La mentira, ciertos negocios y el fascismo, aliados objetivos. Domingo Sanz

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Hoy estamos más cerca de un “fascismo siglo XXI” que cuando gobernaba Obama, por poner un nombre equivalente al de Trump en cuanto a poder global. El blanco es un ejemplo, que deseamos sea insuperable, del uso continuado de los insultos y las mentiras contra cualquier adversario que, en su boca, será siempre “el enemigo”. Y también del abuso de las posiciones dominantes contra el débil. Sus dos principales pautas de comportamiento durante esta vida que nos ha tocado sufrirle.

Entre nosotros, Vox es el partido que inmediatamente ha apostado por conseguir que los medios lo identificaran como el mejor aliado de Trump, hasta el punto de que los enviados por el americano para debilitar Europa, fortaleciendo a los partidos ultraderechistas que proliferan en Italia, Alemania y otros países, no han dudado en declarar que Abascal es su hombre de más confianza en España, aunque han indicado que “también” se reunirán con Casado. Mientras, nos preguntamos qué puede significar “dura”, o “durita”, si esa opción existiera, cuando el líder de Vox acusa al del PP de ser la “derecha blandita”.

Soy de los que defienden que el eje del mensaje de Vox, para proliferar en Andalucía muy por encima de lo que anunciaban todas las encuestas, ha sido el del binomio inmigración/delincuencia. El asunto Catalunya no ha estado tan presente en su lista de odios y simplezas electoreras por una cuestión muy sencilla: el monopolio del anti independentismo se ha fundamentado por parte de PP y Cs en la defensa de la Constitución, y las reformas que propone Vox son incompatibles con el texto del 78.

He leído artículos desmontando las mentiras de Vox sobre la violencia de género, o sobre la inmigración, en este caso desde el punto de vista del impacto en lo laboral pero no en relación con la delincuencia y, en cambio, sí he escuchado a Abascal agitar insistente ese muñeco. Por eso, he acudido a la verdad que se contiene en el cuadro con los datos de delincuencia de los años 2010 y 2017. Los años intermedios están en el siguiente enlace (estadística):

La información es de total confianza, pues procede del Ministerio del Interior. Se trata de un organismo que, si tuviera algún interés en falsearlos, no podría ser a la baja, pues Hacienda podría aprovechar para recortar su presupuesto.

Ni uno solo de los diez epígrafes aumenta entre ambas fechas. Ahora es cuando nos sorprende la incoherencia entre el esfuerzo inversor en publicidad de ciertos sectores empresariales y sus expectativas de negocio.

Que sepamos, las empresas que venden alarmas e inundan nuestros oídos con un alarmismo desaforado de miles de anuncios que diseñan como si fueran noticias, han de cumplir también con la ley de la oferta y la demanda o, si sobreviven, es que hay gato encerrado. Y, cuando el negocio baja, tal como demuestra el cuadro anterior, si aumentan las ventas es porque distintos fenómenos se cruzan y fabrican una más de las burbujas, que cuando estallen nos llevarán al infierno de hielo sin dinero para calefacción, ni tampoco para seguir pagando las cuotas mensuales de la seguridad familiar.

Abriremos uno de nuestros habituales paréntesis constructivos para proponer a los creativos publicitarios que, en los códigos éticos que dicen que cumplen, se “autoimpongan” un respeto mínimo por la verdad: La inevitable deformación publicitaria de la realidad podría resolverse con una frase de inserción obligatoria, como en el caso del tabaco, pero que dijera algo parecido a lo siguiente:

“Antes de comprar cualquiera de estos productos de seguridad, compruebe las estadísticas de delitos del Ministerio del Interior”.

De esta forma, estas empresas seguirán colaborando objetivamente con los partidos fascistas, y otros de derechas más o menos autoritarias, en su obsesión por divulgar masivamente la inseguridad, es decir, el miedo, entre la ciudadanía, aunque lo harán con la conciencia tranquila, al haber advertido a los usuarios de que quizás estén haciendo una tontería.

Hablando de fascismo, me ha gustado mucho el artículo titulado “Vox siempre ha estado ahí”, firmado en Diario de Mallorca por Antoni Aguiló, filósofo político del CES de la Universidad de Coimbra. Sin más, por el momento, porque habrá más sobre lo mismo.

https://iniciativadebate.net/2018/12/11/la-mentira-ciertos-negocios-y-el-fascismo-aliados-objetivos/

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La culpa es de Rufián. Albert Pla (Músico)

El diputado de ERC Gabriel Rufian, en el Pleno del Congreso, cuando fue expulsado por la presidenta de la Cámara por la presidenta de la Cámara, Ana Pastor. REUTERS/Susana Vera

La culpa de todo es de Rufián. Ese tipejo tuitero, este indeseable golpista indepe, que no tiene puta idea de política, que ha arruinado la economía del país, la convivencia entre españoles y el decoro entre parlamentarios.

Hasta que llegó Rufián todo andaba bien. En España no había golpistas, los políticos no tenían actitudes chulescas, ni despóticas, ni decían palabras gruesas. En España nadie mentía.

Además, Rufián tiene la insolencia de clamar esas mentiras a viva voz en el mismísimo Parlamento. Tiene la desfachatez de abrir los brazos en cruz y gritar que este país es una vergüenza.

A la puta calle. Bien hecho, señora Pastor, usted que viene de una familia y un entorno de demócratas ejemplares, sabe bien lo que hay que hacer.

Porque no se pueden permitir estas deslealtades dentro del hemiciclo, no debemos tolerar que insinúe tales calumnias y falsedades en la cara del resto de honrados diputados.

Es inaceptable que Rufián diga, por ejemplo, que en el Parlamento español manda el Ibex.

No se puede permitir que siga acusando al PP de haberse financiado ilegalmente, de haber robado, engañado y chantajeado a todos los españoles durante cuarenta años.

También es falso que el PSOE sea su amiguete de trastadas. Que entre los dos partidos se hayan repartido todos los poderes del estado bajo el amparo de la corona, financiándose ilegalmente, repartiéndose concesiones a dedo, rompiendo ordenadores, quemando pruebas cuando hacía falta, jugando sucio, traficando con jueces y usando puertas giratorias para seguir ostentando el poder en España.

Si le permitimos estas barbaridades, puede acabar diciendo que todos los parlamentarios mienten. Acabará diciendo que el rey es un ladrón, acabará diciendo que el PSOE montó su propio grupo terrorista, que el partido popular está repleto de criminales. Acabará diciendo que partidos tan demócratas como Ciudadanos y Vox son unos fachas. Con lo fácil y respetuoso que sería llamarles ultraderechistas a los fachas.

Acabará diciendo que en este país los banqueros y las grandes empresas que dan esos servicios a los que todos tenemos derecho especulan, malgastan, desvían fondos y arruinan deliberadamente a los españoles con la complicidad de diputados, senadores, caciques, alcaldes y ediles, sin ningún tipo de remordimiento, solo por enriquecerse y comprarse otro chalet y otro yate donde follarse a más putas (cuanto más jóvenes mejor).

Acabará diciendo que las fuerzas de seguridad del estado están repletas de altos mandos que adoran a Franco. Es más, acabará diciendo que Franco puso al rey en el trono, y que los hijos y nietos de sus ministros montaron los partidos que, aún hoy, manejan el cotarro. Acabará hasta cometiendo herejía contra la santa Iglesia Católica española.Este niñato maleducado no puede llamarles franquistas solo porque no condenan el franquismo. Es intolerable. Hay que echarlo a la puta calle. El resto de diputados y senadores tienen derecho a trabajar por España como hasta ahora. Con amor, mucho trabajo, sacrificio y dedicación, con buenas maneras y buenas palabras. Con orgullo y satisfacción.

Así no hay manera de trabajar por España, con un tío tocando los cojones en el escaño de al lado y comportándose como un machista, escupiendo a sus compañeros de hemiciclo, convirtiéndolo todo en un reallity show de mal gusto. Esto no se había visto jamás.

Es un loco, ve fantasmas, está poseído por el demonio, nada de lo que dice es cierto. No se puede permitir que confunda a los españoles hablándoles sobre políticos mafiosos y corruptos. Rufián tiene visiones propias de un demente.

Se le tiene que expulsar de la política porque si sigue así, acabará engañando a esos pobres ciudadanos, incultos, adoctrinados y descerebrados, que se creen todo lo que dice en la tele y en el Twiter. Acabará arrastrando a las gentes en su locura paranoica y maleducada. Y, Esto, sus señorías, no puede ser.

Se sienten, coño, y escuchen con atención:

– Mire usted…¡Los políticos somos buena gente!

https://blogs.publico.es/dominiopublico/27138/la-culpa-es-de-rufian/

Sofismas monárquicos. Javier Valenzuela

franco_jc_1975 (1)El uso de sofismas es común en muchos de aquellos españoles que se proclaman de boquilla republicanos para acto seguido dar vivas a ese buen rey Felipe VI que tiene la gentileza de invitarles a sus saraos. El pasado sábado, Arturo Pérez Reverte me decepcionó al emplear uno de los más socorridos en una entrevista en La Sexta Noche. ¿Se imaginan ustedes a Zapatero, Rajoy o Aznar en la Jefatura del Estado?, dijo. Ante esa posibilidad, que a él le desagrada, el académico se declaró partidario de que la siga ejerciendo Felipe VI, al que calificó de “buena persona”.

Recuerdo que ese argumento falaz fue puesto en circulación por el felipismo en los años 1990 para acallar cualquier debate sobre la forma –monárquica o republicana– del Estado democrático español. ¿Es que quieres que Aznar sea el presidente de una tercera república?, te decían para intentar meterte miedo en el cuerpo. Vamos a ver, tanto ayer como hoy existe un apriorismo en esa pregunta: el de que una nueva república española tenga que ser presidencialista como la francesa o la estadounidense. ¿En qué augurio de Nostradamus está escrito que solo puede ser así? Bien podrían seguirse los ejemplos de las repúblicas alemana, portuguesa e italiana y tener un jefe del Estado no elegido por votación popular directa, sino por una mayoría cualificada del Parlamento. Un presidente de la república sin poder ejecutivo, limitado a inaugurar congresos y exposiciones.

Aquí suele venir de inmediato otro argumento cuñadista: si el presidente de una nueva república española va a limitarse a eso, ¿para qué cambiar? Ya tenemos a alguien, el Borbón, que no hace otra cosa. Pues, miren, hay tres razones, como mínimo, para cambiar. La primera: ese presidente sería fruto de una elección –parlamentaria de seguir los modelos alemán, italiano y portugués–, no de una fecundación. La segunda: tendría un mandato limitado, no ocuparía la jefatura del Estado de modo vitalicio. Ningún Aznar, Zapatero o Rajoy se quedaría en la Zarzuela hasta su muerte o su abdicación voluntaria, y, desde luego, no le pasaría el cargo a sus hijos. La tercera: no sería irresponsable e inviolable como lo son Juan Carlos I y Felipe VI. Si cometiera alguna tropelía, podría ser depuesto y hasta juzgado y condenado.

Y ello por no hablar de la torpeza cometida hace un año por Felipe VI al meterse en política hasta el cuello con su alocución televisiva sobre la crisis catalana. El monarca podría haber seguido el ejemplo de su pariente la reina de Inglaterra, que se negó a opinar sobre la crisis escocesa, pero no lo hizo, optó por asumir con fervor el discurso de Rajoy, Rivera y Susana Díaz, riñendo a los millones de contribuyentes que no lo comparten pero sí pagan los sueldos y los gastos de la Casa Real. ¿Alguien se puede extrañar de veras de que media Cataluña no ame a Felipe VI? ¿A qué atribuyen los cortesanos el que también fuera de Cataluña aumenten las voces que piden un referéndum sobre la forma del Estado?  ¿A los hackers rusos? ¿Al todopoderoso Maduro?

De la monarquía borbónica –restaurada, recuérdese, por deseo de Franco– se pregonaba que era ejemplar y, además, muy útil para la unidad y estabilidad de nuestro país. ¿Ejemplar? ¿Qué decir entonces del escándalo Urdangarín? ¿O de las presuntas relaciones económicas, amén de sentimentales, de Juan Carlos I con Corinna?  ¿O de las peleas familiares en vivo y en directo de la casa de Borbón? ¿O de la amistad de Felipe y Leticia con el compiyogui López Madrid? En cuanto a lo de la utilidad de la monarquía, no parece que esa institución esté sirviendo de mucho para frenar el ascenso del independentismo en Cataluña. Ni que sea extraordinariamente apreciada en el País Vasco.

Soy de los que creen que una república federal sería bastante más útil para combatir los separatismos. Y sí, he dicho una república federal. Como la existente en Alemania, un país al que no parece irle mal, ¿verdad? ¿Y cómo propone usted, señor Valenzuela, llegar a esa república federal? Pues, evidentemente, de modo pacífico y democrático, a través de un referéndum popular, que, de ser ganado por el republicanismo, abriría un proceso constitucional.

¡Pero eso sería la guerra, señor Valenzuela! ¿La guerra? ¿Por qué? La identificación de república con guerra civil en el imaginario de tantos españoles es uno de los frutos más persistentes del lavado de cerebro franquista. El 14 de abril de 1931 no fue fruto de ninguna guerra civil; lo que trajo la guerra civil a las tierras de España fue el golpe de Estado de los fascistas, los clericales y los monárquicos del 18 de julio de 1936. Aquello sí que fue sedición, rebelión y traición.

Al final, el cuñadismo monárquico siempre termina sacándose de la manga otras dos cartas tan falsas como una moneda de tres euros. Una dice que la forma de Estado no es ahora la principal preocupación de los españoles. ¡Claro que no! Lo que angustia a la mayoría de los españoles es llegar a fin de mes con sueldos de mierda y subidas constantes de los precios. Lo que les indigna es la corrupción política y empresarial, la parcialidad de los jueces, los abusos de los bancos y cosas así. Pero, entonces, ¿por qué se aprestan los cortesanos a darnos la vara con el 40 aniversario de la Constitución vigente? A ninguno de ellos se le ocurre reconocer que ese aniversario nos la suda a la mayoría.

¿Es este un país libre? ¿Puede sugerirse que tal vez una república federal fuera la clave de bóveda del comienzo de la solución de no pocos de los muchos males patrios? Los políticos, los institucionales, los socio-económicos, los éticos y culturales, los territoriales… Fíjense en que he escrito el comienzo de la solución, no la solución de un plumazo. Hago esta precisión porque otro truco barato del argumentario cortesano es el que dice que la república no sería la solución mágica de todos nuestros problemas. ¡Menuda obviedad! No hay ninguna fórmula mágica en esta vida. Pero eso no impide que el médico te prescriba otro tratamiento para tu enfermedad si el actual no funciona.

La segunda de las últimas cartas afirma: “No es el momento”. ¿No es el momento para debatir civilizadamente sobre la forma de Estado como ya lo están haciendo miles de universitarios españoles? ¿Por qué? Un progresista jamás debería decir que no es el momento para hablar de cosas que pueden hacernos avanzar por el camino de una mayor libertad e igualdad. Con esa actitud, la humanidad jamás habría podido escuchar las voces pioneras que proponían abolir la esclavitud o reconocerles sus derechos a las mujeres.

Que Felipe VI sea “buena persona” no es razón suficiente para que él y su familia vivan de nuestros impuestos sin haberse presentado a una oposición o una elección. Mis más de seis décadas de ciudadano español me han enseñado que este país está repleto de buenas personas.

https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2018/11/21/sofismas_monarquicos_88981_1023.html

Si el Borbón no va a la democracia, la democracia irá al Borbón. David Bollero

Si el Borbón no va a la democracia, la democracia irá al Borbón. El monarca de turno, ya sea el emérito o el preparado, lleva años eludiendo su deber moral con la democracia, esto es, poner su cargo a disposición del pueblo para que, en una consulta libre y específica, España decida si quiere que su Jefe de Estado sea un enchufado por el apellido.

La honestidad democrática ni está ni se la espera en el Palacio de la Zarzuela. Lleva décadas sin aparecer por allí, aferrados los Borbones a una institución que les reporta un tren de vida de más de ocho millones de euros… más, otros pellizcos a la luz del ‘Grandes éxitos’ de Corinna que ni PP ni PSOE ni Cs quisieron investigar.

Hace demasiado tiempo que tendría que haberse celebrado en España un referéndum sobre la monarquía pero, en lugar de eso, se protege este chiringuito con capas y más capas de opacidad. Más de tres años han pasado desde la última vez que el CIS preguntó directamente por la monarquía. Hasta ese punto se protege al Borbón, como si eludir el conocimiento de lo que piensa la ciudadanía pudiera anularlo. ¡Qué gran error!

Así las cosas, el pueblo se organiza y, como encabezábamos este artículo, si el Borbón no va a la democracia, la democracia irá al Borbón. El próximo 2 de diciembre tendrán lugar diversos referéndums sobre el modelo de Estado. Sucederá en al menos siete distritos de Madrid y cinco municipios.

No serán los únicos ámbitos en los que Felipe VI, quiera o no, tendrá que mirar por primera vez a los ojos de la democracia en lugar de vivir a su costa. Las consultas también saltan a la universidad: lo que arrancó en la Autónoma de Madrid, se ha extendido a otras Comunidades Autónomas, como Galicia, Asturias, Aragón y Catalunya… así, hasta al menos nueve universidades con una consulta prevista para el 29 de noviembre.

¿Qué artimaña empleará ahora el Estado para evitar que el rey esté en la picota? Con la abdicación de Juan Carlos I quemó el último de sus cartuchos… no queda más artillería. Hace apenas cuatro días, Madrid acogió el Encuentro Estatal por la República, que marcó la hoja de ruta y la unidad del movimiento republicano.

Un movimiento, por otro lado, que encuentra apoyos parlamentarios: más allá del oportunismo de la reprobación por parte de PdCAT, IU lleva décadas cargando contra la corona por considerarla una institución pretérita y absolutamente antidemocrática. Ahora se suma también Podemos, en una campaña para reprobar al rey en los Ayuntamientos.

Se acabó la fiesta para los Borbones. Día a día, los empujamos fuera de su zona de confort y tendrán que mudarse a la democracia donde su apellido no vale más que el mío, que el de cualquiera. Y sudan frío.

https://blogs.publico.es/david-bollero/2018/11/14/si-el-borbon-no-va-a-la-democracia-la-democracia-ira-al-borbon/

España avanza imparable hacia la III República. José Antonio Gómez

Aún no hay fecha, aún la Monarquía permanece en su trono de oro y en su función irrelevante dentro de nuestra democracia. Sin embargo, lo que se está demostrando es que el pueblo español está cada vez más concienciado de que se les está hurtando una parte de la soberanía que ostenta, según dice la Constitución, al no poder elegir a través de los cauces democráticos del sufragio a la persona que ostente la Jefatura del Estado.

El referéndum organizado por los alumnos de la Universidad Autónoma de Madrid ha dejado de ser una anécdota para transformarse en un movimiento que podría convertirse en histórico. Otros centros universitarios españoles van a seguir el ejemplo del madrileño y van a convocar en breve nuevas consultas, universidades tan importantes en España como la de Zaragoza, la Rey Juan Carlos, la Carlos III, la Universidad de Barcelona o la Pompeu Fabra.

Las muestras de rechazo a la Monarquía por parte del pueblo son cada vez más importantes. A medida que pasa el tiempo son más las ciudades y localidades de España que se han unido a la Red de Municipios por la Tercera República. Ya no se trata de un movimiento de pequeños pueblos, sino que ciudades como Gijón, Éibar, Puerto Real, Xàtiva, Santa Coloma de Gramenet o Parla, forman parte de la Red.

Los partidos de la izquierda también han incrementado la presión para que los españoles tengan la posibilidad de elegir el modelo de Estado que quieren para nuestra democracia.

La realidad es que el movimiento republicano en España está aumentando de un modo en el que los poderes fácticos del país se van a ver obligados a ceder y propiciar que sean los ciudadanos los que decidan con su voto. Sin embargo, hay demasiadas presiones que lo están impidiendo ya que el modelo actual permite que toda la responsabilidad de lo que le ocurre al pueblo resida en un poder Ejecutivo que tiene la total libertad de implementar medidas o leyes que van en contra de los intereses de la ciudadanía.

La Monarquía ha demostrado que es una institución incompatible con la democracia. Mientras el pueblo sufría las consecuencias de la crisis, el anterior Jefe del Estado viajaba a Botsuana para una cacería junto con su amante o, a través de ésta, cobraba comisiones de grandes proyectos en los que había servido de intermediario con regímenes dictatoriales como Arabia Saudí. El New York Times calculó la fortuna del ciudadano Juan Carlos de Borbón en una cifra cercana a los 2.000 millones de euros, un dinero que no está obligado a desvelar, a diferencia del resto de representantes públicos españoles. Según la información del diario estadounidense «ha trabajado duro para generar su propia fortuna personal», más allá del presupuesto que tiene asignada la Casa Real. A todo esto hay que unir las sospechas sobre el patrimonio personal de la ciudadana Sofía de Grecia porque tampoco se explica el origen de la fortuna que, según distintas fuentes consultadas por Diario16, podría haber amasado con negocios iniciados junto con su hermano Constantino. ¿Por qué Sofía de Grecia renunció a la parte que le correspondía tras la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en la que el Estado griego debía indemnizar a la familia real helena con 12 millones de euros? A esto hay que sumar los salarios desorbitados que cobran Elena y Cristina de Borbón en sus trabajos, empleos que, de no ser hijas de quienes son, no habrían alcanzado. Además, no podemos olvidar los casos de corrupción en los que se ha visto envuelta la familia Borbón, el más reciente el Caso Noos, en el que el yerno del ciudadano Juan Carlos está en prisión, Cristina estuvo imputada y fue procesada, aunque, como era de esperar, exonerada de las acusaciones que la llevaron al banquillo.

Todo lo anterior, unido a la ausencia tanto del ciudadano Juan Carlos de Borbón como de su hijo Felipe y el resto de la familia ante los problemas de los españoles generados por la crudeza de la crisis económica han provocado que el sentimiento republicano se esté extendiendo. Jamás se ha visto a la Casa Real apoyar a las víctimas de los desahucios, a las personas que tienen que acudir a los comedores sociales o al Banco de Alimentos para poder comer, a las víctimas de la violencia machista, a los trabajadores precarios o a los que sufren los abusos de los empresarios que han sido los triunfadores de la crisis económica o a las víctimas de los abusos de las élites. Sólo unos segundos en el mensaje de Navidad, eso es lo que dedica el ciudadano Felipe a los problemas de los españoles.

Esta es la razón por la que desde antes de la abdicación el Centro de Investigaciones Sociológicas no ha vuelto a preguntar a los españoles sobre la percepción de la Monarquía. Se quiere ocultar a los ciudadanos que el rechazo a la Casa Real ya está por encima del 50%, hecho que en un referéndum provocaría que el pueblo recuperara la plenitud de la soberanía que tiene reconocida en la Constitución que el actual Jefe de Estado ha jurado cumplir y hacer cumplir.

El movimiento republicano ya es imparable, ya no es una anécdota, es una realidad palpable que se ve en las iniciativas que los propios ciudadanos ponen en marcha y que se extienden a todas las partes del territorio nacional. Sólo hay que hacer lo que un monárquico convencido dijo una vez: llevar lo que a pie de calle es normal a la normalidad política.

http://diario16.com/espana-avanza-imparable-hacia-la-iii-republica/

¿Qué máster se exige para ser dictador?Manuel Domínguez Moreno

En España hemos pasado por una epidemia de acaparamiento de títulos universitarios que ha llevado a que los españoles seamos los europeos más sobre-cualificados, una pandemia a la que se ha denominado titulitis porque, tal y como está el actual mercado de trabajo, los títulos académicos no sirven ni para tener un buen empleo en general.

Por culpa de esta titulitis crónica, una de las cosas que la ciudadanía espera de sus representantes es que estén bien formados de conciencia, ética, libertad, dignidad y razón desde el conocimiento sin miedo.

Sin embargo, políticos que, durante su carrera política democrática, no le han votado por los títulos ni máster, comente el error de intentan engordar su currículum con másteres, cursos de posgrado o con carreras universitarias y abandonan la responsabilidad asumida ante la ciudadanía para dedicar su tiempo e inteligencia natural de defender los derechos de justicia social e igualdad. Demasiadas horas de pérdidas de tiempo cuando no se dedican a cultivar la ética y la moral, tiempo siempre más que necesario cuando se ejerce un cargo público.

Por todo ello no es necesario, fundamentalmente, ningún título, por más que haya ciertas universidades o institutos de estudios que presuntamente favorecen a los políticos para «facilitarles» la consecución de ellos.

En medio de toda la polémica sobre los másteres de la Universidad Rey Juan Carlos, surge la pregunta: ¿qué titulación es necesaria para ser un dictador? La deriva política europea da mucho miedo porque se están imponiendo políticas que involucionan hacia el totalitarismo los sistemas democráticos, algo para lo que no es necesario tener ningún título universitario. Hablamos de Viktor Orbán, Mateusz Morawiecki, Marine Le Pen, Donald Trump o Matteo Salvini como ejemplos de los nuevos dictadores votados por su pueblo. Sin embargo, en la derecha española se está canalizando su acción política hacia elementos y comportamientos más propio de cualquiera de los ultras antes citados que de lo que deberían partidos conservadores democráticos.

El ejemplo más claro de ello lo hallamos en Albert Rivera que centra su estrategia política en un ultranacionalismo español basado en la intransigencia y en la pretensión de exterminar a todos aquellos que van en contra de su pensamiento como, por ejemplo, los nacionalismos históricos, algo que ya pretendió José Antonio Primo de Rivera en los años 30. El presidente de Ciudadanos afirmó una vez que habían puesto en marcha un proyecto civil que «volverá a unir a los españoles en torno a nuestros valores constitucionales por encima de siglas, bandos o territorios. En la España que viene debemos superar los complejos y los fantasmas del pasado para sentirnos orgullosos de nuestra diversidad y de todo los que nos une. Sólo así podremos estar a la altura de las mejores naciones del mundo», algo que se diferencia muy poco de estas palabras del fundador de la Falange: «Creemos en la suprema realidad de España. Fortalecerla, elevarla y engrandecerla es la apremiante tarea colectiva de todos los españoles […] Toda conspiración contra la unidad de España es repulsiva. Todo separatismo es un crimen que no perdonaremos». El españolismo fanático de Albert Rivera y de Ciudadanos ya está pasando a una fase en la que han logrado sobrepasar por la derecha al sector «aznarista» del Partido Popular y, eso es el mayor peligro que tiene España. Olvídense de amenazas terroristas o separatistas. Nuestra democracia está en nivel de alerta máxima con Rivera como el político mejor valorado o con su partido encabezando en algún momento las encuestas. De esto a plantear una dictadura hay un paso muy pequeño. La historia ya ha demostrado cómo cuando un partido ultranacionalista llega al poder la democracia muere. Para llegar a esta situación no hace falta ningún máster, ninguna titulación universitaria, sólo la capacidad de propaganda y populismo patriotero.

El Partido Popular tampoco se queda corto en este aspecto de acercamiento a los modelos dictatoriales de algunos gobiernos del este de Europa, sobre todo después de su abstención a la hora de imponer sanciones a la Hungría de Viktor Orbán. Por cierto, hubo 3 eurodiputados populares españoles que votaron en contra. El crecimiento de Ciudadanos con el discurso ultranacionalista y joseantoniano de Albert Rivera ha hecho que el PP haya buscado una senda en la que pretende luchar con los naranjas en el ámbito de la extrema derecha en vez de en el de la democracia cristiana o la socialdemocracia. Comportamientos dictatoriales en el Partido Popular ha habido muchos, pero han destacado principalmente las épocas de José María Aznar donde se desechaban los procedimientos democráticos en su funcionamiento interno. El presidente decidía y el resto obedecía. No había más historia. Los años han pasado y hasta este 2018 los militantes no han tenido la ocasión de poder elegir a su jefe, eso sí, pasando por el filtro de la decisión de los compromisarios que decidieron que ganara el candidato que no había ganado en el voto directo de la militancia. Sin embargo, dentro del PP hemos visto otros comportamientos nada democráticos como, por ejemplo, el autoritarismo de Soraya Sáenz de Santamaría que hacía imposible cualquier consenso por su incapacidad para alcanzar consensos con el resto de fuerzas políticas, incluso en temas tan importantes como el Procés catalán. Todo ello sin contar con el juego de dosieres con el que se manejaba la ex responsable del CNI para alcanzar sus objetivos políticos. Para mantener estos comportamientos autoritarios y antidemocráticos que están más cercanos a una dictadura que a una democracia, ¿qué máster hace falta cursar? Al igual que con Albert Rivera, ninguno.

Franco no tenía ningún máster, como tampoco lo había cursado ni Queipo de Llano, ni el general Yagüe, ni Carrero Blanco, ni Girón de Velasco. Al menos, Blas Piñar y Arias Navarro fueron notarios. En cambio, no tuvieron ningún reparo de aplicar una política de exterminio al adversario político. Hubo mucha gente sin ningún tipo de máster que no dudó en utilizar la crueldad propia de los regímenes dictatoriales. Para ser un dictador no hace falta ningún tipo de estudios, para ser un demócrata ético y digno tampoco.

Lo peor, es que los herederos de los dictadores, con master o sin master, a pesar de vivir en una democracia, no pueden quitarse esa cáscara que exalta un pasado negro para nuestro país. La polémica generada por la exhumación de Franco del Valle de los Caídos ha quitado demasiadas máscaras. Incluso la de Queipo de Llano y Sierra en la basílica de la Macarena en Sevilla. En el caso del dictador Franco la votación del Congreso de los Diputados, Ciudadanos y Partido Popular se abstuvieron, un voto que, en un caso de respeto a la higiene democrática de un país, es como votar en contra.

Lo peor de estos nuevos comportamientos de la derecha es que, como ya ocurrió con Franco, se generan unas redes clientelares para que los representantes de las dictaduras privadas se beneficien. Grandes familias de este país como Banús, Oriol, Urquijo, March o Gómez Acebo, por citar algunas, se enriquecieron o incrementaron sus fortunas bajo la protección de Franco. Muchas de las familias de políticos del Partido Popular se beneficiaron de las concesiones del régimen. Los Queipo de Llano y sus seguidores de Sevilla, hoy algunos en altos cargos en el Banco Santander.

Muchas empresas se beneficiaron del trabajo esclavo y, en algunos casos, aún siguen cotizando en el IBEX35 o, como en el caso de los Banús, aún siguen explotando el turismo de alto standing.

En la actualidad está ocurriendo al revés y son muchos de los políticos los que se benefician de las dictaduras privadas del capital que actúan como los servicios de inteligencia de la Guerra Fría para poner y quitar gobiernos que cubran sus necesidades.

Por tanto, para ser un dictador, ¿hace falta cursar un máster? No. Para ser un digno mandatario democrático, tampoco. Para lo primero sólo se necesita no tener conciencia social ni humanidad, para lo segundo se precisa cultivar la mente para tener claro que el pueblo es la prioridad principal de una democracia y, ni Rivera ni el PP, en general, no se aún su Pablo, tienen en la actualidad esa capacidad que incluir en sus currículos.

http://diario16.com/master-se-exige-dictador/

Abogados Cristianos blandiendo leyes como espadas. Ruth Toledano

El dramaturgo Carlos Santiago durante el pregón de carnaval que provocó la furia de Abogados Cristianos.

Polonia Castellanos y sus cruzados han vuelto a actuar. Bajo el paraguas de la ultramontana Asociación Española de Abogados Cristianos, su ultracatolicismo reparte querellas como hostias. Al mejor estilo ultra. Sentaron al actor Willy Toledo en el banquillo por cagarse en Dios y en la Virgen María, y quieren hacer lo mismo con el dramaturgo Carlos Santiago por ultrajar a su homónimo el Apostol. Los Abogados Cristianos son los mismos que denunciaron la procesión en Sevilla del Santísimo Coño Insumiso. Los mismos que activaron la investigación contra la actuación de Borja Casillas en el Carnaval de Las Palmas. Los mismos que denunciaron a Ada Colau porque no les gustaba una versión del Padrenuestro llamada Mare nostra. Los que arremeten contra la “ideología de género”. Los correligionarios de la transfóbica HazteOír. A Polonia Castellanos se la ha vinculado con la organización mexicana ultraderechista El Yunque (sospechosa de violencia contra López Obrador y cuyos grupos provida han quemado libros de Biología en León Guanajuato). Polonia Csatellanos y sus ángeles del infierno son la Santa Inquisición de siempre. Y uno de sus métodos es luchar contra las fuerzas de Satanás a golpe de ley.

Pues el problema sería menor si se quedara en pataleta de iluminados con cilicio, pero se convierte en un problema mayor cuando encuentra interlocución en la Fiscalía y los juzgados. Y esto es posible porque el artículo 525 de nuestro sacrosanto Código Penal aún recoge como delito la ofensa a los sentimientos religiosos. El mismo Código Penal que permite que los animales sean torturados y matados en festejos que se perpetran en honor de vírgenes y santos. Por poner un ejemplo sangrante. Todo ello –ofensas a dios y crímenes en su nombre- en una democracia de un Estado aconfesional en pleno siglo XXI.

Dado que la Asociación Española de Abogados Cristianos arrecia en su ofensiva, lo que interesa ahora es investigar quién la financia, qué fortunas (mexicanas o españolas) están detrás de sus costosas acciones, por qué tiene influencia Polonia Castellanos. Ella y sus juristas persiguen la libertad de expresión (y, en nombre de un falaz respeto, a sus enemigos políticos) porque se saben amparados por una ley que es contradictoria con el sistema que rige nuestra convivencia. El magistrado Joaquim Bosch, portavoz territorial de Jueces para la Democracia, lo expresó con claridad: “El delito contra los sentimientos religiosos tendría que sacarse del Código Penal, porque es una infracción propia de Estados confesionales o fundamentalistas, no de una democracia constitucional”. Parece un broma pero en el Estado español se está persiguiendo, demandando y juzgando a personas por disfrazarse de Cristo crucificado.

Nada dice, sin embargo, Polonia Castellanos de los curas pederastas ni de sus numerosas víctimas. Pero van a por el artista Abel Azcona porque en 2015 compuso la palabra PEDERASTIA con hostias consagradas. 242 hostias consagradas. Para conseguirlas, Azcona asistió a 242 de esas performances de grupo llamadas misas y simuló comulgar, aunque en lugar de tragarse las obleas se las guardó para destinarlas a su obra. (Me fascina imaginar la imprescindible delicadeza con la que hubo de hacerlo, dada la fragilidad de ese circulito de pan ácimo que los creyentes prefieren denominar sagrada forma; pero esto ya son cosas mías). Los Abogados Cristianos no callaron, avergonzados porque su iglesia se vea ofendida con semejante lacra. No. Los Abogados Cristianos no decidieron defender a los niños de su iglesia, violados, sometidos, aterrorizados. No. Polonia Castellanos y sus secuaces togados iniciaron una persecución que aún persiste contra el artista valiente. Esa es su escala de valores.

Tienen dinero para su nueva cruzada. Tanto como la propia iglesia católica, que ha podido desembolsar, solo en Australia, más de 250 millones de euros en indemnizaciones a las víctimas por los abusos, solo los probados, cometidos por los curas. Así que quizás esta asociación no esté tan lejos de las altas instancias de la institución. Si bien la propia iglesia desautoriza a El Yunque por considerarla una sociedad secreta, Polonia Castellanos es relacionada con esa sociedad, pero la iglesia no desautoriza a esta abogada. La iglesia calla. Y quien calla, otorga. Quizás los Abogados Cristianos sean, digamos que en sentido figurado, su brazo militar. Blandiendo leyes como espadas.

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