Contestación al obispo de Segovia sobre la beatificación del 13 de octubre

Desde RPS Segovia creemos que la carta  del obispo de Segovia Ángel Rubio Castro ha redactado con motivo de la beatificación de los que él llama mártires y que  diferentes medios de comunicación han publicado, no puede quedar sin respuesta, pues a parte de engañosa, presupone una serie de acontecimientos históricos desde el punto de vista de la institución que el representa y que a pesar de todo, no tiene ningún reparo en mantener como verdaderos a pesar de las innumerables pruebas y estudios que atestiguan lo contrario. No siente ningún reparo en seguir apoyando teorías engañosas y lo que es peor, no siente ninguna vergüenza por la  actuación  durante la Guerra Civil y por el posterior apoyo a la Dictadura de la jerarquía eclesiástica, durante los cuarenta años más negros de nuestra historia.

Su misiva de inicio no puede ser más explicita: “en diversos lugares de España, durante la persecución religiosa de los años 30 del siglo XX”. Sin hacer ningún acto de contrición, vuelve cargar las tintas sobre un determinado segmento de la población e indirectamente sobre el gobierno de la Republica, que debemos recordar era legal (democráticamente elegido). Lo contrario que los golpistas, que haciendo caso omiso al juramente de lealtad que habían prestado al Estado, se levantaron en armas contra el mismo y lo que es más contradictorio, acusaron a los leales, de subversivos.

Más adelante nos relata la vida de cuatro religiosos segovianos poniéndolos como ejemplo ante los demás por sus cualidades humanas. Como bien sabrá una vez que la sublevación militar triunfa en Segovia empieza una persecución implacable contra todo aquel que hubiera manifestado su apoyo a la Republica, esta saña no se detiene con nadie ni ante nadie. Ejecuciones, encarcelamientos, palizas, depuraciones. Todo ello contra una población indefensa, asustada y amedrentada por la fuerza bruta de los fascistas. Pero lo peor de todo es que el obispo de Segovia en aquellas fechas Luciano Pérez Platero, el cual se supone debía cuidar de todos los segovianos, pues un buen pastor así debe hacerlo, desde el principio se pone al lado de los violentos y no repudia estas acciones deleznables, todo lo cual esta magistralmente redactado en los libros de  Santiago Vega SombríaDe la esperanza a la persecución (Crítica, 2005) y Tras las rejas franquistas (2008) y ha colaborado en obras como Una inmensa prisión (Crítica, 2003), Voces olvidadas y Muerte y represión en el Magisterio de Castilla y León (Fundación 27 de marzo, 2007 y 2010) y también en Carlos de Dueñas Diez y Luís Grimau Martínez (2004) La represión franquista de la enseñanza en Segovia.

También habla sin sonrojarse: “como víctimas de una persecución religiosa y por considerar que la violencia sistemática ejercida contra las personas miembros de la Iglesia católica lo fue por esa condición. Los mataron “por odio a la fe” por el solo hecho de ser católicos, ya fueran religiosos o laicos, y porque no quisieron apostatar de su fe.”

Me imagino que el mismo grupo incluirá el obispo Ángel Rubio,  a los sacerdotes vascos que fueron ejecutados por los sublevados sin contemplación alguna, o al cardenal Vidal y Barraquer que tuvo que exiliarse, al no firmar el documento de apoyo del episcopado español al golpe militar, calificándolo de “cruzada”, o a otros muchos religiosos que se mantuvieron fieles a la legalidad y lo que es importante ayudando a sus conciudadanos que eran los más necesitados y que por ello pagaron caro este posicionamiento, como los que fueron encerrados en la prisión de Zamora.  Por si acaso le recuerdo que la Cárcel concordataria de Zamora fue una prisión que existió en Zamora (España) durante el régimen franquista y que fue elegida para que los sacerdotes y religiosos que fuesen condenados por algún tipo delito pasasen en ella su periodo carcelario. La cárcel era un pabellón de la antigua prisión provincial, habilitado expresamente para tal función y separado del resto de pabellones, donde vivían otros presos, tanto comunes como políticos. En total, pasaron por Zamora alrededor de un centenar de curas o religiosos, la mayoría de ellos condenados por motivos políticos y sindicales. Hubo muchos religiosos y curas vascos destacando Xabier Amuriza. Otros internados procedían de Madrid, como Mariano Gamo, cura de Nuestra Señora de Moratalaz, y el jesuita obrero Francisco García Salve, fundador del sindicato Comisiones Obreras; de Barcelona (Francisco Botey y Lluís Maria Xirinacs); y de otras regiones, como Galicia (Vicente Couce, de la parroquia de Santa Marina del Ferrol) y Asturias (el cura minero Carlos García Huelga).

Con esto no buscamos incitar al odio, ni a la violencia, ni reabrir viejas heridas, solamente queremos algo tan simple y tan necesario como verdad, justicia y reparación.

14 de octubre de 2013

Republicanos-Segovia

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