El 10 de octubre no es sólo un día para el recuerdo, sino también para la lucha.

logo-topPerdimos 101 amigos, incluidos 6 camaradas en la masacre de Ankara del 10 de octubre de 2015. Las reivindicaciones que coreaban ese día negro en favor del trabajo, la paz y la democracia siguen siendo urgentes.
La masacre se dio en una situación de alta tensión en el país y en una región cada vez más agraviada. La política exterior neo-otomana expansionista del gobierno del AKP en Siria y en el Medio Oriente contribuyó a empeorar la guerra; mediante políticas sectarias y racistas se consiguió polarizar y dividir al pueblo y liquidar los derechos de la clase obrera. Siguiendo a las explosiones que habían sacudido a Reyhanli y Hatay en 2013, estos atentados siguieron sucediéndose como resultado de la política gubernamental en Siria. Además, descontentos con los resultados de las elecciones parlamentarias del 7 de junio de 2015, el gobierno decidió forzar nuevas elecciones. También había decidido acabar con las negociaciones con los kurdos. Bajo estas condiciones, miles de personas se reunieron en Ankara para demandar paz y democracia. 101 manifestantes fueron asesinados frente a la estación de ferrocarril de Ankara.
Después de esta masacre, nuevos atentados tuvieron lugar en Estambul, Gaziantep y Ankara. La tenaz política de guerra desarrollada por los dirigentes dentro y fuera del país ha costado cientos de vidas. A parte de las explosiones de estos últimos años, Turquía también ha sido testigo de un intento de golpe de estado. Tras él, el gobierno, que calificó a este intento fallido como “un regalo de dios” ha iniciado un contra golpe. Como parte de la operación de limpieza, casi 100.000 trabajadores públicos han sido despedidos, gran cantidad de personas han sido arrestadas y periódicos, radios y canales de TV disidentes han sido cerrados.
Por tanto, el 10 de octubre no es sólo un día para conmemorar nuestras pérdidas. Mientras se mantenga el clima político que condujo a esta masacre, el 10 de octubre será un día para ajustar las cuentas con los responsables. Es el gobierno el que crea esta atmósfera.  
  
La prohibición de la conmemoración del 10 de octubre en Ankara no es aceptable en modo alguno. Pese a estos intentos, la verdad saldrá a la luz y los responsables serán juzgados. Lucharemos por este objetivo hasta el final.
Según se desprende de los expedientes del caso, la masacre se dio de manera flagrante. La lucha por revelar a quienes miraron para otro lado durante los preparativos, e incluso los facilitaron, continuará. La lucha para que se juzgue y castigue a los cargos de cualquier nivel –servicio de inteligencia, policía, gobernadores, ministerio, etc.- responsables de esta masacre continuará
Hemos hecho una promesa a nuestros caídos. Ganaremos la democracia, la paz y la libertad. El caso del 10 de octubre será una recompensa legal y una lucha democrática contra el fascismo que el AKP está construyendo paso a paso.
En un tiempo en que el país está siendo arrastrado al atolladero sirio, en que los choques y las masacres se suceden dentro de nuestras fronteras, en que la represión y la violencia policial aumentan, es no sólo nuestro deber político sino también nuestra obligación con los caídos en la masacre del 10 de octubre, incrementar la lucha en pro de la democracia y de la paz. Hacemos un llamamiento a todas las fuerzas obreras, por la paz y democráticas a unirse para alcanzar este objetivo.
 
Selma Gürkan
Presidenta
Labour Party (EMEP), Turkey
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