendo en el 2021, han sido numerosos los expertos que han aparecido en los medios de comunicación para hablar de la pandemia, de cómo salir de ella o de la vacuna… y sí, he dicho expertos y no lo he acompañado del femenino porque, básicamente y en pleno siglo XXI, se considera que los expertos por defecto son hombres.

Un ejemplo claro, una de las vacunas contra el covid fue descubierta por un matrimonio, y aun leemos en algunos periódicos que se habla de ellos como Ugur Sahin y su esposa, Özlem Türeci, ella viene nombrada como su esposa, pero a nadie se le hubiera ocurrido que fuera al contrario.

He escuchado con atención noticias y debates, y en la mayoría de casos son los hombres los que han hablado del conocimiento, los que nos han transmitido los avances, los que han explicado las vacunas, como si el papel de la mujer científica en el campo sanitario no fuera crucial, como sino estuvieran representadas.

Porque no nos olvidemos, incluso en aquellos casos en que una niña o una mujer quiera ser científica, también existe sesgo de género, porque por lo que se ve, podemos ser unas buenas biólogas, enfermeras o psicólogas, pero no unas buenas ingenieras informáticas, astrónomas o físicas.

Cuando Elizabeth Blackwell decidió que quería ser médica, se le negó el acceso en diez universidades, pero ella perseveró y fue pionera en su campo, fue la primera mujer licenciada en medicina. Hoy en día, en las facultades de medicina el número de estudiantes mujeres es alto, pero para llegar hasta aquí hemos necesitado mujeres pioneras. Pero las pioneras tienen que ser las primeras, después como sociedad tenemos que ser capaces de normalizar la situación, porque ser pioneras constantemente nos agota y nos debilita. No tenemos que justificarnos cada día por ser mujeres y querer ejercer como tales.

Nombres como Metrodora, Florence Nightingale, Marie Curie, Margaret Sanger, Rosalind Franklin, Merit-Ptah, Gertrude Belle Elion o Francoise Barré-Sinoussi son prácticamente desconocidos por una amplia parte de la sociedad, pero ellas tuvieron un papel clave para que la medicina avanzara hasta llegar a ser lo que es hoy en día. Por el contrario, si nombramos a Hipócrates, Fleming, Watson, Crick, Freud, Pasteur o Galeno a todo el mundo les suenan sus nombres. Las primeras fueron médicas o trabajaron en el ámbito médico, igual que sus compañeros, pero una vez más la sociedad las invisibilizó, las borró de la historia.

Cuanto conocimiento escondido y robado, escondido al no reconocer la autoría real del trabajo de muchas científicas y robado porque se ha asignado sistemáticamente a sus compañeros.

Además, cuando las científicas acceden a su carrera profesional, ellas de nuevo se quedan atrás por la imposibilidad de conciliar su proyecto laboral y vital, por el desequilibrio aun existente en las tareas de cuidado, fenómeno conocido como cañería que gotea y lamentablemente las gotas que se van perdiendo son las mujeres científicas. Por lo que no tan solo llegan menos, sino que las que llegan se las van expulsando a lo largo de su carrera profesional. Y para acabar, aquellas que llegan al final del trayecto se encuentran con que están infrarrepresentadas en los ámbitos de decisión, siendo por ejemplo solo el 8% de las rectoras en el 2016, según datos del Observatorio Mujeres, Ciencia e Innovación.

No nos queda más remedio que continuar reivindicándonos y luchando cada 11 de febrero, 8 de marzo, 25 de noviembre y el resto de días del año. Hemos venido para quedarnos, para investigar, para generar conocimiento, para dar respuesta a los problemas de las personas, pero ya no lo haremos desde el silencio de nuestros laboratorios, si hace falta gritaremos a voces lo que hacemos, lo publicaremos y lo reivindicaremos. Porque el 11 de febrero seguirá siendo el día internacional de la mujer y la niña en la ciencia. Cada 11 de febrero daremos voz a todas aquellas científicas que han sido silenciadas por una historia escrita con los ojos de los hombres.

Sandra Guaita, diputada por Tarragona, portavoz adjunta de la Comisión de Ciencia, Innovación y Universidades del Grupo Socialista.

https://www.infolibre.es/noticias/opinion/plaza_publica/2021/02/11/cientificas_silenciadas_por_una_historia_escrita_por_hombres_116575_2003.html

Correspondencia republicana. Daniel Serrano y Rose-Marie Serrano

Qué fue la Segunda República? Nuestra historia explicada a los jóvenes' |  Leonoticias

Estimados amigos y amigas, descendientes del exilio republicano:Queremos que en España vuelva o se proclame la (Tercera) República.Para ello es menester que los republicanos (y republicanas) se unan y pongan candidaturas republicanas en todas las elecciones, para que vuelva pacíficamente La Niña Bonita.En Cataluña se ha proclamado la República de Catalunya, pasando por encima del hecho de que la Constitución (de 1978) ratificó la monarquía impuesta por la Ley de Sucesión de Franco, que no le pidió su parecer al pueblo español.Los que han proclamado la República en Cataluña son pues valientes y audaces, aunque haya durado unas horas y se hayan tenido que marchar al exilio político so pena de ser encarcelados.¿ Cuándo van a unirse los Republicanos para echar a los borbones  a las buenas, o sea convencerlos de marcharse ?Si no puede ser tal unión, bienvenidas las Repúblicas que se proclamen, que algún día se federarán, ya que “la unión hace la fuerza”. 

¡ Hay que creer en La República !

¡ Salud y (pronta) República ! Viva la Tercera !

Daniel Serrano, republicano español (exiliado de Toledo en París)Rose-Marie Serrano  (francesa republicana española, “perdió la nacionalidad española por no usarla”)

http://www.unidadcivicaporlarepublica.es/index.php/nosotros/documentos-ucr/22498-correspondencia-republicana

La Transición se cerró en falso, por Antonio Romero

Antonio Romero

Antonio Romero Ruiz
Un grupo de militares han montado un chat en internet para mantener tertulias de contenido fascista y ramplón. Se nota que hay poco nivel cultural y carecen por el contenido y el tono de sus mensajes de la mínima formación humanística, militar y de conocimiento de la realidad de nuestro país. 
En tiempos de pandemia como los que vivimos, la gente pide 26 millones de vacunas y no pide ni una bala. 
Pensar que, con mis impuestos y los impuestos del conjunto de la sociedad española, hemos mantenido en activo a esta panda de reaccionarios y destripaterrones, de soluciones simples a problemas complejos; y que hoy lucen estrellas de general de división, de coroneles y de tenientes coroneles, una promoción cuyo número indica es el 54% de la misma los que participaban en ese horrible chat, es para ponerse malo de asco. 
Es de tener en cuenta así mismo, que hemos pagado también la seguridad social y las pensiones a las clases pasivas del ejército. Esta apología del golpismo, esta incitación al odio extremo (contemplaba con sus palabras en dicho chat; fusilar a los niños, por supuesto, que se referirá a los niños de los rojos). 
No se puede despachar este asunto diciendo que se trata de abueletes que ya no tienen mando directo en las fuerzas armadas. 
El artículo 2 de la Constitución española establece con claridad la composición del papel que se asigna a las fuerzas armadas, están integradas por el ejercito de tierra, la armada y el ejercito del aire; y su misión en los países democráticos es clara. La defensa y el acatamiento del orden constitucional y la soberanía de España, o sea, en la democracia no hay enemigo interno, sino el conjunto del pueblo ha de ser defendido si se produce una invasión extranjera. 
¿Por qué permanece el franquismo ideológico en el ejército? ¿por qué hasta ayer había estatuas de Franco en la academia militar de Zaragoza, por ejemplo? Estamos ante un dato más de una transición que se cerró en falso. 
Todo esto explica que un genocida que planificó con Queipo de Llano, con el general Mola, Varela y Yagüe aniquilar a todos los simpatizantes del frente popular, sacándolos de sus casas, desarmados como conejos y fusilándolos en las tapias de los cementerios de España. 
«Estos generales golpistas tienen ahora continuadores para pedir 26 millones de balas y fusilar a 26 millones de rojos». 
Esos grandes méritos militares de un asesino genocida justifican las estatuas al dictador. 
No hubo depuración en el ejercito ni en la adjudicatura, manteniendo a las fuerzas armadas en un compartimento estanco, encapsuladas, ajenas al devenir de nuestra sociedad. 
Margarita Robles, ministra de defensa, debería saber que hay que cambiar manuales y textos de formación en los cuarteles y no limitarse a remitir a la fiscalía los integrantes del chat y la identificación de cada uno de ellos. 
Se trataría de articular por el servicio del ministerio de defensa una acusación formal que contemple al menos los siguientes delitos: 
– Incitación al odio 
– Apología del golpismo 
– Apología del genocidio al hablar de matanzas de niños 
– Deshonor y desprestigio para los uniformes de las fuerzas armadas que han de ser constitucionales y democráticas. 
– Retirada de la pensión que conllevan los grados de estos militares en la reserva, que se trataría de que cobraran igual que el resto de los trabajadores. Millones de trabajadores de España cobran 1.200 o 1.400 euros de pensión de jubilación. 
Así la señora ministra no se quedaría solo en la remisión a la fiscalía de los hechos, si no que jugaría un papel activo y ético ante un ataque tan despiadado a la Constitución. 
Es una vergüenza, el alcalde de Madrid dice que lo que le preocupa es la influencia que tiene Ezquerra republicana y Bildu en los asuntos políticos del país y que no le preocupa estos militares que llevan ya años sin mando en plaza. Es una forma como la de los dirigentes fascistas de VOX de cubrir «a su gente». 
¿y Felipe González que dice de esto? 

En Málaga, a 4 de diciembre de 2020 
Antonio Romero Ruiz. Presidente de Honor del PCA, Ex Parlamentario de IU. Coordinador de la Red de Municipios por la III República 

https://www.ecorepublicano.es/2020/12/la-transicion-se-cerro-en-falso-por.html

Mi amiga murio sola en su casa, diario de otra inmigrante. Eva Legido Quigley

Una mujer, de origen filipino, no contesta al teléfono. Su marido, que está con Covid en un hotel-hospital la está llamando. Los dueños de la vivienda para el servicio, donde ella y su marido habitan, van a comprobar qué pasa. Cuando viene la policia y tiran la puerta abajo, se la encuentran muerta. Sola.


Es una muerte más, por Covid, que no importa a nadie. Ella es menos que nada: una mujer filipina, inmigrante. Pero su mejor amiga, ha querido contarlo. Si las muertes por Covid, ya son trágicas de por sí, ésta, además, tiene un rasgo incluso más siniestro. Los condicionamientos culturales, económicos y sociales, con el añadido de la nula visilibilidad e importancia que se les atribuye a sus muertes, enmarcan la triste historia de Anabel. Esto es un Réquiem por una filipina española, que fallece por Covid.

Pinturas de Rovi Salegumba

Poner coto al Ibex. David Bollero

España partía de una situación de precariedad absolutamente intolerable antes de la pandemia de COVID-19 y ésta no ha hecho más que agravarla. Según los datos del INE, tasa de exclusión cronificada se sitúa por encima del 20% de la población. Mientras, el Ibex-35 repartía dividendos por valor de más de 9.500 millones de euros y 740 de sus filiales operan en paraísos fiscales. ¿Puede existir mayor mezquindad?

Lo peor está por llegar. Los niveles de pobreza extrema se disparan en España; la desigualdad galopante pone a una parte del país -cada vez mayor- contra las cuerdas y demanda emprender acciones contundentes, recurriendo para ello a un endurecimiento de la legislación dado que ya ha quedado más que probado que la ética no cotiza al alza en el Ibex.

Los más de 9.500 millones de euros en dividendos son difíciles de encajar pero aún se atraganta más que los altos directivos ganen 121 veces más que sus empleados. Son datos del último informe presentado por Oxfam Intermón, que vuelve a sonrojar al Gobierno, puesto que sacar los colores al Ibex se antoja tan remoto como que sus empresas demuestren un mínimo de empatía con quienes más sufren.

Las diferencias entre los sueldos de los altos directivos y los empleados y empleadas son tan abultadas que no sorprende que la pobreza alcance, incluso, a quienes tienen empleo. A la cabeza de estas desviaciones, ACS, con Florentino Pérez ganando 531 veces el sueldo medio; le siguen Acciona (275 veces) y la vanagloriada Inditex (272 veces). Ya no es sólo que se explote de este modo a la clase trabajadora, sino que estas compañías ejercen esta presión a la baja en los salarios de proveedores, subcontratas y actividades deslocalizadas.

Urge que el Gobierno se plante y tome medidas de justicia social, limitando por ley la diferencia salarial entre la base y la cima de la pirámide laboral. Cuando Alberto Garzón era candidato a la presidencia por IU en 2015, el ahora ministro de Consumo defendió reformar el Estatuto del Trabajo de manera que esa brecha salarial se rompiera, que el mejor sueldo no fuera más de 10 veces el peor. ¿Dónde quedó aquel propósito, considerando que la situación de pobreza y desigualdad ha empeorado de manera muy significativa?

Del mismo modo, que empresas como Banco Santander, con 176; ACS, con 98; Repsol, con 62; o Ferrovial y Arcelor Mittal, con 55, lideren el ráking de filiales en paraísos fiscales debería imposibilitarlas para acceder a cualquier contrato y ayuda del Estado. Eludir impuestos debería tener un precio, dado que nuestra política fiscal sigue siendo muy laxa con esta práctica execrable.

Mientras un@s lo llaman intervencionismo o, incluso, agitan los fantasmas del peor comunismo, otr@s lo llamamos justicia social y acudir a la raíz del problema. Podemos seguir articulando ayudas millonarias que, por lo general, no son más que parches que contienen los guetos; podemos seguir aplaudiendo las donaciones de turno de quienes fomentan la desigualdad, pero mientras no se ataje el origen del problema, no lo resolveremos. ¿Veremos alguna vez a un gobierno con el coraje suficiente para ello?

https://blogs.publico.es/david-bollero/2020/11/10/oxfam-ibex/

Donald Trump y nuestros malos perdedores. Domingo Sanz

Aún no ha ganado Biden pero no puedo dejar de pensar en Trump y su amenaza de recurrir a los jueces para buscar la victoria que le habrían negado los votos. Por culpa de lo mal que le sientan las derrotas al aún presidente, es probable que tampoco pueda saber usted el nombre del vencedor antes de terminar esta lectura.

Entonces es cuando regresa el recuerdo de tantos políticos españoles que llevan toda la vida demostrando su cobardía más vil a la hora de enfrentarse a los avatares de su “trabajo” pues eligen, como Trump, el camino fácil de los juzgados como treta contra el adversario ganador, o contra quien propone negociar un futuro en el que no quieren ni pensar.

Se han convertido, estos líderes de nuestra derecha que jamás han criticado a Trump por muchas burradas que dijera, en el clásico vecino picapleitos, sobre todo cuando no están gobernando. Se consideran los máximos defensores de la iniciativa privada, pero si fueran directivos de empresas de las que se ganan la vida compitiendo y su estrategia fuera presentar demandas judiciales para ejercer presión contra clientes o proveedores, no durarían ni una semana en el despacho.

Se trata de la judicialización de la política que, para “triunfar”, necesita de unos jueces que se consideran llamados a bloquear, con tecnicismos, las ilusiones que dibujan los cambios que el progreso necesita para hacerse realidad.

Como no recordar a Pablo Casado impidiendo la renovación del Consejo General del Poder Judicial cuando vemos a Trump nombrando jueces del Tribunal Supremo de USA hasta conseguir seis de nueve, la última a cuatro días de las elecciones.

Y como no recordar también a un juez Marchena sin la decencia de rechazar cualquier destino que pudiera dar pábulo al mensaje que Ignacio Cosidó envió al resto de senadores del PP informando que con él tendrían “controlada por detrás” la Sala que más les interesa del Tribunal Supremo. ¿Algún juez de guardia llamó al senador para pedirle explicaciones? Tampoco.

Y tampoco es posible olvidar a Mariano Rajoy llevando al Tribunal Constitucional una ley aprobada por un Parlamento autonómico, por el Congreso de los Diputados y en un referéndum absolutamente legal. A un TC al que se le recusó uno de sus miembros para asegurar el dictamen que buscaba el PP demandante, que no fue sino una decisión política envenenada por doce togados que lo que terminó consiguiendo fue cultivar todos los odios que caben en el grito de “¡¡A por ellos!!” animando a miles de policías y guardias civiles que, armados de violencia, embarcaban para ejercerla contra cientos de miles de personas que solo pretendían dejar constancia del futuro que querían.   

Mientras pienso en nuestros malos perdedores, en este pueblo donde vivo son las cuatro de la tarde del 5 de noviembre y está nublado, pero no llueve. Tampoco lo llamaría viento, aunque las hojas de los árboles se mueven. Y la temperatura es tan cómoda que puedo elegir entre ponerme una chaqueta de entretiempo o ir en manga corta.

He salido a pasear y hay poca gente por la calle. Bicicletas infantiles regresando de la escuela o acudiendo a extraescolares. He olvidado el maldito móvil, un error imperdonable. Me quito las gafas empañadas por culpa de la mascarilla y me siento en la terraza del bar de una de las esquinas.

Pienso en lo lejos que vivo de las calles donde algunos comercios a ras del suelo han elevado barreras contra los tumultos que veo en las pantallas. En la prensa de papel leo que Biden y su mensaje de regresar a la decencia está consiguiendo derrotar al miedo cultivado por Trump con su última amenaza, la increíble de no aceptar la derrota. No cabe duda de la clase de voto que ha buscado el presidente.

Hablando de los amigos de Trump, leo entre paréntesis que el hijo mayor de Bolsonaro, Flavio, no debe ser gay, pues su padre declaró que en ese caso preferiría verlo muerto. En cambio, la fiscalía lo está investigando por cuatro delitos, todos los cuales riman con corrupción. Si además pierde Donald, a Jair más le valdrá no intentarlo de nuevo. Y aún quedan fiscales, como uno de Suiza de apellido Bertossa y cuyo trabajo está sobrevolando Alpes y Pirineos.

Cierro Brasil y nuestra monarquía corrupta para pensar también en lo peligrosa que podría ser una segunda y última legislatura de Trump por lo mucho que lo han sido otras. Por ejemplo, cuando, siendo candidato, Aznar se comprometió a solo dos intentos para parecer más demócrata que nadie. Soy de los que piensan que si hubiera tenido que competir en las urnas de 2004 se habría pensado mucho más lo de embarcarnos en la guerra de Irak pues demasiados millones estábamos activamente en contra, incluido un tal Pedro J desde las portadas de “El Mundo”. No obstante, soy partidario de la limitación de mandatos y muchos otros cambios contra el siempre peligroso bipartidismo.

Recuperada la conexión leo que a Trump le faltan 50 votos electorales más que a Biden para conseguir los 270, pero nunca se sabe. Desde este momento hasta que termine el recuento, más todo el tiempo que el peor de los peores perdedores que recuerdo quiera seguir enredando con sus jueces siempre lentos, pensaré que en Europa y en España los peligrosos seguidores del peligroso Donald, confesos o no, tendrán que volver a inventar miedos de su propia cosecha para asustar lo suficiente.  

Gobernar en tiempos revueltos es difícil. Por eso, la política que sigue la derecha española consiste en delegar ciertas obligaciones en los jueces porque saben que con ello irán encarcelando la democracia dentro de la legalidad vigente, sin necesidad de golpes de Estado ni guerras civiles, pero también cerrando cualquier posibilidad a que sus víctimas puedan romper los nuevos grilletes y recuperar la libertad.

 EL PCE DE 1936-39 SIN LA VENDA EN LOS OJOS, POR EDUARDO MADROÑAL PEDRAZA 

Obviamente acerca de los años 1936-39 hay muchas posiciones, muchos análisis y muchas conclusiones. En este artículo nos vamos a centrar exclusivamente en el hecho fundamental de que el PCE de entonces se quita la venda en los ojos, de que el PCE de entonces pone la lucha por la independencia nacional como la clave democrática y revolucionaria.

El movimiento obrero español ha tenido desde su nacimiento como fuerza organizada en el último tercio del siglo XIX, una extraordinaria combatividad, radicalización y una enorme capacidad para desplegar su energía revolucionaria. Pero toda esa energía no se ha dirigido, como era el camino natural, contra los principales opresores y explotadores, las potencias imperialistas. Solamente el PCE de José Díaz y Pasionaria supo salvar este obstáculo histórico, señalando que la guerra contra el franquismo era también, y sobre todo, un combate contra los intentos del imperialismo alemán e italiano por dominar España.

Si a lo largo de los dos últimos siglos la izquierda española ha estado ciega ante la intervención del imperialismo, ha habido, sin embargo, un período excepcional, la Guerra Nacional Revolucionaria de 1936-1939, en el que la comprensión profunda -por parte del PCE de José Díaz y Pasionaria- del carácter y el contenido democrático y nacional de la revolución en España permitió, no sólo resistir durante tres años al fascismo y escribir una de las páginas más gloriosas de nuestra historia, sino que, además, creó las condiciones en que nuestro pueblo más cerca ha estado nunca de derrotar a sus enemigos, tomar el poder e iniciar un camino de transformaciones revolucionarias.

Pero esta comprensión del carácter de la lucha no hubiera sido posible si, previamente, el PCE no hubiera partido de una firme posición patriótica. Ya en las elecciones que dieron el triunfo al Frente Popular, el PCE hace del patriotismo una de las banderas que es necesario arrebatar a la reacción, situando en sus justos términos en qué consiste el patriotismo, quienes son los auténticos y los falsos patriotas.

Las siguientes son palabras de José Díaz -de rabiosa actualidad- en un mitin electoral sobre quienes son los verdaderos patriotas y cuales los falsos: “Camaradas: Hay una bandera que está en manos de nuestros enemigos, que ellos tratan de utilizar contra nosotros y que es preciso arrebatarles de las manos: la de que votando por ellos se vota por España. ¿Qué España representan ellos? (…) la reacción (…), de una manera abstracta, para cazar incautos, dice, grita en los carteles, en los mítines: votando por nosotros, votáis por España, votáis por la patria (…) hay que demostrar que quienes aman verdaderamente a su país somos nosotros (…) pues no es posible que continúen engañando a estas masas, utilizando la bandera del patriotismo, los que prostituyen nuestro país, los que condenan al hambre al pueblo, los que someten al yugo de la opresión al noventa por cien de la población (…) ¿Patriotas ellos? ¡No! Las masas populares, vosotros, obreros y antifascistas en general, sois los patriotas, los que queréis a vuestro país libre de parásitos y opresores; pero los que os explotan, no, ni son españoles ni son defensores de los intereses del país”. (José Díaz, secretario general del PCE. Discurso pronunciado en el Salón Guerrero de Madrid en febrero de 1936).

Sin la dirección del PCE de José Díaz y Pasionaria, la República difícilmente hubiera sido capaz de resistir al golpe combinado de las fuerzas reaccionarias internas con la intervención nazifascista de los imperialistas alemanes e italianos. De haber tenido la dirección las fuerzas republicanas burguesas, posiblemente todo el país se hubiera convertido en una enorme Santoña -el lugar donde las tropas del PNV pactaron a principios de 1937 la rendición y la entrega de Euskadi a los fascistas italianos- ante las primeras derrotas militares.

De haberla tenido las tendencias obreristas de CNT o los largocaballeristas del PSOE, la división y los enfrentamientos en la misma zona republicana la hubieran hecho estallar en mil pedazos en los primeros meses. Sólo la dirección del PCE estableciendo el carácter de la lucha como una batalla por la defensa de la patria y de las conquistas democráticas y populares permitió movilizar todas las energías del pueblo y mantener hasta el final la más sólida unidad de la clase obrera, de las masas populares, de las fuerzas antifascistas y de todas las nacionalidades y regiones de España.

La lucha contra el fascismo, en defensa de la legalidad republicana y el inicio de profundas transformaciones democráticas y populares jamás habría sido posible sin la dirección política y práctica del PCE sobre el Frente Popular. Estableciendo sin vacilaciones el carácter de la guerra como una guerra nacional -por dirigirse contra la intervención imperialista- y revolucionaria -por dirigirse contra la oligarquía financiera y terrateniente-, y, de acuerdo con ello, desarrollando una política que permitió unir a todos los sectores patrióticos y democráticos en defensa de la independencia nacional de España y su libertad.

Con el título ‘El camino de la victoria’, a mediados de enero de 1937, el Comité Central del PCE hace pública una declaración -que es a la vez un llamamiento a “todos los pueblos de España y a cuantos aman la paz, el progreso y la libertad”- en que se establece ya con toda claridad el contenido nacional y democrático de la guerra. “Seis meses van a cumplirse desde que estalló la sublevación militar fascista. En estos seis meses, la guerra se ha transformado profundamente. Se ha convertido en una guerra nacional, en una guerra de ejércitos organizados, en una guerra en la que intervienen en contra de nuestro pueblo, del brazo de los facciosos, fuerzas armadas extranjeras (…)”.

Y sigue: “La lucha del Poder legítimamente constituido contra un grupo de traidores, lucha que pudo terminarse, que pudo haberse liquidado rápidamente, se ha transformado en una guerra por la independencia de España, gracias al apoyo descarado que los fascistas alemanes, italianos y portugueses han prestado a los facciosos. Este apoyo del fascismo internacional a los sublevados contra el gobierno legítimo de España, ha ahondado y extendido la lucha y nos obliga hoy a combatir no sólo contra los rebeldes nacionales, sino también contra los verdugos fascistas extranjeros”.

Y precisa: “Hoy el pueblo español no se bate solamente contra los monárquicos, los moros, los bandidos del Tercio y las pandillas de fascistas y requetés, armados por el fascismo internacional. Hoy, nos batimos contra fuerzas de mayor volumen y de más grande significación. Merced a la ayuda extranjera pudieron los primitivos grupos de sublevados lograr incluso algunos avances, pero fueron paulatinamente liquidados en combates gloriosos por nuestras bravas tropas leales y milicias”.

Y acaba: “La guerra iba acortándose y se veía ya cercana la gran derrota de los facciosos, cuando éstos, al ver agotadas sus fuerzas, acudieron a Hitler y Mussolini para que éstos les enviasen, además de nuevos materiales de guerra, contingentes armados de sus respectivos ejércitos. Los Gobiernos de Italia y Alemania, solícitos a las llamadas de auxilio de los generales traidores a nuestro país, han enviado ya a España los primeros destacamentos de tropas fascistas y se proponen desembarcar nuevos contingentes en nuestra Península (…) Que sepan en el extranjero que todo el pueblo español, que todo lo que hay de sano y progresivo en nuestro país, está luchando para defenderse de una agresión cobarde perpetrada a mansalva por españoles traidores a su patria y contra las fuerzas invasoras del fascismo alemán, italiano y portugués, que sueñan con convertir a España en un pueblo de esclavos”. (El camino hacia la victoria. Declaración del Comité Central del Partido Comunista de España. Enero de 1937).

Diario16