Ciencia y Milicia olvidadas. General Emilio Herrera Linares.

1914-02-21,_La_Esfera,_Emilio_Herrera_Linares_wikipedia

Enrique Vega Fernández | “Qué inventen ellos” dicen que dijo Miguel de Unamuno, refiriéndose cínica y sarcásticamente a cierta mentalidad imperante en España. “Y si inventamos nosotros, que no se sepa”, añadiría yo, aunque probablemente con bastante menos originalidad e ingenio. Este podría ser el resumen de a lo que ha reducido la razón política la biografía de un español, militar por más señas, insigne, curioso, esforzado, leal y, sobre todo, en el momento más crítico de su vida, disciplinado: el general de la Aeronáutica española D. Emilio Herrera Linares.

Emilio Herrera Linares nace en Granada el 13 de febrero de 1879 en una familia de dilatada tradición militar, fundamentalmente vinculada al Cuerpo de Ingenieros, al que pertenecieron su abuelo José Agustín de Herrera García y Gricelliz, experto en sistemas de fortificación, por cuyos estudios fue distinguido con la Gran Medalla de las Ciencias por el rey Federico Guillermo IV de Prusia (1847), con la Gran Cruz de la Real y Militar Orden de Isabel II (1848) y con la Cruz de Comendador de la Real Orden de Carlos III (1850) por la reina Isabel II en España, y ascendido a mariscal de campo (1855) y nombrado Capitán General de Granada. Y al que también perteneció su padre, Emilio Herrera Ojeda, teniente coronel laureado de San Fernando (1856) en la guerra civil (carlista) 1872-1876, que heredó de su padre tanto su vocación militar como su curiosidad científica: fue el artífice de la iluminación nocturna de la Alhambra con focos de arcos fotovoltaicos y participó en las primeras elevaciones de globos aerostáticos, pasión que transmitiría a su hijo. Una familia que tenía a gala presumir de ser descendientes del gran arquitecto Juan de Herrera, autor del diseño final del monasterio de El Escorial y de la catedral de Valladolid.

Finalizado el bachillerato con dieciséis años, el joven Emilio Herrera se matricula (1895) en el curso preparatorio de Ciencias de la Universidad de Granada, que al año siguiente (enero de 1896) abandona para preparar el ingreso en la Academia (militar) de Ingenieros de Guadalajara, centro en esos momentos de alto nivel científico y experimental y donde se están produciendo los primeros estudios en España de aerostática y aerotransporte (aviación). Ingresa en ella en julio de ese mismo año 1896, egresando (1901), tras cinco años de estudio y práctica, con el empleo de teniente primero del Cuerpo de Ingenieros. Tras breves destinos en Sevilla y Melilla, se incorpora (1903) a la Escuela Práctica de Aerostación de Guadalajara, donde se forma en diferentes especialidades (títulos) aeronáuticas, bajo la dirección de uno de sus grandes mentores, el coronel Vives. Como miembro de la cual, participa (1906) en el gran premio de aerostación de Francia, donde queda segundo, recibiendo por ello la Cruz de la Legión de Honor; y en compañía del entonces capitán Kindelán, asisten (1908) a la exhibición de los hermanos Wright en Le Mans (Francia), a fin de informar sobre las posibilidades militares de la aviación.

Ya casado con Irene Aguilera Cappa, en 1909, el mismo año en que nace su hijo José Herrera Aguilera, conocido posteriormente como escritor y poeta como José Herrera “Petere”, participa, ya como capitán, en la Guerra de Marruecos, en una pionera operación de apoyo aerostático a las fuerzas de tierra como jefe de la Sección de Globos Aerostáticos de Melilla, que puede considerarse como la primera fuerza aérea de combate organizada como tal en España, decisiva para la subsiguiente creación de la aviación militar española por Real Decreto de 7 de marzo de 1911, a cuyo amparo se convoca la primera promoción de pilotos militares, integrada por los capitanes Kindelán, Herrera y Arrillaga y los tenientes Barrón y Ortiz Echagüe

En 1914, realiza, en compañía de Ortiz Echagüe, el primer vuelo entre África y Europa (Tetuán-Sevilla), como consecuencia del cual es ascendido a comandante, a lo que renuncia por el compromiso colectivo del Cuerpo de Ingenieros de ascender solamente por antigüedad, desechando los ascensos por méritos de guerra. Al año siguiente, 1915, se le ordena crear la Escuela de Pilotos de Hidroaviones de la aeronáutica militar, siendo posteriormente comisionado como observador militar a distintos frentes de la Primera Guerra Mundial.

Acabada ésta, ya como comandante, dirige (1918) la construcción y diseño del Laboratorio Aerodinámico de Cuatro Vientos, embrión del actual Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), en cuyo seno estudia y proyecta vestimentas y sistemas de respiración necesarios para la navegación aérea a gran altitud, donde la falta de aire y las bajas temperaturas suponían un problema. Creando en él, posteriormente (1935), la escafandra estratonáutica autónoma para tripulantes de globos a gran altitud, precursora del traje espacial. Su, si no más importante contribución a la ciencia, sí la más conocida y divulgada.

UNA BANDERA REPUBLICANA EN LA LUNA

Antecedente que dará lugar con el tiempo a dos anécdotas sumamente ilustrativas. Cuando en 1961, la NASA logra poner un hombre en la luna, un colaborador español de dicha Agencia, Manuel Casajust Rodríguez, solicita al astronauta Neil Armstrong una de las rocas lunares traídas, como recuerdo para el general Herrera, como reconocimiento de su aportación a la posibilidad de su hazaña. La roca terminaría depositada durante muchos años en el Museo de Aeronáutica y Astronáutica de España, encontrándose actualmente desaparecida desde el año 2004. La segunda es la narrada por el colaborador de Herrera, Antonio García Borrajo: “Cuando los norteamericanos le ofrecieron al teniente coronel Herrera trabajar para su programa espacial con un cheque sin limitaciones en ceros, él pidió que una bandera española (republicana) ondeara en la luna, pero le dijeron que sólo ondearía la de Estados Unidos“. Herrera rechazó la oferta.

Pero su curiosidad intelectual e investigadora no se detiene en la aeronáutica. Considera que un idioma universal era un instrumento esencial para el avance de la ciencia y el humanismo en el mundo y, así, se hace un entusiasta del esperanto y crea, junto a su compañero Julio Mangada, la Asociación de Militares Esperantistas, formando parte (1925) de la comisión oficial española en la Conferencia Internacional para el empleo del Esperanto en las Ciencias.

Centrará, asimismo, su interés, junto al ingeniero Leonardo Torres Quevedo, en la posibilidad de establecer aerolíneas para el transporte de pasajeros, pensando en una futura Transaérea Colón, que conectase Europa y América, que no llega a poder materializarse por adelantarse la empresa alemana Luftschisbau Zeppelin, con la que, como segundo comandante y junto a su compañero Ortiz Echagüe, realiza la travesía del Atlántico y la circunnavegación aérea del globo terráqueo en el dirigible Graf Zeppelin LZ 127 (1928-1929).

En 1928, se le encarga presidir la comisión para la creación de la Escuela Superior Aeronáutica, antecedente de la actual Escuela Técnica Superior de Ingenieros Aeronáuticos, para la formación de ingenieros y técnicos aeronáuticos civiles, de la que será redactor de sus estatutos, organización y plan de estudios, profesor y su primer director.

ADVENIMIENTO DE LA SEGUNDA REPÚBLICA

El advenimiento de la Segunda República en abril de 1931 creará en él, persona católica practicante y de mentalidad conservadora, un auténtico conflicto de lealtades, al haber sido nombrado, por el rey Alfonso XIII, Caballero Gentilhombre de su Corte por sus méritos científicos y militares, lo que le obligaba a acompañar al rey en su exilio, considerando él, por otra parte, que su deber era permanecer en su país, sirviéndolo, bajo el nuevo régimen elegido por el pueblo español. Finalmente conseguirá que el rey le libere del compromiso de permanecer a su lado y regresa a España para continuar sus trayectorias militar y científica. Formará parte (1932) de la delegación española en la Conferencia de Desarme de la Sociedad de Naciones; siendo nombrado ese mismo año académico de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, en la que ingresa un año más tarde con un discurso sobre Ciencia y Aeronáutica.

La sublevación de julio de 1936 sorprende al teniente coronel Herrera como jefe de los Servicios Técnicos y de Instrucción de la Fuerza Aérea de la República (FARE). Se mantiene fiel al gobierno republicano y en 1938 es ascendido a general. Ello le enfrentará con su gran amigo, compañero y colaborador el general Kindelán, jefe de la aviación rebelde. Durante la guerra civil pierde, en la batalla del Ebro, a su segundo hijo, Emilio, de apenas diecinueve años, sargento y piloto del caza Polikarpov I-15.  

El final de la guerra lo halla en Sudamérica, acompañando a Indalecio Prieto, exministro de la Defensa Nacional de la República, que viaja por estos países en embajada extraordinaria en demanda de ayuda y apoyo a la abandonada por los democracias europeas República española.

SU ETAPA EN FRANCIA

En principio se exilia en Chile para luego pasar a Francia. Donde, durante el régimen de Vichy, vivirá el esperpéntico episodio de ser contactado por el general alemán Faupel para que se una al Laboratorio de Vibraciones de Berlín, que investigaba el desarrollo técnico y táctico de los dirigibles, a lo que rehúsa, al mismo tiempo que desde la España franquista se comunica diplomáticamente a la Alemania nazi su “desaprobación” para dicha colaboración. Continuará trabajando en Francia en sus investigaciones y colaborando en revistas científicas en la medida en que era posible, mientras aprovecha su fama internacional para apoyar la política antifranquista del Gobierno republicano en el exilio, del que llegó a ser ministro de Asuntos Militares y, entre 1960 y 1962, presidente. Siendo su principal preocupación. en estos años de “supuesto” poder, la lamentable situación de los exiliados republicanos españoles y acabar con sus permanentes divisiones internas, así como tantear la posibilidad de una reconciliación con el régimen de Madrid. Todo ello, en un ambiente de precariedad, que su mujer, Irene Aguilera Cappa, resumirá expresivamente como: “Lo tuvimos todo en la juventud y nada en la vejez”.

En 1944, funda con Picasso, Victoria Kent y otras personalidades, la Unión de Intelectuales Españoles y en 1957 el Ateneo Iberoamericano de París, que presidirá hasta su muerte. Miembro activo de la Agrupación de Militares Republicanos Españoles acabará dimitiendo debido a los continuos enfrentamientos en su seno.

SU MUERTE, EN SUIZA

Falleció en el domicilio de su hijo José Herrera “Petere” en Ginebra a los ochenta y ocho años, el 13 de septiembre de 1967. Sus restos mortales serían trasladados a su Granada natal en 1993.

Y, a pesar de todo ello y de su fama universal, poco se ha sabido de él en España, salvo la medio tapada anécdota de la roca lunar, por cierto, todavía incomprensiblemente perdida, hasta que hace muy poco un programa televisivo de ciencia ficción, El Ministerio del Tiempo, aprovechó su historia para novelar un supuesto intento de asesinato, sin que tampoco terminase de quedar claro, dado el carácter ficticio de las historias contadas, hasta qué punto personaje y episodio eran históricos o inventados.

Es el pago, partidistamente motivado, dado a uno de los creadores de la aviación y el Ejército del Aire españoles, que solamente parece poder explicarse en función de que, honrando su uniforme, permaneció, en julio de 1936, leal al Gobierno elegido por una mayoría de españoles. Un pago que podría estar a punto de enmendarse parcialmente por haberse aprobado, el pasado 23 de febrero de 2021 en la Comisión Constitucional del Congreso, una proposición no de ley a instancias de Unidas Podemos, en la que se solicita al Ministerio de Defensa y al Ejército del Aire su reconocimiento público en el ámbito militar, mediante, por ejemplo, apunta expresamente la proposición, dedicar su nombre el salón de actos de la Escuela de Técnicas Aeronáuticas del Ejército del Aire. Confiemos en que así se cumpla.

Iniciativa a la que algún Ayuntamiento, quizás el de Granada, su tierra natal, podría unirse conmemorando con su nombre cualquier calle, plaza o edificio. 

Enrique Vega Fernández, coronel de Infantería (retirado) | Asociación por la Memoria Militar Democrática.

https://nuevatribuna.publico.es/articulo/cultura—ocio/memoriamilitar-ciencia-milicia-general-emilioherreralinares-leal-republica/20210322155210185906.html

Julio Álvarez del Vayo: La resistencia antifranquista despreciada

Difundimos la nota emitida por el Centro de Estudios Históricos Fernando Mora de Vallecas en torno a la figura de Julio Álvarez del Vayo, Ministro de Estado en la II República y fundador del FRAP:

Desde el Centro de Estudios Históricos Fernando Mora, de Vallecas, condenamos el injusto y moralmente obsceno olvido y menosprecio a que ha sido sometida la figura de Julio Álvarez del Vayo. Sus restos de insigne exiliado y luchador antifascista se hallan en Ginebra, Suiza, desde donde serán trasladados a una fosa común ante la más absoluta indiferencia y apatía del Gobierno español. Una deliberada negligencia con raíces profundamente ideológicas, como a continuación tendremos oportunidad de apreciar.

Julio Álvarez del Vayo es un personaje incómodo para muchos todavía hoy, por razones muy variadas. En el conflicto de hegemonía (y de línea estratégica) entre el ala largocaballerista, revolucionaria, del PSOE, y el PCE, a partir de 1936, por encabezar la lucha de los trabajadores españoles contra la reacción y el fascismo internacional, la tensión política entre ambas formaciones fue en aumento, y el resultado fue que el dirigente político-partidario por antonomasia del proletariado español, Largo Caballero, llegó a acusar a Álvarez de agente comunista infiltrado que pretendía desbaratar su Gobierno. Una acusación tan injusta como carente de fundamento real y sólido. En su importante puesto como Comisario General de Guerra, Álvarez organizó el comisariado político del ejército republicano, cuya misión era la concienciación político-ideológica antifascista de los combatientes. Largo Caballero, presidente a la sazón del Gobierno de hegemonía obrera organizado contra la reacción y el fascio, le acusó de favorecer en exceso a los comunistas.

Además Álvarez apoyó a toda costa, desde su puesto de Ministro de Estado (hoy Asuntos Exteriores), la política de Juan Negrín de resistencia hasta el final contra la facción armada de los militares rebeldes y contra la agresión reaccionaria y fascista internacional. Ello le enfrentó con numerosos elementos del propio PSOE que se situaron del lado de la facción golpista de Casado que entregó Madrid a Franco. Además, después de la Guerra, Indalecio Prieto atacó activamente a los negrinistas y puso en marcha una estrategia de suplantación de los cuadros del Partido en el exilio, que destruyó gran parte de la organización, e incluso se orientó a un acercamiento con Don Juan de Borbón, en oportunista renuncia al republicanismo del Partido. El resultado final de estas políticas fue el encumbramiento de la línea pro-occidental y anticomunista de Rodolfo Llopis, que enlazaba con las posiciones norteamericanas de la Guerra fría, y constituyó una antesala histórica de la renuncia al marxismo por la dirigencia de Felipe González.

Los negrinistas expulsados del PSOE, liderados por figuras como el mismo Álvarez del Vayo y el ex secretario general del Partido, Ramón Lamoneda, fundarían en 1951 la Unión Socialista Española (USE), que pretendía continuar la línea consecuente de clase de Pablo Iglesias, así como reivindicar la resistencia antifascista de Negrín. Entretanto, Álvarez mostró, además, una abierta simpatía por los movimientos antiimperialistas de liberación nacional, y por la Revolución China, a la que incluso dedicó dos libros: China vence y Reportaje en China.

Álvarez ha sido readmitido póstumamente en el PSOE en su XXXVII Congreso, pero, a lo que se puede apreciar, tal readmisión ha sido absolutamente retórica, nominal. En otra ocasión anterior (2016), ha sido la AAGEF-FFI, asociación de viejos partisanos españoles de la Resistencia francesa antinazi, la que ha debido salvar la tumba de este insigne personaje con aportaciones de sus miembros, de nuevo ante la total apatía del Partido que había dicho rehabilitar su memoria.

Consecuente hasta el final con sus posiciones marxistas, antifascistas y antiimperialistas, se situó siempre a la contra de la línea impuesta desde dentro de su propio Partido: cercano a los comunistas en pleno conflicto estratégico de Largo Caballero con ellos; negrinista ante el avance del antinegrinismo o política de la capitulación respaldada fundamentalmente por el ala socialdemócrata de Besteiro; como después contrario a las posiciones oportunistas de Prieto y Llopis. A ello hay que agregar que, cuando ya las grandes organizaciones antifranquistas españolas como el PCE habían abandonado la lucha armada y preconizaban la política de la “reconciliación nacional” tras la derrota de la guerrilla del maquis, Álvarez seguiría propugnando el derrocamiento popular de la dictadura, única vía que consideraba realmente posible y necesaria para acabar con el régimen militar y restablecer la República democrática. Por esta razón, algunos le han apellidado con mordacidad “el último optimista”. Fundó dos organizaciones armadas antifranquistas: primero, el Frente Español de Liberación Nacional (FELN), y más tarde, el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), en que se integró el propio FELN junto con Vanguardia Socialista y el Partido Comunista de España (marxista-leninista), entre otros grupos. El FRAP llegaría a desempeñar un papel de gran importancia en el antifranquismo, y Álvarez del Vayo fue su presidente.

Su significación en la diplomacia republicana fue, además, crucial. Otro de sus grandes logros, nunca lo bastante reconocido, fue obrar un estrecho acercamiento diplomático entre la República Española y México en el primer bienio de la II República (1931-1933), superando el previo distanciamiento y enrarecimiento de las relaciones hispano-mexicanas en época de Alfonso XIII. Por lo tanto, en gran medida le debemos el apoyo incondicional de México a la República Española, y la acogida fraterna y ejemplar del país azteca a tantos refugiados españoles.

Célebre es su discurso antifascista contra la agresión a la II República y contra la cobarde política occidental de no intervención, pronunciado ante la Comisión Política de la Sociedad de las Naciones en 1937. Machado elogió con gran entusiasmo este discurso en el diario La Vanguardia: «La voz de España ha sonado serena, cortés, y varonil en boca de Álvarez del Vayo».

Así pues, el Centro de Estudios Históricos Fernando Mora, consagrado a la memoria obrera, popular y antifascista, considera un deber moral ineludible exigir la conservación del sepulcro de Álvarez del Vayo y honrar su memoria, como ejemplo de ese exilio antifranquista que nunca jamás se rindió en su lucha por la libertad. Recordar es vencer a la muerte y al olvido: reivindicar la memoria es, además, hacer justicia.

Centro de Estudios Históricos Fernando Mora
Vallecas, 4 de noviembre de 2020

HOMENAJE A LAS BRIGADAS INTERNACIONALES.




Un año más, el Colectivo Republicano Antonio Machado nos sumamos al homenaje que nuestras compañeras y nuestros compañeros de la Agrupación Republicana de Móstoles hacen a las Brigadas Internacionales.

Hoy, a pesar del tiempo transcurrido, nos gustaría que nuestras palabras fueran otras, pero muy a nuestro pesar tenemos que seguir reclamando lo mismo que en el año 1936, y lo mismo que exigíamos el año pasado: la lucha como el único freno al fascismo y sus secuaces, a quienes hoy vemos campar a sus anchas por todo el país. Han perdido el miedo y se sienten poderosos, como se ha podido comprobar en Madrid, no han tenido ningún reparo en denigrar las figuras de Largo Caballero e Indalecio Prieto. En todo ello tienen mucho que ver las políticas auspiciadas por la izquierda institucional y cierta intelectualidad que sigue hablando de equidistancia, de asimilación de la violencia como patrimonio de los republicanos y los sublevados. Esta mezcolanza, como ya anunciábamos y estamos comprobando, no podía traer nada bueno.

Pero no debemos desanimarnos ni dejar de perseverar en nuestra lucha y en nuestros ideales, ahora más que nunca debemos ser fuertes, buscar la unidad de las clases populares, con criterio y seriedad, y no a cualquier precio. El único camino para ello es el camino de la República; sin República no podremos poner remedio a los anhelos de los pueblos de España, a una recuperación económica digna de las clases populares o unos servicios públicos de calidad al servicio del pueblo.

No debemos olvidar la senda que nos marcaron las voluntarias y los voluntarios de las Brigadas Internacionales en la lucha para vencer al fascismo, es el mejor homenaje que podemos dedicar a aquellos que dieron su vida por un mundo mejor, sin importarles el lugar donde debían acudir.

¡¡¡Viva las Brigadas Internacionales!!! ¡¡¡Viva la República!!!

Colectivo Republicano Antonio Machado.

En Memoria de Miguel Hernández Poeta del Pueblo.

El pueblo tiene poetas. Ellos son su boca, sus oídos, su pluma. Porque a veces, el pueblo no sabe expresar lo que siente: le duele la guerra, el hambre, la cárcel, el olvido…pero no sabe escribirlo y ahí es donde el poeta actúa, ahí llora por el pueblo, grita por el pueblo, ríe por el pueblo, ama por el pueblo… con palabras, con poemas. Porque el poeta también es pueblo. Por eso nunca podrán callar a los poetas, aunque borren sus palabras de las paredes y las lápidas, porque sus palabras están grabadas en la memoria del pueblo y esa jamás podrán borrarla. Carne talada que retoña, eso somos, eso es el pueblo.

Colectivo Republicano Antonio Machado.

El Pazo de Meirás: símbolo del expolio. Rosa Torán | Javier Tébar (Historiadores)

El juicio por el Pazo de Meirás arranca hoy con expectativa de ser ...

En agosto de 2015, unos turistas que recorrían Galicia se encontraron cerradas las puertas del Pazo de Meirás, situado en el municipio de Sada (La Coruña). La finca estaba ocupada por los herederos de Carmen Polo de Franco, dado que seguían utilizándola como residencia de verano tal como lo fue durante la dictadura del general Franco. Pero aquel espacio había sido declarado Bien de Interés Cultural por la Administración del Estado en 2008, estableciéndose la obligatoriedad de permitir visitas cuatro domingos al mes. La actitud de la familia Franco era una muestra más de la oposición habitual y de su reacción ante las medidas adoptadas por la Xunta de Galicia para restituir el pazo al patrimonio público. Esta postura no ha variado con el paso de los años, a pesar de las sanciones que recayeron en el año 2017 sobre sus ilegítimos propietarios. Desde entonces, el gobierno autonómico mantuvo abierto un expediente sancionador por dichos incumplimientos. En 2019 el parlamento autonómico presentó una demanda contra los herederos de Franco para reclamar la devolución del Pazo, causa en la que se personó la Xunta y los Ayuntamientos de A Coruña y Sada, cuyo resultado se está dilucidando estos días ante la Audiencia Provincial de A Coruña con la comparecencia de 17 testigos.

Entre todas aquellas antiguas donaciones que tuvieron lugar durante la dictadura y que pudiera haber todavía en el país a día de hoy, sobresale la del Pazo de Meirás por ser ilegal y fraudulenta. En consecuencia, debería ser devuelta al patrimonio público según el alegato de la Abogacía del Estado. Sin embargo, la denuncia ha sido contestada por los herederos que defienden que esta finca no fue regalada con fines institucionales, sino como disfrute personal. Es ante tamaña discordancia cuando se ha producido el largo recorrido en los juzgados de A Coruña, ya que la vista previa del pasado mes de enero de 2020 se cerró sin acuerdo.

Veamos el método de apropiación del aludido Pazo de Meirás, actualmente en venta por 8 millones de euros. El pazo fue propiedad de los herederos de la escritora Emilia Pardo Bazán, pero las nuevas autoridades de la Galicia ocupada por los rebeldes en 1938 ofrecieron al que consideraban como nuevo “jefe de estado” las edificaciones, con el mobiliario y el legado de la escritora, y unas 3 hectáreas de terreno, para que lo disfrutara como lugar de veraneo. Al mismo tiempo, era rehabilitado y acondicionado con aportaciones de prohombres locales, donativos forzados de los funcionarios y con el porcentaje de un 5% de las contribuciones de los ayuntamientos. A esto cabe añadir el expolio de dos esculturas del siglo XII del Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago, obra del maestro Mateo, para el goce particular de la familia Franco-Polo. Se abrieron, además, las puertas a la especulación con las expropiaciones forzosas, que acabaron por doblar la superficie de la propiedad, mientras caían en saco roto las reclamaciones de los herederos de Pardo Bazán, frente a los afanes de agradecimiento de las autoridades locales hacia el Caudillo que sabría gratificar aquellas muestras de acatamiento y generosidad.

Así las cosas, el Pazo de Meirás, con su silueta de castillo fortificado, es un símbolo excelso de poder autoritario y de impunidad de las expoliaciones, a la manera de proceder de los monarcas absolutos sobre sus súbditos. Baste como ejemplo de poder omnímodo y perdurable que, tras la muerte de Franco, su viuda Carmen Polo recibió de Juan Carlos I el título de Señora de Meirás y que no fue hasta 1984 que el municipio El Ferrol del Caudillo, lugar de nacimiento de Franco, volvió a tener su nombre original, sin el epíteto al dictador. Aquella denominación de la ciudad databa del año 1938, en plena guerra, cuando se tomó la decisión a instancias de su cuñado Ramón Serrano Suñer, entonces Ministro del Interior.

El carácter autoritario y totalitario del Régimen, con el control de todos los resortes de la actividad privada y pública y sin libertad de expresión permitió una expoliación de enorme magnitud. Todo ello, sin ningún signo de moralidad y con consecuencias de largo alcance que conectan con cierta perpetuación vinculada a esquemas mentales propios de la impunidad actual y de las prácticas de corrupción organizada que ha venido padeciendo nuestro país.

En esta historia sobresale lo que se dio en denominar el “Clan del Pardo”, un triángulo formado por el general Franco, Carmen Polo y el yerno de ambos, Cristóbal Martínez Bordiu. Este grupo se convirtió en un firme holding empresarial, originado al hilo de las prácticas corruptas que envolvieron a la dictadura desde su misma instauración en Burgos y que se prolongó hasta más allá de su final. El enriquecimiento fue imparable y exponente de una gran codicia y signos de emulación al estilo de una vida cortesana, con costosos regalos y gastos. La afición por las joyas de Carmen Polo fue heredada por su hija Carmen, descubierta en la aduana española en 1978 camino de Suiza con 31 medallas de oro y brillantes, fraude que justificó por su intención de encargar un reloj en el país helvético.

Después de intensos preparativos, en 1950 Nenuca, el sobrenombre con que se conocía a la hija de Franco, había contraído matrimonio con Cristóbal Martínez Bordiu, marqués de Villaverde, al que pronto las voces populares le dieron los calificativos de Yernísimo, Marqués de Vayavida, por sus conocidas juergas en los círculos de la alta sociedad, y también Marqués de Vespaverde, en alusión a su licencia para importar en exclusiva las conocidas vespas italianas. Por su enlace matrimonial, Martínez Bordiú se convirtió en un conocido cirujano, llegando a ostentar ocho altos cargos médicos. A pesar de ello, se mostró incluso más proclive a integrarse en el mundo de los negocios, con participación en los consejos de administración de 17 empresas.

La entrada de Martínez Bordiú en la familia Franco-Polo significó un cambio de orientación en la gestión de los negocios familiares, acorde con los nuevos requisitos aparejados al paso de la Autarquía de posguerra al Desarrollismo de los años sesenta. El grupo empresarial había reorientado la actividad económica a partir de 1950, con inversiones en deuda pública, obligaciones privadas, acciones de Campsa, Iberduero, Banco de Bilbao, Duro Felguera, etc. No faltó la implicación en ventas de productos específicos, como el de las pieles de astracán a finales de la siguiente década o la participación en una de las empresas que construía en diferentes lugares de la geografía española pantanos, emblema de la propaganda del régimen reiterada en NO-DO, el noticiario semanal de proyección obligatoria en todos los cines del país.

El clan de los Franco engrosó su patrimonio con fincas y sociedades a través de testaferros y los consecuentes entramados de evasión fiscal hacia Suiza y otros paraísos fiscales. Todos ellos se implicaron en los negocios vinculados al pelotazo urbanístico, encontrándose en la tesitura de rentabilizar el patrimonio con sucesivas ventas y adquisición de apartamentos, parkings, chalets, etc. en Madrid y la Costa del Sol. También gozaron de unas 22 propiedades repartidas a lo largo del país y de otros lugares como Filipinas y Miami, sostenidas a través de medio centenar de sociedades, la mayoría de ellas ubicadas en el edificio de la madrileña calle de los Hermanos Bécquer que fue adquirido en 1945 por 4,2 millones de pesetas, siendo lugar de residencia de la viuda del dictador hasta su muerte. Todo ello sin contar el monto de los numerosos regalos recibidos durante las recepciones de dignatarios extranjeros o nacionales y nunca esclarecidos, o aquellos llegados directamente de mandatarios políticos o empresarios, desde cigarros puros, vinos, limusinas, relojes, etc. Se calcula que a la muerte del dictador su patrimonio alcanzaba los mil millones de pesetas y esta jugosa realidad explica, en buena parte, las cartas jugadas por el clan en las postrimerías de la vida de Franco para intentar asegurar la continuidad del Régimen.

El bajo rendimiento económico de los negocios de los Franco en las postrimerías de la dictadura fue el inicio de una nueva reorientación de la mano del clan familiar, en el sentido de recalificar sus terrenos en edificables. Como sucedió con la finca de Valdefuentes, con un largo recorrido hasta llegar a su desenlace en la década de los ochenta, no sin antes haberla alquilado como plató cinematográfico de películas de terror y pornográficas; además de haber sido, de manera irónica, escenario del film de Luís García Berlanga La escopeta nacional, una ácida crítica del mundo empresarial y político franquista. De nuevo, en medio de las protestas de los grupos ecologistas del Parque del Guadarrama, en 1986, y contando con la implicación de políticos vinculados al Partido Popular, la familia del dictador se vio favorecida por la construcción en los terrenos de Valdefuentes de 2.700 viviendas, un gran centro comercial y tres polígonos industriales.

El favorecer que “todo el mundo esté en el ajo”, como dejó escrito en sus memorias Dionisio Ridruejo, inicial disidente que ya estaba por entonces situado en el campo de la oposición democrática a la dictadura, nos hablaba de la dinámica de intercambio de favores y redes de corrupción creadas durante la larga etapa franquista. Uno de los empresarios triunfadores inmerso en ese entramado fue Pedro Barrié de la Maza, conde de Fenosa desde 1955, cuyo título nobiliario le fue concedido por Franco en gratitud por su papel en el desarrollo del sector energético, Fuerzas Eléctricas del Noroeste S.A., director del Banco Pastor, presidente de ASTANO (Astilleros y Talleres del Noroeste), Gas Madrid y otras muchas empresas. Pues bien, Barrié fue el promotor de la subscripción para regalar el Pazo de Meirás a Franco, auxiliado por el gobernador civil de A Coruña. Aquella fue una “generosa” donación a la cual todavía añadió, en el año 1962, el regalo del Palacio de Cornide, en pleno centro de A Coruña, a Carmen Polo para su recreo en la capital gallega. Su implicación en la eliminación de rivales empresariales desde el triunfo del golpe de estado en Galicia y su incondicional adhesión a Franco habían significado la subida del primer tramo de la escalera que llevó a Barrié de la Maza a la cima y a su reconocimiento público con numerosas condecoraciones.

En la actualidad algunas de las familias más ricas y prominentes de España hunden sus raíces en la dictadura. Redes de poder y grandes imperios que han mantenido sus privilegios, con caras nuevas y apellidos viejos, y que se han convertido en algunas de las principales empresas que marcan el índice bursátil de referencia, conocido como IBEX 35, para referirse a las empresas con mayor valor de cotización en Bolsa, es decir, en el mercado de valores español.

En Chile algunos de los seguidores del dictador Augusto Pinochet dejaron de defenderlo cuando descubrieron el latrocinio cometido durante su mandato. Sin embargo, en España el robo y expolio cometido por Franco y su familia a lo largo de la dictadura y en años posteriores todavía hoy es un tema ignorado. No ha sido hasta después de la muerte de la hija de Franco, Carmen Franco Polo, en 2017, cuando han empezado a desvelarse las irregularidades e inmoralidades llevadas a cabo desde los años de la sublevación y guerra, de dictadura y hasta la actualidad. A pesar de los vacíos documentales, debidos a destrucciones voluntarias, recientes estudios de periodistas e historiadores, como Mariano Sánchez Soler, Javier Otero Bada con sus numerosos reportajes, y los historiadores Dennis Smyth y Ángel Viñas Martín han aportado informaciones sustanciales e interpretaciones rigurosas sobre los negocios de Franco y sus allegados.

Hoy el Pazo de Meirás es un símbolo del expolio franquista, sin duda, pero sólo constituye una parte de un “botín de guerra”.

https://www.infolibre.es/noticias/opinion/plaza_publica/2020/07/07/el_pazo_meiras_simbolo_del_expolio_franquista_108559_2003.html

La ‘caja roja’ de la Guerra Civil española

9788418022265

El libro ‘La caja roja’, publicado por la editorial Comanegra, recupera el trabajo del fotógrafo Antoni Campañà durante la Guerra Civil en Barcelona.

Seguimos escudriñando la Guerra Civil española porque en ella seguimos encontrando tantas respuestas como interrogantes sobre lo que somos como país, como sobre lo que somos como sociedad y seres individuales. Seguimos sumergiéndonos en las instantáneas que la retrataron porque fue el primer conflicto bélico en el que el fotoperiodismo empezó su divorcio de la fotografía propagandística bélica para convertirse en el oficio dirigido a registrar pruebas documentales: los negacionistas tendrían las alas mucho más amplias si solo conserváramos crónicas escritas de lo ocurrido. Seguimos queriendo ver cómo saltó todo por los aires porque, como advirtió Primo Levi sobre el Holocausto, “si ha sucedido, puede volver a suceder”. Y, de hecho, no ha parado de repetirse a lo largo de la historia de la humanidad.

Mujeres se manifiestan con fusiles de madera.

Y una nueva obra nos permite seguir viendo nuestro reflejo en aquel espejo. La caja roja, de Antoni Campañà, editado por Comanegra, nos da a conocer por primera vez el trabajo cotidiano de este fotógrafo catalán sobre los tres años de la contienda en Barcelona. Tras cincuenta años escondidos en dos cajas en su garaje, una selección de aquellos 5.000 negativos nos permiten ahora algo poco habitual: apreciar, paso a paso, cómo la guerra transforma una misma ciudad y a sus habitantes: la polarización política previa, los curiosos observando las momias de monjas disecadas expuestas ante las iglesias, los civiles examinando las primeras barricadas, el entusiasmo de milicianos y milicianas –uno incluso marchando al frente con su perro en la mochila–, el multitudinario entierro del líder anarquista José Buenaventura Durruti, las expectativas de militantes independentistas cargando con sus esteladas, los escombros de los primeros bombardeos fascistas, la búsqueda de supervivientes, el traslado a los hospitales de los niños heridos, los grafitis propagandísticos de los leales a la II República, un motín de mujeres pidiendo el aumento de la ración de pan ante una Consejería… Y atisbar cómo los rostros son cada vez más tensos, angulosos y contritos, hasta llegar al paisaje tras la batalla: los restos de la retirada republicana en Portbou.

Un padre y un hijo en la manifestación a favor de la URSS en 1936. 

Pero Antoni Campañà Bandranas (Arbúcies, 106-Sant Cugat del Vallès, 1989) es en sí una figura que nos habla de la complejidad que hay tras el blanco y negro de sus fotografías. Este simpatizante de Acció Catalana Republicana, es decir, republicano nacionalista catalán de centroizquierda e intelectual, era también un católico practicante. Marcado políticamente por su trabajo documental de la Barcelona republicana, consiguió permanecer en su ciudad tras la victoria de los golpistas después de que un conocido limpiara su expediente. A partir de entonces, se volcaría en la fotografía deportiva y en su negocio de venta de cámaras. Evitaba hablar de política y de su trabajo durante la guerra, pero puso su vida en peligro al desobedecer la orden del régimen de entregar las fotos a Falange. Las mantuvo ocultas durante toda su vida, incluso tras la llegada de la democracia.

El Anglo-South American Bank, Anís del Mono y La Toja en formato publicitario en la plaza de Catalunya, despiden a los voluntarios el 28 de agosto de 1936.

Ahora, gracias a su familia y a la labor del periodista Plàcid Garcia-Planas, al historiador Arnau Gonzàlez i Vilalta y el fotógrafo David Ramos, gozamos del privilegio de poder volver a aquellos años, desde una mirada que se posa en la vida ordinaria de la urbe, en la población civil que se convierte poco a poco en actor armado y en víctima de aquel laboratorio de la II Guerra Mundial; en la derrota de la democracia resumida en esas multitudes que dieron la bienvenida a las tropas fascistas con el brazo en alto. Entre ellas, muchos hombres y mujeres sonrientes que, seguro, intentaban ocultar así el terror que hacía temblar sus manos.

Refugiados malagueños de la ‘Desbandá’, la mayor masacre cometida durante la contienda, en el estadio olímpico de Montjuïc, convertido en un comedor.
Supervivientes de un ataque aéreo de los golpistas en el paseo nacional de la Barceloneta.
Mujeres acampan en la Plaza de Catalunya.
Un momento de distensión en la plaza de Catalunya, en 1939.
https://www.lamarea.com/2020/04/30/la-caja-roja-de-la-guerra-civil-espanola/

¿QUÉ FUERON LOS PACTOS DE LA MONCLOA DE LOS QUE TANTO SE HABLA ESTOS DÍAS?

ESPAÑA PACTOS DE LA MONCLOA 1977: MADRID, 25/10/1977.- Se firman los Pactos de la Moncloa. Los representantes de los grupos parlamentarios proceden a firmar en el Palacio de la Moncloa el documento de medidas económicas. De iz a dcha: Enrique Tierno Galván (PSP), Santiago Carrillo (PCE), José María Triginer (Federación catalana PSOE), Joan Raventos (PSC), Felipe González (PSOE), Juan Ajuriaguerra (PNV), Adolfo Suárez (UCD), Manuel Fraga (AP), Leopoldo Calvo Sotelo(UCD) y Miguel Roca (Minoría Catalana).

Los pactos de 1977 se firmaron para asegurar la paz social en tiempos de crisis económica y gran conflictividad laboral, y sentaron las bases para el pacto de la Constitución de 1978

“Deberemos pasar a una unidad sin duda alguna más fuerte y más compacta”. Es la idea con la que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asumió el sábado la propuesta de reeditar “los Pactos de la Moncloa”, que “lograron conjurar gravísimas amenazas” para la “economía y democracia”. En 1977, se trataba de transitar desde el franquismo en medio de una crisis económica. Ahora, existe una crisis económica causada por la pandemia del coronavirus, cuya dimensión aún no se conoce, si bien no hay tránsito desde ninguna dictadura.

Pero, ¿qué fueron los Pactos de La Moncloa? Pues fueron, básicamente, unos acuerdos entre los partidos –apoyados por los sindicatos– para asegurar la paz social en tiempos de crisis económica y gran conflictividad laboral, y sentar las bases para el pacto de la Constitución de 1978. Es decir, constituyeron el puente para transitar de la dictadura a la democracia, a un régimen político y económico liberal con normas políticas y económicas homologables con el resto de países europeos.

La matanza de Atocha había sido en enero de 1977; la legalización del PCE, en abril; y las elecciones, en junio… El paro llegó a alcanzar el 25%, la devaluación de la peseta, un 25%; los tipos de interés, entre el 10% y el 20% y la inflación, al 26,5%.

Así, los pactos llegaban en plena crisis económica y tras una primera contienda electoral tras la restauración democrática que repartió, como dijo Manuel Vázquez Montalbán, una correlación de debilidades que impedía una hegemonía a derecha o izquierda.

El escritor, en una entrevista emitida después de su fallecimiento en el programa Epílogo, de Canal +, en 2003, afirmaba: “En política las únicas consecuencias reales vienen de lo que se llama la correlación de fuerzas. Cuando Franco desaparece, en España no se pudo establecer una correlación de fuerzas sino una correlación de debilidades. Ninguno de los implicados estaba en condiciones de imponer su potencialidad sino de que respetasen su debilidad”.

“Todos los partidos políticos, con independencia de su ideología, vamos a trabajar en unos Pactos, unos nuevos Pactos de La Moncloa para relanzar y reconstruir nuestra economía y también el tejido social que lógicamente se va a ver resentido durante estas semanas tan duras como consecuencia del confinamiento y su impacto económico y social”, decía Sánchez el sábado.

Tras las elecciones de junio de 1977, “en todas las fuerzas políticas en litigio predominaba la idea de que el más urgente problema político era la situación económica: España estaba en suspensión de pagos, el paro no hacía más que aumentar y la inflación rondaba en los meses centrales de 1977 el 30%”, escribía Joaquín Estefanía en El País: “Se repetía la pesadilla de los años de la Segunda República con la Gran Depresión: un cambio de régimen (de la dictadura a la democracia) inmerso en una gigantesca crisis económica. Uno de los hombres fuertes de Suárez, su vicepresidente económico, Enrique Fuentes Quintana, dijo: ‘La experiencia de 1931-1936 demuestra que una crisis económica grave y no resuelta es un pasivo que complica, hasta hacerla imposible, la construcción de la democracia. Un político español dijo en 1932: o los demócratas acaban con la crisis o la crisis acaba con la democracia”.

¿Y en qué consistieron, fundamentalmente? Fueron dos, uno sobre la economía, que sentó las bases del sistema económico español tras la dictadura –y buscaba contener el desempleo, rebajar la inflación y favorecer la recuperación del país–; y otro sobre “la actuación jurídica y política”, preludio de los marcos legislativos que vinieron después, incluida la Constitución.

Los acuerdos fueron impulsados por el Ejecutivo de UCD presidido por Adolfo Suárez, exsecretario general del Movimiento Nacional devenido en presidente del Gobierno, que gobernaba sin mayoría absoluta desde las elecciones de junio, y contaron con el apoyo del PSOE, los socialistas catalanes, el PCE, los nacionalistas catalanes y vascos y la Alianza Popular de Manuel Fraga, que rechazó en cambio firmar el documento político de estos pactos.

El documento político garantizaba el derecho a la libertad de expresión, y se recogía la reforma del derecho de reunión y de asociación política, así como la modificación de la ley de Orden Público y del Código Penal en lo referido a la mujer y las libertades públicas –despenalizaron el adulterio de la mujer y la legalización de los anticonceptivos–.

El ex ministro de Franco sí firmó el documento económico junto a Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo-Sotelo (UCD), Felipe González (PSOE), Santiago Carrillo (PCE), Josep María Triginer (Federación Catalana del PSOE), Joan Raventós (PSC), Enrique Tierno Galván (PSP), Miquel Roca (Minoría Catalana del Congreso) y Juan Ajuriaguerra (PNV).

Los firmantes apoyaban la reforma del sistema fiscal y financiero y de la Seguridad Social, así como mayores grados de competencia en muchos sectores, e impulsaron medidas para reducir el déficit de la balanza de pagos y rebajar la inflación hasta un nivel del 15% en 1978 y del 12% en 1979. En materia de salarios, firmaron que el incremento no superara al del Índice de Precios al Consumo (IPC) en 1978.

“Los pactos fueron dos y complementarios”, recuerda Joan Coscubiela, ex dirigente de CCOO, en eldiario.es: “Uno, del que más se habla, tuvo como objetivo la estabilización económica; se dibujó el actual sistema de Seguridad Social; se acordaron los cimientos de un sistema fiscal que hasta entonces era prácticamente inexistente y se afirmaba que las plusvalías obtenidas del suelo urbano deben de ser mayoritariamente en favor de la colectividad”.

“El segundo Pacto”, prosigue Coscubiela, “del que se habla menos pero que fue determinante para consolidar la Transición, reforzó la libertad de expresión y específicamente la de prensa, amplió el derecho de reunión y manifestación y consolidó el de asociación política”.

“La idea era un ajuste general para luego abordar una Constitución para todos y no que estuviera partida, ése era el sentido profundo de aquellos pactos”, decía José Luis Leal en El País. Quien luego fue ministro de Economía con UCD participó en la redacción del documento base con Manuel Lagares, subsecretario de Economía; Luis Ángel Rojo, director del Servicio de Estudios del Banco de España, y Blas Calzada, director general de Estadística.

“Los Pactos de la Moncloa se hicieron porque los sindicatos nos negamos a hacer el pacto social que nos proponía Suárez”, recordaba Nicolás Sartorius en El País, dirigente entonces de Comisiones Obreras y del PCE; “le sugerimos que lo importante era alcanzar un acuerdo económico y político. Si hubiera alcanzado un pacto social con nosotros, probablemente habría pasado de buscar acuerdos tan amplios con los partidos como los que dieron lugar a los Pactos de la Moncloa”.

“Los Pactos de la Moncloa duraron poco”, recuerda Estefanía, “apenas un año, pero fueron eficaces en la corrección de los principales desequilibrios de la economía española. Y sobre todo, crearon una moral ciudadana basada en que el acuerdo era mejor que el disenso y el ordeno y mando en tiempo de dificultades excepcionales, y lograron el tiempo necesario para llegar sin dificultades económicas insuperables a la firma de la Constitución en diciembre de 1978”.

¿Que hay en común y qué de diferente entre 1977 y 2020? “Aquellos pactos no se dirigieron contra nadie, ni en el Gobierno ni en la oposición”, escribe Javier Pérez Royo en eldiario.es: “Fue una convocatoria integradora de verdad. Así fue entendida por quienes participaron en la misma y por el conjunto de la sociedad. Por eso, tuvieron el éxito que tuvieron”.

“Estos Segundos Pactos de la Moncloa se reclaman porque se cuestiona la legitimidad del Gobierno de coalición presidido por Pedro Sánchez”, afirma Pérez Royo en relación a algunas voces que los piden: “Ciudadanos, acompañado de todos los medios de comunicación de la derecha española, con el añadido de algunos antiguos dirigentes socialistas”.

“Diálogo social, sí, pero cambio de régimen, no”, ha asegurado el líder del PP, Pablo Casado: “Los Pactos de la Moncloa fueron un cambio de régimen” para “superar un régimen intervencionista hacia una democracia europea”. Y es que, realmente, los Pactos de 1977 sentaron las bases para transitar de régimen, pero no es algo que parezca estar ahora encima de la mesa, sino la lucha contra una pandemia desconocida que está teniendo repercusiones mundiales sin precedentes. “Si la dimensión social de la Constitución es el mínimo común denominador, ese gran acuerdo es necesario”, ha dicho el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, en una entrevista en eldiario.es.

La unidad “se tiene que dar en todos los frentes”, insistía Sánchez el sábado: “En el ámbito social, en el ámbito institucional, en el ámbito de las fuerzas políticas y sin duda alguna, también en el ámbito europeo. Y a esa unidad, pues apelaré también cuando llegue la reconstrucción, sin duda alguna, en el ámbito nacional con esos Pactos de La Moncloa”.

El Diario

AMICAL DE MAUTHAUSEN ANTE LAS AGRESIONES FASCISTAS A MONUMENTOS EN MEMORIA DE LOS DEPORTADOS ESPAÑOLES, Y DE LOS RESISTENTES Y LUCHADORES ANTIFASCISTAS

Amical de Mauthausen y otros campos denuncia los constantes ataques a los monumentos memorialistas
Foto: Amical de Mauthausen

Ante los recientes y constantes actos vandàlicos contra los monumentos en memoria de los deportados españoles, y de los resistentes y luchadores antifascistas, desde Amical de Mauthausen y otros campos comunicamos:Amical de Mauthausen y otros campos, denuncia los constantes ataques y agresiones a los monumentos memorialistas en honor de todas las personas que lucharon por la libertad.

Ante el nuevo ataque a la memoria de los deportados, en este caso en el monumento a los deportados holandeses en el campo de Mauthausen, donde han aparecido pintadas 5 svastikas, queremos mostrar nuestra más firme denuncia y repulsa, y al igual que nuestros camaradas de la Amical de Mauthausen de Francia, estamos consternados, entristecidos y enojados después de este nuevo ataque neonazi en el sitio de Mauthausen.
Solicitamos expresamente que el gobierno austriaco tome medidas para investigar y sancionar tales actos delictivos y garantizar la protección del sitio.

Monumento a los aragoneses confinados en los campos de concentración alemanes. Jardín de Invierno Parque José Antonio Labordeta. Autor fotografía: Sergio Murillo.
Monumento a los aragoneses confinados en los campos de concentración alemanes. Jardín de Invierno Parque José Antonio Labordeta. Autor fotografía: Sergio Murillo.

Estos actos atroces son indicativos de la libertad de expresión dada a los nostálgicos del Tercer Reich, de la falta de respuesta contundente ante el crecimiento de la extrema derecha y los grupos y partidos de ideologías intolerantes, racistas y antisemitas.

Este atentado, se suma a los recientes en España ante el monumento a las Brigadas Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid, al monumento a las víctimas del nazismo en Segovia, y a tantos otros repartidos por la geografía española.

Ante estos actos vandálicos contra la memoria de los resistentes y luchadores antifascistas, contra su dignidad y su recuerdo, desde Amical de Mauthausen y otros campos, pedimos a las autoridades de todos los países que extremen las medidas para evitarlos, para proteger los monumentos y los espacios memorialistas y para impedir el libre movimiento de estos grupos neonazis por Europa.

Junto con las otras asociaciones memorialistas y los Comités Internacionales de los Campos, debemos extraer energía y valor para continuar luchando contra esta ideología mortal como hicieron los hombres y mujeres detenidos en el campo de Mauthausen y en los otros campos. Hacemos nuestro su compromiso expresado en los juramentos de Mauthausen y Buchenwald, y por ellos y por nosotros, seguiremos luchando para acabar definitivamente con el fascismo, y construir un mundo nuevo de hombres y mujeres libres y en paz, un mundo justo y solidario entre todos los pueblos de la tierra.

Frente a la intolerancia, unidad y solidaridad internacional.

¿31 de octubre o 18 de julio? ¿Qué fecha debe conmemorar a las víctimas del franquismo?

¿31 de octubre o 18 de julio? ¿Qué fecha debe conmemorar a las víctimas del franquismo?

 

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) quiere que el día que conmemore a las víctimas de la dictadura franquista sea el 18 de julio, día del golpe de Estado contra el Gobierno de la República en 1936.

El colectivo apela así al Gobierno que ha propuesto el 31 de octubre día en que se aprobó la Constitución de 1978 y la Ley de la Memoria Histórica.

“Creemos que la fecha conmemorativa debe ser el 18 de julio, porque además del reconocimiento a las víctimas es necesario el rechazo explícito a los verdugos y a quienes hicieron de la violencia y el asesinato de decenas de miles de civiles un medio para destruir la democracia”, explica el presidente de la ARMH, Emilio Silva.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) quiere que el día que conmemore a las víctimas de la dictadura franquista sea el 18 de julio, día del golpe de Estado contra el Gobierno de la República en 1936.

El colectivo apela así al Gobierno que ha propuesto el 31 de octubre día en que se aprobó la Constitución de 1978 y la Ley de la Memoria Histórica.

“Creemos que la fecha conmemorativa debe ser el 18 de julio, porque además del reconocimiento a las víctimas es necesario el rechazo explícito a los verdugos y a quienes hicieron de la violencia y el asesinato de decenas de miles de civiles un medio para destruir la democracia”, explica el presidente de la ARMH, Emilio Silva.

https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/31-octubre-18-julio-fecha-debe-conmemorar-victimas-franquismo/20190807135423165143.html

[80º Aniversario del fusilamiento de las Trece Rosas] «¡Que sus nombres no se borren de la historia!»

¡Que sus nombres no se borren de la historia! Con este nombre, hoy lunes 5 de agosto, a las 20 horas, el Colectivo Social Portuense «Rosa Luxemburgo», en colaboración con «Aitana Transmedia», organiza un Homenaje a Las Trece Rosas en El Puerto con motivo del 80º aniversario de su fusilamiento.

Que no se nos olviden: Martina, Julia, Virtudes, Dionisia, Carmen, Ana, Blanca, Adelina, Victoria, Elena, Joaquina, Pilar y Luisa. La mayoría eran modistas de profesión, y jóvenes de 18, 19 y 20 años. Muchas eran militantes de las Juventudes Socialistas Unificadas, pero no todas, que tras la victoria del general Franco, se arriesgaban a seguir militando en sus barrios para reconstruir la resistencia antifascista. Que no las olvidemos. Sin ningún delito de sangre. Y fueron sentenciadas a pena de muerte. Sin justicia y sin perdón. Su fusilamiento en las tapias del Cementerio del Este (Almudena) de Madrid en el alba del 5 de agosto de 1939, ha quedado en la memoria de toda una generación, pero la gente joven no debe olvidar este terrible suceso.

Nuestro Homenaje tendrá lugar en la confluencia de la Ronda del Ferrocarril y la calle Virgen de las Nieves, en la espalda del cementerio municipal, y durará poco más de una hora.

Será un homenaje donde, además, se recrearán, de forma fotográfica, algunas escenas del fusilamiento de las jóvenes madrileñas, con mujeres que quieran participar vestidas de época en la medida de los posible. En las redes sociales se han proporcionado imágenes para que puedan inspirarse.

Para que estas fotografías puedan ser emotivas y creativas, cada grupo de 13 mujeres dispondrán de una persona del mundo del teatro local que las asesorarán de forma sencilla en los puntos claves donde poder expresar las distintas emociones que pudieron sentir esas jóvenes mujeres delante del pelotón de ejecución. El resultado final se publicará en las redes sociales para general conocimiento de este acto genuino de Memoria Histórica y Democrática.

Esta actividad está enmarcada, nos dicen los organizadores, dentro del terrorífico mes de agosto que se vivió en muchos pueblos de Cádiz, Sevilla y Huelva después del golpe militar de las tropas de Queipo de Llano en 1936. Las Trece Rosas son el símbolo más visible y mediático de las numerosas «Rosas» que perdieron la vida en aquella orgía de sangre y sadismo que padecieron muchas mujeres, jóvenes muchas, pero también de 60 y 70 años, tras el 18 de julio de 1936. Las Rosas de Grazalema (Cádiz), las Rosas de Fuentes de Andalucía (El Aguaucho, Sevilla), las Rosas de Zufre (Huelva), las Tres Rosas de Tabacalera (Cádiz) o las Rosas de Guillena (Sevilla), son solo los ejemplos más señalados que queremos recordar en este acto.

Después de la quema de mujeres acusadas de brujería, nunca antes se había asesinado y ejecutado a tantas mujeres en España. Solo por ser mujeres, de forma sistemática, y como terrible castigo por haberse atrevido a casarse civilmente, a votar, divorciarse, a trabajar fuera de casa, a organizarse en el sindicato o en los partidos, a acudir a mítines, a manifestarse, en definitiva, a empoderarse y elevarse a la condición de ciudadana, la represión franquista usó su más inhumano terror para que sirvieran de escarmiento a las demás mujeres. De ahí su rapado de cabeza, sus purgantes, sus paseos de burla, sus abusos y violaciones y sus ejecuciones en condiciones tan salvajes, que no hicieron con los hombres.

Que sus nombres no se olviden de la historia, ni que se olvide la libertad que consiguieron en aquellos años de la Segunda República y que, por ello, les costó la vida, pero nunca la dignidad.

Verdad, Justicia y Reparación.

Por estas tres maravillosas palabras, este año también queremos denunciar el garrafal error de El País, con su foto de 2017, donde se decía que ese grupo de presas eran las Trece Rosas. Y, claro, desde entonces, con la «autoridad» y «profesionalidad» que se le supone a ese medio, innumerables blogs, periódicos digitales, etc. han seguido reproduciendo un engaño que no se merecen las Trece Rosas ni su memoria.

En la foto de El País, como sabrán muchas personas de Cádiz y El Puerto, y toda su familia por supuesto, aparece en el centro (con una cruz roja en su delantal de enfermera) nuestra querida Luisa Germinal RENDÓN MARTELL, cuya familia fue aniquilada por el franquismo, pues fueron fusilados su padre Francisco, su hermana Milagros, su cuñado Florencio, su tío Juan Rendón y su marido, el comandante del Quinto Regimiento, Daniel Ortega Martínez, lo sería en breve). La imagen es de su paso por la Cárcel de mujeres de GERONA, donde, tras el conocido «turismo penitenciario» de aquella época, estuvo prisionera entre julio de 1940 y junio de 1941. Por tanto, no coincide la fecha, ni el lugar, y lo que es lo más importante, ¡¡no son las Trece Rosas!! La familia ya se puso en contacto con la redacción del periódico madrileño, y no han rectificado. ¿Tamaña ineptitud no la pueden reconocer?

[80º Aniversario del fusilamiento de las Trece Rosas] «¡Que sus nombres no se borren de la historia!»