LA IZQUIERDA EN SU LABERINTO SEXUAL, POR ILYA U. TOPPER

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La derecha lo ha tenido siempre muy claro: Los niños por un lado, las niñas por otro. Cuando digo derecha, ustedes me entienden: ese sector de la sociedad que quiere mantener el orden de las cosas de toda la vida de dios. Este dios que creó al hombre a su imagen y semejanza y luego creó a la mujer como complemento lúdico, porque no es bueno que el hombre esté solo.

No es bueno que esté solo todo el rato, quiere decir. Solo durante las tareas serias, como ganarse el pan con el sudor de su frente. En los ratos libres hay que juntarse, previa autorización sacramental, para que ella pueda cumplir con el designio de multiplicar sus dolores durante el parto. Ustedes saben cómo sigue la historia, a través de vírgenes, madres y vicarios de dios en la Tierra hasta el último hisopazo a cualquiera que se pusiera uniforme militar y prometiera ley y orden.

Porque del orden se trata en la derecha. Primera condición: no confundir a niños con niñas. No vaya a ser que luego no sepan cuáles son las labores propias de su sexo. Lo mejor es marcarlos: a las niñas se le agujerean las orejas, así será fácil distinguirlas incluso si alguien les pone por error una prenda que no le corresponde (rosa para las niñas, azul para los niños). Luego los colegios separados, desde pequeñitos para que se acostumbren. Y ya cuando llegan a la pubertad es fundamental: estudiarán mucho mejor si no tienen delante a alguien del sexo opuesto que les revolucione las hormonas.

Lo de revolucionar las hormonas queda para después. Para cuando tengan 18 años y se los suelta en la naturaleza. Entonces, el revuelo hormonal hará abalanzarse a los chicos sobre cualquier chica que cruce la calle. Peligro. Lo mejor será que las chicas no crucen la calle, o que solo lo hagan en compañía. Y a modo de pararrayos se pondrán unas casas de putas, donde los chicos pueden dar rienda suelta a sus hormonas, mientras se les busque una compañera complemento.

Si usted cree que estoy haciendo una caricatura, pregunte a su abuela. O visite un país donde sigue imperando una religión del Estado, verbigracia el islam: se parece al nacionalcatolicismo como dos gotas de agua bendita. O pida en la biblioteca municipal cualquier novela decimonónica de Alemania, que siempre entendía mucho de ley y orden. Verá: prostíbulo y matrimonio eran las dos mordazas entre las que el patriarcado apresaba la vida sexual. La de los hombres. En el caso de las mujeres lo que apresaban estas mordazas era la vida económica. O, simplemente, la vida.

La izquierda vino a derrocar este orden. No es casualidad que uno de sus lemas a inicios del siglo XX, tanto en Alemania como en España, era ‘Amor libre’. Lean a María Cambrils, obrera socialista valenciana, y sus mandobles contra el matrimonio (“El casamiento es atentatorio contra la libertad”) y contra la “nunca bastante censurable existencia de esas mal llamadas ‘casas de amor’ y el fomento de un hetairismo”. Tampoco es casualidad que en esa misma época florecían las asociaciones naturistas en España: anarquistas y socialistas, mujeres y hombres que se iban de excursión al monte desnudos. Decididos a reivindicar la libertad del cuerpo: solo así, creían, sin el marcaje que la ropa impone, podían ser libres e iguales. El franquismo acabó con ellos, por supuesto.

Cuarenta años más tarde volveríamos a la playa desnudos: por fin. Volvíamos a creer en el amor libre, a reírnos de clérigos y altares, sin necesidad ya de aquel “comercio abominable de la castidad” (Severo Catalina dixit) que era la prostitución. Eso creíamos. Ahora baje al kiosco y escoja un diario. En la portada tendrá un anuncio de vestidos de novia y en páginas interiores, anuncios por palabras: Srtas nuevas, completas, brasileñas, mulatitas, negritas.

No sé si estoy desactualizado y los anuncios por palabras se han pasado todos a internet. Pero si sigue hojeando verá en esos mismos diarios, sobre todo si son de izquierdas, panegíricos a lo que María Cambrils llamaba “el mil veces reprobable comercio de la trata de blancas”. Ahora se llama “el trabajo sexual”. Se apostilla: “Un trabajo tan digno como cualquiera”. Lo cual viene a decir al cliente que pagar por una ficción de sexo es un acto de consumo tan digno como cualquiera. Nada reprobable.

Si usted hojea un poco más, verá anuncios de agencias que se llaman “de gestación subrogada” y artículos que reivindican legalizar el alquiler de vientres bajo la justificación del “derecho a formar una familia”. Sorpresa: vendrán firmados por dirigentes de los mismos colectivos de gays y lesbianas —Fundación Triángulo, Cogam— que hace 20 años eran nuestras referencias en la lucha por la libertad sexual, contra el patriarcado católico y su imposición de la familia como pilar de la sociedad.

Las dos mordazas de la prensa siguen ahí: vestidos de novia y fomento del hetairismo. Solo que ahora ya no son el blanco y el negro del patriarcado sino que ambos se han pintado de color arcoiris.

¿Cuándo nos dieron el cambiazo?

Quizás fuera en 2005: aquel año, España, pionera, instauró el matrimonio homosexual. Todos en la izquierda lo celebramos con gran alegría: fue un enorme paso adelante que puso fin a siglos de discriminación. Por fin, todos éramos iguales, al margen de qué sexo nos gustara.

Habría sido demasiado revolucionario, claro, imaginar el mismo paso hacia la igualdad en la dirección contraria: abolir el matrimonio para todo el mundo. Asumiendo, como Cambrils, que “la sociedad es un conjunto de individuos cuyas relaciones sexuales no deben caer bajo la acción legal”, buscando un “matrimonio libre que se concierta por el amor recíprocamente sentido”, no sometido “ni a los dictados canónicos ni civiles”. Aún cien años después, no era imaginable algo así. La igualdad tuvo que ser esa: los mismos dictados civiles para todos. Celebramos.

Lo que muchos no celebramos tanto fueron las consecuencias: las tartas de boda en los escaparates con dos señores de frac o dos chicas con vestidos de novia de blanco virginal. El engullimiento de la nueva libertad sexual por el mercado que vende estereotipos del patriarcado.

Durante unos años parecía la panacea: al convertir en chic y cool las actitudes antes llamadas “afeminadas”, es decir una imitación histriónica de lo que el patriarcado considera propia de las mujeres, ahora elevadas a “identidad gay”, el llamado dinero rosa parecía el antídoto contra siglos de poder de la Iglesia católica y sus normas de represión sexual: ¿quién puede contra el mercado?

La izquierda se apuntó, pues, con armas y bagajes: colaboró en la creación de nuevos estereotipos, celebraba filiaciones sexuales que florecían como setas: ropa, complementos, cultos a determinados modelos de cuerpo. La marcha anual del Orgullo gay se convirtió en desfile: seguía siendo una marcha de reivindicación, solo que ahora ya no de derechos sino de identidades mercantilizables. Era alegre y colorida y no supimos ver que era un sabotaje: Habíamos pedido la igualdad y lo que se nos vendía eran categorías de diferencia. Diversidad lo llamaban.

Elevada la “diversidad” a nuevo dios de la izquierda, todo el mundo corrió a marcar su coto privado de caza. Bajo el mantra de la “identidad”, la libertad individual, aquella que tanta sangre costó defender contra las imposiciones represivas clericales, se convirtió en la libertad de adherirse a cualquier colectivo que reivindicase imposiciones represivas. Cuando unas señoras conversas exhibían como símbolo de “identidad” el velo que en el fundamentalismo islámico de nuevo cuño marca a las mujeres sometidas a las normas patriarcales, la izquierda lo celebró: envolverse en un burka negro era tan respetable que hacerlo en una bandera de arcoiris. ¿Por qué no?

El mercado estuvo presto. Velos de alta costura, burkinis de grandes marcas, influencers en instagram que exhibían coquetamente su modestia de no mostrar atributos sexuales como pelo, hombros o rodillas. Toda una identidad, fácilmente monetizada en seguidores e ingresos por publicidad. Y la izquierda aplaudía. De reivindicar el naturismo hace cien años pasó a reivindicar el derecho a taparse para no excitar a los hombres.

Ni siquiera faltó quién monetizó el color de su piel: bajo la marca “Afroféminas” se comercializa ahora una “identidad” que considera el pelo rizado como condición previa para constituirse en víctima de la hegemonía blanca y hablar de racismo; abstenerse africanas de tez clara y pelo liso. Racializado lo llaman. Y la izquierda sigue aplaudiendo.

La libertad de la mujer, en este incipiente siglo XXI, se convirtió en la libertad de vender su cuerpo al mejor postor: al proxeneta, al clero islamista, a la ideología racista. Entero o en trozos. Vagina, útero, pelo o velo. Así se preparó el terreno para lanzar el producto definitivo en el catálogo de identidades: el de los sexos.

Es el negocio definitivo. Poner unas tetas o recetar hormonas es mucho más rentable que vender un burkini: los clientes serán fieles de por vida. Para engancharlos, cuanto antes se empieza, mejor: al igual que el clero cristiano separaba chicos y chicas ya en la escuela primaria y el fundamentalismo islámico ha empezado a ponerle hiyab hasta a las bebés, la ideología identitaria del sexo proclama su derecho a hacer proselitismo en el colegio: exige a los profesores observar el comportamiento de nenes y nenas de seis años para fichar a quienes muestren —cito a una psicóloga clínica malagueña— “manifestaciones corportamentales, o lo que es lo mismo, que un niño se comporte como si fuera una niña y viceversa”.

Habrán querido decir “que un niño se comporte como los adultos consideran que se debe comportar una niña o viceversa”. Es la vieja escuela patriarcal, la del doctor Gregorio Marañón que pidió “hacer muy mujeres a las mujeres y muy hombres a los hombres”, y a quien le provocaban risa “las mujeres a quienes les estorban las faldas”. Pensábamos que esa ideología había muerto con Franco, pero no supimos ver que solo había mutado en mercado: mire los colores de la ropa de bebé en un catálogo de su centro comercial favorito. Y mire la sección de “ropa de baño”: existen bikinis de niña de seis años. Bikinis. Para que se acostumbren a ocultar las tetas, mucho antes de que las tengan. Para que se acostumbren a ser muy mujer mucho antes de saber qué significa eso, cuántos siglos de represión significa. Mucho antes de poder leer a María Cambrils.

Una izquierda que ha admitido en las playas de su país bikinis para nenas de seis años sin escandalizarse, sin manifestarse en la puerta del Corte Inglés y sin llevar al Parlamento una ley contra la apología de la pedofilia, también es capaz de admitir velos islamistas y burkinis para niñas de seis años: ya existen. Es capaz de callar —pese a años de protestas contra la industria de moda y su marca 38, aquella que aprieta el chocho, por fomentar la anorexia— cuando aparecen camisetas para adolescentes con un dibujo que indica por dónde se cortarán las tetas cuando “transicionen”, es decir cuando se compren otra identidad. El mercado puede ser cruel.

Solo una izquierda que ha olvidado que la libertad del cuerpo es un requisito fundamental para la libertad de la mente puede aceptar que a niños y niñas de seis años se les meta en categorías sexuales: los niños por un lado, las niñas por otro. Solo que ahora ya no es acorde a su anatomía. Ahora es acorde a “sus manifestaciones comportamentales”.

Metida en este laberinto, la izquierda revuelta contra sí misma, contra lo que antaño fueron sus ideales, devora sus propios principios, se hace el harakiri. La derecha, a todo esto, está callada como un proxeneta: sabe que todo aquello le conviene. Porque es lo que siempre ha propagado.

“Nos enseñaron a odiar el propio cuerpo, a temerlo, a ver en su desnudez rojeces de Satanás. Odiábamos nuestro cuerpo, le temíamos, era el enemigo, pero vivíamos con él, dentro de él, y sentíamos que eso no podía ser así, que la batalla del día y de la noche contra nuestra propia carne era una batalla en sueños, porque ¿de dónde tomar fuerzas contra la carne si no de la propia carne? Había un enemigo que vencer, el demonio, pero el demonio era uno mismo”. Es una cita de Paco Umbral: Memorias de un niño de derechas. Es lo que predicaba el clero de la España nacionalcatólica, y es la descripción perfecta de la ideología de identidades de sexo de hoy.

A la derecha le conviene, porque una vez convertida hasta la palabra “mujer” en una simple marca comercial, adquirible en el mercado, con o sin tetas, con o sin útero, con o sin velo, se habrá acabado la lucha por la igualdad entre mujeres y hombres. Nadie lucha para igualar unas marcas comerciales. Ese día, el feminismo será historia.

Ese día, el legado de María Cambrils se habrá erradicado para siempre. Pero ese día, los dirigentes de lo que hoy se llama izquierda no encontrarán hojas de parra suficientes ni en todo el jardín del Edén para ocultar sus vergüenzas.

MSur

¿QUÉ FUERON LOS PACTOS DE LA MONCLOA DE LOS QUE TANTO SE HABLA ESTOS DÍAS?

ESPAÑA PACTOS DE LA MONCLOA 1977: MADRID, 25/10/1977.- Se firman los Pactos de la Moncloa. Los representantes de los grupos parlamentarios proceden a firmar en el Palacio de la Moncloa el documento de medidas económicas. De iz a dcha: Enrique Tierno Galván (PSP), Santiago Carrillo (PCE), José María Triginer (Federación catalana PSOE), Joan Raventos (PSC), Felipe González (PSOE), Juan Ajuriaguerra (PNV), Adolfo Suárez (UCD), Manuel Fraga (AP), Leopoldo Calvo Sotelo(UCD) y Miguel Roca (Minoría Catalana).

Los pactos de 1977 se firmaron para asegurar la paz social en tiempos de crisis económica y gran conflictividad laboral, y sentaron las bases para el pacto de la Constitución de 1978

“Deberemos pasar a una unidad sin duda alguna más fuerte y más compacta”. Es la idea con la que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asumió el sábado la propuesta de reeditar “los Pactos de la Moncloa”, que “lograron conjurar gravísimas amenazas” para la “economía y democracia”. En 1977, se trataba de transitar desde el franquismo en medio de una crisis económica. Ahora, existe una crisis económica causada por la pandemia del coronavirus, cuya dimensión aún no se conoce, si bien no hay tránsito desde ninguna dictadura.

Pero, ¿qué fueron los Pactos de La Moncloa? Pues fueron, básicamente, unos acuerdos entre los partidos –apoyados por los sindicatos– para asegurar la paz social en tiempos de crisis económica y gran conflictividad laboral, y sentar las bases para el pacto de la Constitución de 1978. Es decir, constituyeron el puente para transitar de la dictadura a la democracia, a un régimen político y económico liberal con normas políticas y económicas homologables con el resto de países europeos.

La matanza de Atocha había sido en enero de 1977; la legalización del PCE, en abril; y las elecciones, en junio… El paro llegó a alcanzar el 25%, la devaluación de la peseta, un 25%; los tipos de interés, entre el 10% y el 20% y la inflación, al 26,5%.

Así, los pactos llegaban en plena crisis económica y tras una primera contienda electoral tras la restauración democrática que repartió, como dijo Manuel Vázquez Montalbán, una correlación de debilidades que impedía una hegemonía a derecha o izquierda.

El escritor, en una entrevista emitida después de su fallecimiento en el programa Epílogo, de Canal +, en 2003, afirmaba: “En política las únicas consecuencias reales vienen de lo que se llama la correlación de fuerzas. Cuando Franco desaparece, en España no se pudo establecer una correlación de fuerzas sino una correlación de debilidades. Ninguno de los implicados estaba en condiciones de imponer su potencialidad sino de que respetasen su debilidad”.

“Todos los partidos políticos, con independencia de su ideología, vamos a trabajar en unos Pactos, unos nuevos Pactos de La Moncloa para relanzar y reconstruir nuestra economía y también el tejido social que lógicamente se va a ver resentido durante estas semanas tan duras como consecuencia del confinamiento y su impacto económico y social”, decía Sánchez el sábado.

Tras las elecciones de junio de 1977, “en todas las fuerzas políticas en litigio predominaba la idea de que el más urgente problema político era la situación económica: España estaba en suspensión de pagos, el paro no hacía más que aumentar y la inflación rondaba en los meses centrales de 1977 el 30%”, escribía Joaquín Estefanía en El País: “Se repetía la pesadilla de los años de la Segunda República con la Gran Depresión: un cambio de régimen (de la dictadura a la democracia) inmerso en una gigantesca crisis económica. Uno de los hombres fuertes de Suárez, su vicepresidente económico, Enrique Fuentes Quintana, dijo: ‘La experiencia de 1931-1936 demuestra que una crisis económica grave y no resuelta es un pasivo que complica, hasta hacerla imposible, la construcción de la democracia. Un político español dijo en 1932: o los demócratas acaban con la crisis o la crisis acaba con la democracia”.

¿Y en qué consistieron, fundamentalmente? Fueron dos, uno sobre la economía, que sentó las bases del sistema económico español tras la dictadura –y buscaba contener el desempleo, rebajar la inflación y favorecer la recuperación del país–; y otro sobre “la actuación jurídica y política”, preludio de los marcos legislativos que vinieron después, incluida la Constitución.

Los acuerdos fueron impulsados por el Ejecutivo de UCD presidido por Adolfo Suárez, exsecretario general del Movimiento Nacional devenido en presidente del Gobierno, que gobernaba sin mayoría absoluta desde las elecciones de junio, y contaron con el apoyo del PSOE, los socialistas catalanes, el PCE, los nacionalistas catalanes y vascos y la Alianza Popular de Manuel Fraga, que rechazó en cambio firmar el documento político de estos pactos.

El documento político garantizaba el derecho a la libertad de expresión, y se recogía la reforma del derecho de reunión y de asociación política, así como la modificación de la ley de Orden Público y del Código Penal en lo referido a la mujer y las libertades públicas –despenalizaron el adulterio de la mujer y la legalización de los anticonceptivos–.

El ex ministro de Franco sí firmó el documento económico junto a Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo-Sotelo (UCD), Felipe González (PSOE), Santiago Carrillo (PCE), Josep María Triginer (Federación Catalana del PSOE), Joan Raventós (PSC), Enrique Tierno Galván (PSP), Miquel Roca (Minoría Catalana del Congreso) y Juan Ajuriaguerra (PNV).

Los firmantes apoyaban la reforma del sistema fiscal y financiero y de la Seguridad Social, así como mayores grados de competencia en muchos sectores, e impulsaron medidas para reducir el déficit de la balanza de pagos y rebajar la inflación hasta un nivel del 15% en 1978 y del 12% en 1979. En materia de salarios, firmaron que el incremento no superara al del Índice de Precios al Consumo (IPC) en 1978.

“Los pactos fueron dos y complementarios”, recuerda Joan Coscubiela, ex dirigente de CCOO, en eldiario.es: “Uno, del que más se habla, tuvo como objetivo la estabilización económica; se dibujó el actual sistema de Seguridad Social; se acordaron los cimientos de un sistema fiscal que hasta entonces era prácticamente inexistente y se afirmaba que las plusvalías obtenidas del suelo urbano deben de ser mayoritariamente en favor de la colectividad”.

“El segundo Pacto”, prosigue Coscubiela, “del que se habla menos pero que fue determinante para consolidar la Transición, reforzó la libertad de expresión y específicamente la de prensa, amplió el derecho de reunión y manifestación y consolidó el de asociación política”.

“La idea era un ajuste general para luego abordar una Constitución para todos y no que estuviera partida, ése era el sentido profundo de aquellos pactos”, decía José Luis Leal en El País. Quien luego fue ministro de Economía con UCD participó en la redacción del documento base con Manuel Lagares, subsecretario de Economía; Luis Ángel Rojo, director del Servicio de Estudios del Banco de España, y Blas Calzada, director general de Estadística.

“Los Pactos de la Moncloa se hicieron porque los sindicatos nos negamos a hacer el pacto social que nos proponía Suárez”, recordaba Nicolás Sartorius en El País, dirigente entonces de Comisiones Obreras y del PCE; “le sugerimos que lo importante era alcanzar un acuerdo económico y político. Si hubiera alcanzado un pacto social con nosotros, probablemente habría pasado de buscar acuerdos tan amplios con los partidos como los que dieron lugar a los Pactos de la Moncloa”.

“Los Pactos de la Moncloa duraron poco”, recuerda Estefanía, “apenas un año, pero fueron eficaces en la corrección de los principales desequilibrios de la economía española. Y sobre todo, crearon una moral ciudadana basada en que el acuerdo era mejor que el disenso y el ordeno y mando en tiempo de dificultades excepcionales, y lograron el tiempo necesario para llegar sin dificultades económicas insuperables a la firma de la Constitución en diciembre de 1978”.

¿Que hay en común y qué de diferente entre 1977 y 2020? “Aquellos pactos no se dirigieron contra nadie, ni en el Gobierno ni en la oposición”, escribe Javier Pérez Royo en eldiario.es: “Fue una convocatoria integradora de verdad. Así fue entendida por quienes participaron en la misma y por el conjunto de la sociedad. Por eso, tuvieron el éxito que tuvieron”.

“Estos Segundos Pactos de la Moncloa se reclaman porque se cuestiona la legitimidad del Gobierno de coalición presidido por Pedro Sánchez”, afirma Pérez Royo en relación a algunas voces que los piden: “Ciudadanos, acompañado de todos los medios de comunicación de la derecha española, con el añadido de algunos antiguos dirigentes socialistas”.

“Diálogo social, sí, pero cambio de régimen, no”, ha asegurado el líder del PP, Pablo Casado: “Los Pactos de la Moncloa fueron un cambio de régimen” para “superar un régimen intervencionista hacia una democracia europea”. Y es que, realmente, los Pactos de 1977 sentaron las bases para transitar de régimen, pero no es algo que parezca estar ahora encima de la mesa, sino la lucha contra una pandemia desconocida que está teniendo repercusiones mundiales sin precedentes. “Si la dimensión social de la Constitución es el mínimo común denominador, ese gran acuerdo es necesario”, ha dicho el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, en una entrevista en eldiario.es.

La unidad “se tiene que dar en todos los frentes”, insistía Sánchez el sábado: “En el ámbito social, en el ámbito institucional, en el ámbito de las fuerzas políticas y sin duda alguna, también en el ámbito europeo. Y a esa unidad, pues apelaré también cuando llegue la reconstrucción, sin duda alguna, en el ámbito nacional con esos Pactos de La Moncloa”.

El Diario

LOS JÓVENES OLVIDADOS Y LAS POLÍTICAS DE EMPLEO, POR ENRIQUETA DE LA CRUZ

Resultado de imagen de jóvenes coronavirus

Cuando se habla de los más vulnerables y los sindicatos nos envían qué hacer ante un ERTE en España, en tal o cual comunidad en concreto (y solo eso), cuando la ministra correspondiente hace una llamada para la tranquilidad de los turistas, cuando el presidente comunica las medidas económicas, nos sorprende un lapsus, un olvido: el del colectivo de nuestros jóvenes atrapados en otros países, en un limbo cierto cientos de ellos, en su incertidumbre, hoy, confinados en pequeños apartamentos, quizá en un habitáculo ridículo del que pueden ser invitados a salir en cualquier momento por miedo de otros, sin tarjeta sanitaria, con condiciones laborales precarias, con sus contratos en suspenso, con el gran fantasma de que quizá ya no puedan trabajar más allá donde están y sin una esperanza de regreso cierto y sostenible aquí.

Es urgente que, más allá de facilitar un número de asistencia consular, el gobierno se ponga en serio con este asunto. Haga una guía clara de qué pasos deben dar quienes deseen regresar, dé órdenes claras y transparentes para que todos nos enteremos, a embajadas y consulados de ayudas que han de prestarles, y si hace falta, de cobijo, para asegurarles techo y pan y, sobre todo, dé instrucciones, órdenes, para que sean conscientes de que estos españoles son nuestros y deben ser tratados como merecen, no pase lo que otras veces…

Asimismo debe haber una línea abierta de coordinación al máximo nivel con los países que hoy aseguran que no les faltará de nada a sus ciudadanos, para que las medidas de paro, de medicinas, de techo, de asistencia general sanitaria, de protección que pongan en marcha allá donde se encuentren, se aseguren también solidariamente a nuestros emigrantes, mientras estas personas no puedan regresar. Lo cual no quita para nuestra responsabilidad.

El Gobierno debe dar las órdenes oportunas aquí, para que se trabaje en medidas urgentes, ya, que permita a todos nuestros jóvenes que están fuera como a los que están dentro, tener la seguridad de que comen este año y los sucesivos, cuando mueran los abuelos que los sustentan, que pueden seguir viviendo por sí mismos. Que se dotarán medidas para que queden cubiertas sus necesidades básicas. No son piojos que se sacuden ustedes, irresponsables exhibidores de palacios y vestuarios, irresponsables políticos de gestos y marketing insoportable, parásitos de cloaca, corruptos y etc. Son lo mejor de lo nuestro. Recuérdenlo siempre.

Esos jóvenes fuera… Ellos, héroes de cada día, campeones de la supervivencia, nuestros hijos y nietos, nos miran estos días por skype desde su pequeña jaula, sonrientes, confiados, dando ánimos a sus mayores.

Cooperantes, investigadores, profesores, enfermeras, limpiadores de casas ajenas, cuidadores, la mejor gente de nuestra España, de nuevo, personas sensibles que un día abandonaron la casa, quizá demasiado jóvenes, porque su país de latrocinio de unos pocos no les daba trabajo, garantías, no les aplicaba los derechos de la tan cacareada Constitución, no les atendía mínimamente, les expulsaba directamente. Con sus maletas enormes, sus varias capas de abrigo para caber en vuelos baratos, sus miradas de esperanza, sus esfuerzos, sus espaguetis baratos de supervivencia, casuchas y cuartos compartidos, dificultades burocráticas mil, han sobrevivido mientras han podido, sin pedir nada a cambio, aportando, soñando con volver, con traer conocimientos, recursos, cariño…

Egoístamente, una vez más en la historia, les expulsamos. Ignorantes de lo que se nos iba: cerebros reconocidos en otros lugares, solidarios, personas geniales, mientras aquí se aupaba a sinvergüenzas, se rescataban bancos con el dinero de todos, se mantenía a la corrupta escoria, se imponían las mordazas, los palos, las cárceles como en los viejos tiempos de la dictadura, los presos políticos, el latrocinio a espuertas… Y se permitían los llamados de golpistas, por cierto… Que eso sí es incitación al odio y no se ha cortado. Como se siguen impidiendo comisiones de investigación.

Gobernar es todos los días, no es solo un decreto ni dos. Los que hagan falta. No olviden esto. Es pensar que un país no puede depender más del turismo e ir creando planes de empleo urgente, empleo público para salir de ésta. No hay nada que inventar, la historia nos enseña…

La globalización en parte está herida de muerte, los países se cerrarán en torno a los suyos, es inevitable, y hoy recuerdo los libros de Economía de Emmanuel Todd, tan proféticos. España no es una potencia, pero no puede ser el modelo de prostíbulo y todo vale, de servicios de camareros y punto. Hay que replantear la economía y me consta la cantidad de buenos cerebros, técnicos y funcionarios, y hasta subvencionados que tenemos, excelentes, que seguro estarán encantados con su aportación. Solo hay que dar las órdenes oportunas desde arriba y que trabajen en serio y profundamente en ello (desde casa también se puede). Y hacer una buena “cadena de producción” estos días. Lo urgente no quita que atendamos lo importante, también urgente.

La coordinación y el ejemplo que están dando países como China, han servir

Han de ponerse a trabajar, más, mucho más, señores. Han de ser estos días para reflexionar sobre un modelo peligroso, insano, insostenible… Que, por poner solo unos ejemplos, lleva la cuestión de los Casinos, centros de ludopatía (verdadera heroína de nuestros días) a Consumo en vez de al Ministerio de Sanidad, las casas de juego a las puertas del colegio, las comidas de supervivencia a esos mismos antros y religiosos, a los viejos fuera por la gentrificación (y aquí mandan los que mean las calles cuando la cosa es hacerse con divisas). Que lleva a los pobres a la calle o a alquilar sus vientres a cualquiera que tenga los bolsillos llenos. Que lleva un asunto tan serio como la prostitución a los siguientes términos políticos a lo Groucho Marx: “estos son mis principios pero los cambios si va a haber bronca…”. Los políticos de izquierda que sean unos oportunistas (ellos saben quiénes son, se conocen frente al espejo) han de reflexionar también sobre las competencias que asumen, los sueldos que cobran y cuál es el precio que aceptan pagar al régimen corrupto, al sistema mafioso y clientelar que es pan para hoy y hambre para mañana, y hoguera donde se quemarán…

No pierdan el tiempo.

Aparte de las moratorias de alquileres aquí, urgente, de ponerse en serio con los sin techo, sin ingresos y en precario, de abrir los ojos ante esas criaturas que sufren con una mochila al hombro la entrega de comida a domicilio a los más pijos, a los bobalicones que se creen superiores al abrir la puerta y ver a otro más jodido que ellos en sus trabajos, cuando ya no les ensordecen las órdenes de seres despreciables que pueblan nuestras empresas y multinacionales…. Atender sí a esos chavales, a esas personas que mueren con sus bicis, a tantas situaciones. Aparte de ponerse en marcha con el enorme número de mujeres que hoy comparten confinamiento con su agresor, con su maltratador, para asegurar que no les pase nada. Aparte de dar las pautas para que esto no quede en un militarizar la calle y de dar instrucciones a las fuerzas de orden para que nos traten como a ciudadanos mayores de edad y no como a sospechosos…

Aparte de coordinar bien y dejarse de eslóganes y, por cierto, de dejar de limpiar el culo a la monarquía, podrida, rechazada por una inmensa mayoría del pueblo, perdida porque hay una inmensidad de pruebas que tendrán que acabar en la justicia, quizá en la cárcel, desde luego en la abdicación próximamente. Aparte de no dejar en manos de curas sospechosos de todo el urgente acogimiento de los más desamparados porque es tarea del Estado, aparte…

Ir pensando en la salida económica, ir informando de los pasos que se dan con luz a la ciudadanía (porque no hay cheques en blanco para cuatro años ni para nada), ir pensando en cortar la sangría de gasto de la monarquía mientras sigan parasitando, poner límites como haría cualquier casa decente y transferir los recursos al pueblo, a las necesidades más urgentes.

Hay dinero y maneras de hacerlo. Hay que propiciar que también haya vergüenza de todos, que desde arriba no se echen discursos, se dé ejemplo.

Y si necesitamos recursos, es la hora, es ahora. Necesitamos recomponer la vergüenza nacional y líderes a la altura de las circunstancias que se ganen el sueldo.

Muchas cosas van a cambiar. Hemos de despertar de la pesadilla que teníamos y ponernos a la urgente tarea de ser y comportarnos como seres racionales, sensibles, normales y con sentido práctico y común.

Los jóvenes olvidados y las políticas de empleo, por Enriqueta de la Cruz*

Sobre la mochila austríaca. Joan Martí

Andan los del PP/PSOE/Cs, que en materia de política económica y normativa laboral suelen ser lo mismo, lanzando el globo sonda por ahí, alguno incluso en su programa electoral, de que hay que cambiar el sistema de contratación laboral actual para establecer un sistema similar al de la «mochila austríaca», lo cual resulta bastante confuso incluso para senderistas y excursionistas que usan la mochila para cargar sus trastos y viandas en las excursiones.

En realidad lo que están proponiendo estos tres partidos con nocturnidad y alevosía para después de las elecciones es el despido libre y gratuito; la anhelada flexibilidad laboral soñada por la patronal desde que el mundo es mundo en la que la empresa despide cómo y cuándo quiere porque le sale de ahí, pero, claro, eso no se puede decir así de golpe, por lo que vendido como rimbombante sistema austríaco de progreso y tal y tal suena mejor.

Veamos pues, en qué consiste la mochila austríaca.

EN ESPAÑA el despido puede ser objetivo declarado procedente, cuya indemnización es de 20 días por año trabajado, u objetivo o disciplinario declarado improcedente, cuya indemnización es de 33 días de salario por año trabajado. De ese modo un trabajador de salario mensual de 1500€ (50 €/dia), con un año de antigüedad, si es objeto de despido objetivo y procedente tendría derecho a una indemnización de 1000€ (50*20) y si lo es de despido improcedente recibiría 1650€ (50*33) de indemnización. Y es justo esta, la regulación legal actual en España que el PP, el PSOE y el Cs quieren sustituir por el sistema llamado «mochila de Austria».

EN AUSTRIA el despido es totalmente libre y sin indemnización, y cuando se despide al trabajador por la causa o la forma que sea no existe ninguna indemnización a su favor, pero, según argumentan los partidarios de este sistema (PSOE, PP y Cs), a cambio la empresa cada mes le va poniendo en un fondo de pensiones el 1,53% del salario mensual del trabajador, el cual puede disponer del mismo en el momento del despido o en cualquiera posterior a la largo de su vida laboral, incluso cuando pase a la situación de jubilación.

Cabría preguntarse si ese 1,53% es una «aportación» de la propia empresa, detraída de su cuenta de resultados, o en realidad es simplemente una «aportación» del trabajador a través del descuento que le hace la empresa de su salario, y cualquiera de las dos opiniones es posible, pero la clave está en su efecto práctico:

-En la legislación actual española, un trabajador de salario mensual de 1500€ (50 €/dia), con un año de antigüedad:

– Si es objeto de despido objetivo y procedente, como se ha dicho antes, obtiene una indemnización de 1000€ (50*20) y si lo es de despido improcedente obtiene 1650€ (50*33).

-En el sistema de la mochila austríaca, el mismo trabajador anterior, caso de ser despedido al año, tendría acumulada una «indemnización» vía aportación previa a su fondo de pensiones del 1,53% de su salario anual, o sea, de 275,4€ (1500*12*1,53%)
La diferencia de indemnización entre ambos sistemas con un solo año de antigüedad es pues brutal; 1650 o 1000€ frente a 275,4€, y de tratarse de un trabajador con varios años de antigüedad habría que multiplicar esa diferencia por esos años.

En definitiva, desde el punto de vista de los intereses económicos del trabajador, el perjuicio que le supondría el sistema de la famosa mochila resulta estratosférico, (aunque podría aminorarse simplemente elevando el porcentaje del 1,53% al 7%, por ejemplo), pero es que, además -y esto es lo más importante-, desde el punto de vista de la estabilidad en el empleo, el sistema para el trabajador resulta catastrófico ya que cualquier empresa no tendrá ningún reparo en despedir cuando le venga en gana, siendo que el coste, además de irrisorio, ya lo tiene amortizado, -tanto si opinamos que el 1,53% o el porcentaje que fuera se lo descontaba al trabajador del sueldo como si pensamos que lo aportaba ella de su cuenta-, con lo cual los despidos se sucederán en cascada a capricho del empleador.

Es esto lo que proponen los PP/PSOE/Cs a los trabajadores al tiempo que les piden el voto? Pues que lo digan, che, que lo digan.

Y, por su parte, saben esto los trabajadores y sindicalistas que votan a esos partidos? Pues que lo piensen che, que lo piensen.

Sobre la mochila austríaca

8 DE MARZO, DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA

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El 8 de marzo de 1908, un suceso transcendental marcó la historia del trabajo y la lucha sindical no solo en los Estados Unidos, sino en el mundo entero. Un incendio en la fábrica Cotton de Nueva York, dio origen al homenaje.

Unas 130 mujeres aproximadamente murieron en el edificio durante un incendio y luego de que se declararan en huelga con permanencia en el lugar de trabajo. El motivo de su reclamo se debía a la búsqueda de una reducción de jornada laboral a 10 horas, un salario igual al de los hombres porque ejercían las mismas actividades, y las malas condiciones de trabajo que padecían.

El dueño de la fábrica ordenó cerrar las puertas del inmueble para que las mujeres desistieran de su idea, y abandonaran el lugar. Pero su intención fue más allá; no logró lo que quería y ocasionó la muerte de las obreras que se encontraban en el interior de la fábrica.

El 3 de mayo de ese mismo año, realizaron un acto por el día de la mujer en Chicago, y estuvieron presentes algunas socialistas como Corinne Brown y Gertrude Breslau Hunt. Esto sirvió de antesala para que el 28 de febrero de 1909 Nueva York celebrara por primera vez el “Día Nacional de la Mujer”, a cargo de 15.000 mujeres que marcharon por los mismos motivos.

En 1910 se realizó la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, en donde el tema central fue el sufragio universal para todas las mujeres, y por propuesta de Clara Zetkin, líder del “levantamiento de las 20.000”, se proclamó el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Elon Musk declara la guerra contra los sindicatos en sus fábricas Tesla

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Durante dos años, Dezzimond Vaughn, de 31 años, fue un operario muy respetado en la fábrica Tesla de Lathrop, California. Hasta que participó en los intentos de crear un sindicato. De repente, su puesto de trabajo estaba en riesgo. “Comenzaron a cambiar las reglas sin ningún reparo”, cuenta Vaughn a The Guardian. Según el exoperador de maquinaria pesada automatizada, Tesla impuso una estricta política de asistencia con efectos retroactivos para quitar puntos a los empleados que se retrasaban o ausentaban.

“Empezamos a hablar de crear un sindicato, porque con él no habrían podido hacer lo que estaban haciendo y no sé cómo, pero se enteraron de que yo organizaba reuniones en mi casa”. Vaughn dice que el interés de los directivos en despedirle comenzó en cuanto supieron que era uno de los que lideraban los esfuerzos de sindicalización. “A lo largo de mi último año empezamos a tener choques. Nunca dejé de trabajar, en lo que respecta al trabajo, nunca tuvieron problemas conmigo, pero hubo muchas quejas sobre mí. Mi supervisor me dijo que estaban intentando despedirme”.

En octubre de 2017, Vaughn recibió una llamada telefónica en su casa. Le informaban de que Tesla le despedía porque había tenido dos malas calificaciones seguidas en la evaluación de desempeño de empleados. En la carta de despido, el único motivo de la extinción de contrato es el “incumplimiento de las expectativas de rendimiento”. Según Vaughn, las puntuaciones en la evaluación de su desempeño fueron modificadas después para justificar su despido. Donde dice que no hubo cambios fue en los comentarios positivos de su supervisor.

Vaughn enseña a The Guardian una copia de su expediente como empleado y de sus dos últimas evaluaciones de desempeño. En ellas, su supervisor decía de él que era un trabajador que “hace lo que es correcto para la compañía en su conjunto” y “en el que los miembros del equipo siempre pueden confiar tanto para presentarse (la asistencia) como para hacer el trabajo”. Sin embargo, sus calificaciones en la evaluación de desempeño son bajas. Pero entre enero y junio de 2015, entre junio y diciembre de 2015 y entre enero y junio de 2016, sus puntuaciones habían sido altas, lo que le había servido para ascender en la empresa. Bajaron cuando los directivos descubrieron su papel en los esfuerzos de sindicalización.

Tarus Starks, el supervisor a cargo de las dos últimas evaluaciones de rendimiento de Vaughn (la de julio a diciembre de 2016 y la de enero a junio de 2017), confirma que fueron los directivos los que bajaron las puntuaciones. “Cuando Dezz comenzó a trabajar para mí, su desempeño fue súper positivo”, dice Starks. “Estaba a punto de empezar a formarlo como jefe de apoyo”.

“En Tesla nos esforzamos por ser una compañía justa y equitativa, el único tipo de empresa que vale la pena ser. A partir de las evaluaciones de desempeño hay ascensos y, en ocasiones, despidos de empleados”, respondió un portavoz de Tesla en un correo electrónico. “En Tesla no se han tomado nunca medidas, ni se tomarán, contra ningún empleado por sus opiniones sobre los sindicatos (….) Es importante recordar que cada año, y como parte de su estrategia organizativa, sindicatos como la Unión de Trabajadores Automotrices presentan unas 20.000 denuncias de prácticas laborales injustas ante la Junta Nacional de Relaciones Laborales [NLRB, por sus siglas en inglés]”.

Seguridad en la fábrica a cambio de eliminar sindicatos

En los últimos años Tesla y Elon Musk, su dueño multimillonario, se han hecho conocidos por sus esfuerzos para desarticular a los sindicatos. En febrero de 2017, Musk acusó de ser un “infiltrado de los sindicatos” a un operario de la fábrica que en un blog de Medium había hablado de algunos problemas dentro de Tesla. En un comunicado por correo electrónico a los empleados en el que les prometió yogurt congelado gratis, Musk dijo que los esfuerzos de sindicalización eran un intento de las grandes automotrices de atentar contra Tesla. Ese mismo mes, el empleado Michael Sánchez denunció que le habían pedido abandonar la fábrica de Tesla por razones de seguridad después de repartir panfletos a favor de la sindicalización entre sus compañeros de trabajo.

Dicen que durante una reunión de junio de 2017 Musk prometió solucionar algunos temas relacionados con los estándares de seguridad de la fábrica a cambio de que los empleados se abstuvieran de luchar por la sindicalización. La NLRB ha presentado una queja por esa supuesta declaración y el tema está ahora siendo juzgado. La NLRB está considerando ahora mismo varias acusaciones similares contra Tesla, incluyendo una denuncia de prácticas de vigilancia y de intimidación contra los trabajadores que luchan por la sindicalización.

Se han vuelto comunes las denuncias de trabajadores despedidos después de participar en iniciativas por la sindicalización. “Yo apoyaba al sindicato. Casi todos los días llevaba al trabajo una camiseta del sindicato y mi supervisor de ese momento me preguntaba por qué la llevaba”, cuenta Jim Owen, que en marzo de 2018 dejó la fábrica de Tesla en Fremont (California) después de que un robot estuviera a punto de herirlo gravemente mientras trabajaba en el capó de un coche. “El supervisor me dijo que a la alta dirección no le gustaba que llevara esa camiseta”.

Mark Vasquez trabajó en Tesla desde 2014 y hasta julio de 2016, cuando le dieron baja médica por una lesión permanentemente en la espalda sufrida mientras trabajaba. “Hablar con otros trabajadores sobre la sindicalización estaba muy mal visto”, recuerda. “Cuando algunos de mis supervisores me escuchaban hablar con otros empleados sobre el tema, se acercaban y ponían fin a la conversación”.

“No me permiten volver al trabajo”

Tras sufrir una lesión laboral en julio de 2016, otro empleado de Tesla fue dado de baja por razones médicas. “No me permiten volver al trabajo”, dice el empleado, que prefiere no revelar su nombre. “Por un breve período, cuando el movimiento estaba ganando fuerza, los empleados a favor de los sindicatos fueron ascendidos para reducir sus peticiones. Cuando vieron que eso no funcionaba, pasaron a eliminarlos. Soy uno de los que no quieren ver regresar, pero si se me permite volver a trabajar, voy a luchar por un sindicato aún más duro”.

Un portavoz de Tesla ha afirmado que la compañía no puede compartir información médica del personal ni detalles de las licencias médicas de empleados que tuvieran casos pendientes con la mutua de accidentes de trabajo.

En agosto de 2017, Tesla despidió a la empleada Crystal Guardado después de que participara en la organización sindical y comenzara a hablar sobre unas condiciones de trabajo inseguras. “Recuerdo perfectamente que preguntaba a los colegas sobre el sindicato y que me decían que me callase si no quería ser despedida”, señala Guardado. Empezó a trabajar en Tesla en abril de 2017 y se puso a hablar sobre las condiciones de trabajo cuando se hizo daño en los ojos por los productos químicos que se usan en las manillas de las puertas. Un médico le dijo que era una alergia. “Creo que tomaron represalias contra mí por hablar sobre mi seguridad y sobre las condiciones en la fábrica”.

Un portavoz de Tesla indica que despidieron a Guardado por incumplir con la política de la compañía sobre abuso de sustancias. Pero según Guardado, hace cinco años que tiene un carnet de California que le permite el uso de marihuana medicinal por problemas de ansiedad y pánico. Cuando quiso enseñar al departamento de personal los documentos que lo demostraban, dice, no le hicieron caso.

Después de hablar con varios empleados que aún trabajan en la compañía, se desprende la idea de que esas supuestas estrategias de intimidación y quiebre sindical siguen siendo la norma entre los cargos altos y medios de las fábricas Tesla. “Elon Musk dice que es neutral en lo relativo al sindicato”, dice otro empleado. Pero “han sido cualquier cosa menos neutrales”: “Todo lo que tenga que ver con el sindicato o sea a favor de la sindicalización se termina muy rápidamente”.

Esa es también la opinión de otro empleado de una fábrica Tesla que prefiere no dar su nombre. “Por lo general, la gente a favor de los sindicatos es despedida por razones inventadas. Se ha instalado una cultura del miedo: si no acatas, te despedirán”, cuenta. “Nos dicen que si nos sindicalizamos, Tesla quiebra porque aún no somos una empresa rentable”. Según ese empleado, a los directivos no les cuesta nada encontrar razones para despedir a los empleados que van por ahí hablando de formar un sindicato. Antes de recibir un último cheque, los despedidos son presionados para firmar acuerdos de no divulgación.

A pesar de todas las quejas, los trabajadores que siguen en Tesla mantienen la intención de presionar a la empresa para que permita la sindicalización y mejore las condiciones de trabajo. “¿Por qué tendría que irme a otro sitio cuando podemos hacer de este un buen lugar para trabajar y el producto es un producto increíble? Estoy orgulloso de eso, está cambiando el mundo, pero no debería hacerse a base de romperle la espalda a los trabajadores”.

Traducido por Francisco de Zárate

https://www.eldiario.es/theguardian/Elon-Musk-declara-fabricas-sindicatos_0_813319620.html

LA VISIÓN DE UN ASALARIADO SOBRE EL ACTUAL CONFLICTO DEL TAXI

Publicamos un punto de vista casi ausente del debate público sobre el principal conflicto de estos días, el de los asalariados del taxi. Cada vez son más en el sector y con condiciones tan precarias como los conductores asalariados de las VTC.

La huelga del taxi comenzó el pasado viernes en Barcelona. Los taxistas catalanes lanzaron una convocatoria de huelga indefinida, que posteriormente se extendió a otras ciudades del Estado español, debido a la anulación por parte del TSJC ( Tribunal Superior de Justicia de Catalunya ) del reglamento del Ayuntamiento de Barcelona que limitaba las licencias de alquiler de vehículos con conductor (VTC).

Después de varios días de huelga, el Ministerio de Fomento se reunió a mediodía de ayer marte con una amplia representación del taxi, compuesta entre otras asociaciones por Elite, Plataforma Caracol, Asociación Gremial, Federación del Taxi y otras asociaciones menores de distintos puntos del país.

La principal demanda puesta encima de la mesa es la aplicación efectiva de la Ley de Transporte, según la cual solo puede haber una licencia VTC por cada 30 taxis. Las asociaciones de taxistas reclaman que esta ley no solo se ha incumplido sistemáticamente debido a razones técnicas para poder aplicarla, sino que ha habido un trato de favor hacia grandes multinacionales como Uber o Cabify otorgándoles un número ilimitado de licencias.

Los taxistas exigen que se cumpla la ley a rajatabla y que estos vehículos no puedan hacer captación por la calle. Es decir, que cuando terminen su servicio vuelvan a la central para recoger un nuevo cliente.

La protesta se extendió rápidamente por las principales ciudades, teniendo especial impacto en Barcelona y Madrid. En estos momentos las reivindicaciones de los taxistas está latente en prácticamente todas las comunidades del Estado español excepto Asturias.

Esta huelga es otra demostración de cómo el capitalismo se va nutriendo de si mismo. Cuando un sector es productivo siempre aparecen empresas con más poder económico o político, para devorar a las pequeñas empresas o trabajadores y así no compartir el pastel con nadie.

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Para los trabajadores asalariados del taxi este conflicto es complejo y contradictorio. Ya que para muchos de nosotros esta situación implica poner en peligro al taxi como forma de vida, lo cual para una parte importante de trabajadores y pequeños propietarios es lo único que han conocido. Por otra parte también hay en esta protesta un reflejo de un sector de empresarios que utilizan la gestión de las licencias como un negocio y se nutren del trabajo de los asalariados, a los que someten a unas condiciones de gran precariedad.

Estos floteros utilizan a los trabajadores para que les hagan el trabajo sucio de luchar en las calles y defiendan sus intereses en nombre del sector del taxi en general. Sin embargo muchos de ellos también empiezan a comprar de forma importante licencias VTC, para poder estar al plato y a las tajadas.

Mi conclusión es que después de esta huelga si se consiguen los objetivos marcados , los conductores asalariados seguiremos estando en las mismas condiciones de precariedad. Trabajando 16 horas diarias para poder subsistir en el mejor de los casos. Es necesario comprender que para combatir las condiciones de explotación a las que nos somete la patronal del taxi, tenemos que hacer unidad de acción con los otros trabajadores del transporte, como los conductores de Uber y Cabify. Y no con los grandes propietarios de taxis que solo velan por sus intereses y no por el de sus asalariados.

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Izquierda Diario

BRASIL BLOQUEA LAS CUENTAS DEL TESORERO DE CIUDADANOS

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El tesorero de Ciudadanos, con las cuentas bloqueadas en Brasil por orden judicial. El empresario, tesorero del partido derechista liberal desde su fundación, es además empresario y se enfrenta a una demanda por no pagar la cotización de uno de sus empleados. Capitalismo y explotación son inseparables.

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, considera que se trata de un “litigio laboral de 400 euros” y que, según él, este asunto “está absolutamente resuelto porque no tiene nada que ver con la política”.

El Juzgado Laboral de Itápolis (Brasil) ordenó el bloqueo de las cuentas del responsable de las finanzas de Ciudadanos, Carlos Cuadrado, el pasado 26 de abril, según adelanta Infolibre. Cuadrado, que es empresario y tiene distintos negocios en el país latinoamericano, es el tesorero de Ciudadanos desde su fundación en 2006.

El 7 de marzo de 2018 se conoció que el Servicio Brasileño de Correos no había logrado encontrar la dirección domiciliaria del tesorero del partido naranja y no pudo entregar la notificación de la cita judicial.

Este proceso judicial comenzó en 2014, cuando el secretario de finanzas del partido naranja fue demandado por no haber pagado la cotización de la Seguridad Social de uno de sus trabajadores de la empresa Ibertex Importação e Exportação de Máquinas Texteis Ltda, propiedad que compartía junto a un socio portugués.

Tres años después, en febrero de 2017, Cuadrado fue excluido del procedimiento judicial porque el juez entendió que era “exsocio” de la entidad. Pero en julio de ese mismo año, el Tribunal Regional de la 15ª Región de São Paulo decidió que Cuadrado tenía que volver a formar parte del proceso.

Albert Rivera  ha sido preguntado en la Cadena SER por esta exclusiva de Infolibre. El líder de Ciudadanos considera que se trata de un “litigio laboral de 400 euros” y que, según él, este asunto “está absolutamente resuelto porque no tiene nada que ver con la política”.

Público

1º DE MAYO EN SEGOVIA

 

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Este año 2018 ha marcado un incremento en la movilización a raíz de las reivindicaciones políticas, tanto las protagonizadas por jubilados, y muy especialmente la de las mujeres el pasado mes de marzo. Han hecho que este 1º de Mayo haya sido más participativo que en otras ocasiones. La manifestación convocada por los sindicatos CCOO y UGT, ha convocado alrededor de 500 personas.

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La pancarta de cabecera, “Tiempo de Ganar”, iba precedida esta vez por una morada de las mujeres sindicales, “Vivas, libres, unidas, por la igualdad”. Al tiempo que las limpiadoras, enfundadas en sus batas blancas, ponía el foco en la desigualdad salarial.

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También hemos estado presente el “Bloque Republicano”, compuesto por compañer@s del Colectivo Republicano Antonio Machado, Federación Republicanos, PCE (m-l), IU y PCE, con la pancarta “Sin República No Habrá Cambio”. El mismo ha sido combativo en todo momento, animando el recorrido de la manifestación con consigna como “Gobierno/ladrón/nos robas la pensión”, “Unos con palacios/ y otros con desahucios”, “El yerno del Borbón, a la cárcel por ladrón”, “Española o extranjera/ la misma clase obrera”, entre otras que han calado en los asistentes y han sido coreadas con fuerza por tod@s.

¡POR UN 1º DE MAYO ROJO, UNITARIO Y REPUBLICANO!

En este Primero de Mayo salimos a las calles a denunciar los ataques a las libertades democráticas, a la libertad de expresión; a combatir la deriva autoritaria, fascistizante del Estado monárquico, podridos todos sus cuerpos como hemos visto con Catalunya y recientemente con la sentencia a los cinco de la “Manada”; salimos a denunciar las políticas que condenan a cerca del 15 % de los trabajadores a salarios de hambre, a la pobreza; a denunciar la brecha salarial entre los altos ejecutivos y el trabajador de a pie, que no para de aumentar, y, cómo no, la brecha salarial entre hombres y mujeres por igual trabajo; a denunciar las pensiones de miseria que cobran nuestros mayores, mientras miles de millones de euros de nuestros bolsillos se van a los bancos, a autopistas, a la Iglesia, a la Familia Real, a bolsillos de corruptos, en desgravaciones fiscales y fraude fiscal de las grandes empresas, etc.; salimos a denunciar que son centenares de miles nuestros hijos exiliados forzosamente para forjarse un futuro, y que no han vuelto; a denunciar los miles de desahucios que se siguen cometiendo; a denunciar la desigualdad creciente en nuestra sociedad, de las más altas de la Unión Europea.

Frente a aquellos que dicen que no hay clases sino ciudadanos, salimos a reivindicar a la clase obrera, llamada a ser el principal actor político del cambio, a abanderar la lucha por la mejora de las condiciones laborales y de vida, la defensa de los derechos socio-laborales y las conquistas económicas y políticas.

Salimos, en este Primero de Mayo, a denunciar al criminal imperialismo y sus agresiones, a denunciar el ataque de EEUU, R. Unido y Francia a Siria, como parte de una estrategia de mayor envergadura, y la sumisión del Gobierno y Estado españoles.

Pero también salimos a decir que mientras las fuerzas populares, de izquierda (tanto la de ámbito estatal como la nacionalista), la clase obrera y resto de clases populares no estemos unidos, mientras no estemos organizados, seremos débiles y el capital seguirá apretando el dogal de nuestro cuello.

La organización de la clase obrera, sindical y políticamente, la organización de de los trabajadores, de los vecinos en barrios y pueblos, de los estudiantes en institutos y universidades, es una necesidad palpitante,… Hacia ello debemos avanzar,  es una tarea impostergable de la izquierda, al tiempo que es obligado dotar a esa organización y unidad de un objetivo político general que sea su aglutinante y marque el norte.

Con esos objetivos nuestra Federación lanzó, en su día, al conjunto de la izquierda la propuesta de ir hacia una consulta “¿Monarquía o República?”, porque la unidad y organización se van forjando en el trabajo conjunto por la realización de una tarea. Esa tarea es la preparación de la consulta. Una tarea democrática noble, digna. Como dice el llamamiento del Espacio Republicano de Madrid a organizar la consulta: “Te invitamos a participar en este proceso, aportando tus ideas para ayudar a hacer realidad la apertura de un periodo de consulta democrática, imprescindible para salir del marasmo al que nos arrastra el régimen y sus servidores”.

¡Viva el 1º de mayo!

¡Por la unidad de la izquierda rupturista!

¡Por la unidad y organización de las clases trabajadoras!

Comisión Permanente de Federación de Republicanos (RPS)