Otro del que tenemos que autorrescatarnos

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Si hace unos días fue el banquero el que se quejaba de la falta de fuelle de su “casta política” para cargarse el sistema público de pensiones (*), hoy es el turno del empresario. Y en el mismo formato. De nuevo, entrevista en sus medios: el mismo del otro día con el banquero. Efectivamente, hoy (15 de marzo de 2018) el Economista vuelve a “preocuparse” de las pensiones. Y nos trae otra “voz autorizada” que también nos habla claro. Se trata esta vez de Javier Vega de Seoane, presidente del Círculo de Empresarios.

No se puede decir que el hombre no ha dado ejemplo de sensatez laboral. En todo caso, explota bien (a) sus 70 años: “Javier Vega de Seoane asegura (…) que seguirá en activo, al frente de DKV Seguros y Fujitsu España, en un ejemplo de actividad longeva por la cual aboga en sus postulados.”  (las negritas son nuestras).

El personaje no está de acuerdo ni con la propuesta de Rajoy de subir las pensiones más bajas y bonificar el IRPF de los pensionistas que ayer hizo en Las Cortes. Eso sí, él está de acuerdo con manifestarse… pero contra los pensionistas. Así, dice: Lo que propone Rajoy es justo para que las pensiones más bajas tengan una revalorización, pero en el conjunto del Sistema sería insostenible. Hace falta una reforma con responsabilidad y contar la verdad a los ciudadanos, porque se trata de casi diez millones de votantes y no se atreven. Tenemos un sistema de pensiones que no es sostenible, una tasa de natalidad de las más bajas del mundo y una esperanza de vida de las más largas: eso es un problema en el plano económico. La gente joven tendría que estar manifestándose y no los jubilados, ya que la mayoría tiene unas pensiones razonables, aunque algunas sean bajas.”

Y si este jefe empresarial se queja del electoralismo que no puede evitar el gobierno, imaginémonos sobre el que se hace desde la oposición. Cuando se le pregunta por las propuestas del PSOE y de Podemos, contesta que “¿de dónde sacamos el dinero? Lo que no se puede hacer es contar mentiras, hacer demagogia y atizar el fuego para que la gente se manifieste, pidiendo cosas inviables, como la subida con el IPC. Los que proponen estas cosas saben y tienen estudios de que no es viable. Si subimos el sueldo a los funcionarios, revalorizamos las pensiones y subimos el gasto en sanidad, entonces los costes crecen, pero no podemos perder posiciones competitivas subiendo impuestos. Hay que ser realista y responsable cuando gobiernas, y no tomar decisiones que hipotequen el futuro de los jóvenes: es justicia intergeneracional.”

Desde luego que esto tiene que ser una llamada de atención para saber que las transformaciones que exigimos igual requieren mucho más que de un simple cambio de gobierno. ¿O no es para pensar que si la actual oposición “progre” cogiera el gobierno no iba a cambiar su discurso por “responsabilidad debida” en línea con lo que ha ocurrido en Grecia?

Seguidamente el hombre nos recomienda que sigamos su ejemplo de “longevidad laboral”: “proponemos alargar la edad de jubilación. Una persona que se retira entre los 55 y 65 años vive de media entre 20 o 25 años más. La gente que está en condiciones de seguir aportando valor sale del mercado laboral, deja de contribuir, lo que es un coste para el Estado y algo negativo. El Sistema tiene que poner incentivos fiscales para que voluntariamente nos jubilemos más tarde. Ahora hay quien se jubila porque gana más que trabajando. También proponemos que se amplíe la vida laboral que computa para el cálculo de la pensión a toda la carrera profesional. Y, por último, un sistema de capitalización complementaria, en parte de forma obligatoria y en parte voluntaria. El volumen de activos en fondos de pensiones en España ronda los 140.000 millones (el 14% del PIB), y en Holanda tienen el 140% del PIB.”

Cuando ya pensábamos que el personaje era un enemigo en toda regla, resulta que nos deja con la duda. Pues se nos apunta a la “igualdad de género” y, de paso, a todas las igualdades que se tercien. Menos a las de clase, claro. Porque no todo el mundo la puede tener como él.

“No puede ser que dos personas que tengan el mismo puesto en la misma empresa por razones de sexo o raza cobren distinto. Tiene que haber igualdad de oportunidad y en los mismos puestos, mismos salarios. Las empresas que no estén haciendo esto lo van a pagar a la larga en términos reputacionales, ya que estamos en un mercado transparente y la sociedad se va a enterar. Aparte, tenemos un problema demográfico que precisa de una mayor natalidad, pero no puede recaer solo sobre la mujer la consecuencia de tener hijos. Hace falta un sistema para que no haya repercusión en el plano laboral.”

(*) http://insurgente.org/pensiones-ellos-hablan-claro-para-cuando-nosotros/

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