Reunión de pastores

El pasado jueves 16 de mayo se reunieron en Moncloa el presidente del gobierno con los dirigentes de la CEOE, con los pequeños y medianos empresarios y con las cúpulas de los sindicatos UGT y CCOO, para intentar un pacto que remitiera de alguna forma la catastrófica situación económica y social por la que navega España.Desde los sectores críticos de ambos sindicatos, como desde las organizaciones ciudadanas que están llevando a cabo la movilización social no se veía con buenos ojos esta reunión, ¿pues qué se iba a negociar? El presidente del gobierno ya había dicho con anterioridad a la reunión que no pensaba cambiar nada de su política económica y de empleo. Los empresarios por supuesto no iban a tirar piedras contra su propio tejado.

Entonces pregunto ¿qué han ido a hacer allí los líderes de los sindicatos UGT y CCOO? Una vez más me temo que el ridículo, pues no pueden ni deben desoír las voces que desde dentro de sus organizaciones les exigen firmeza en sus actuaciones, no pueden pasar por alto a los miles de ciudadanos, que en las numerosas protestas están exigiendo un cambio de rumbo ante las medidas que nos conducen la ruina, tanto económica como moral, se debe romper de una vez por todas la tendencia de sumisión ante los que se burlan del sufrimiento del pueblo al que dicen representar.

Creo sin temor a equivocarme que existe una terrible fractura entre las élites sindicales y las bases que están llevando una lucha continua contra las políticas de recortes del gobierno de el PP. Es por ello, más necesario que nunca que esas bases tomen cada vez más protagonismo en las luchas venideras, pues se necesitará de nuevos hombres y nuevas ideas. No se puede sustentar la lucha en pos de las reivindicaciones laborales, sociales y económicas, desde el pactismo de salón y desde la sumisión a los mismos que nos están apretando la soga con más fuerza cada día.

Debe de haber un cambio de rumbo de ciento ochenta grados en esta forma de entender las relaciones de poder con los causantes de la crisis, y de los que callan ante tanta barbarie. Es por ello que lo anteriormente dicho debe ir encaminado a no confundir el sindicato con sus dirigentes, con la cúspide del mismo, es por ello que la savia nueva debe fluir con energía por el tejido sindical, para lograr crear algo vivo y que entronque con las luchas, con el pueblo y con aquellos que están padeciendo los golpes de un gobierno que no se para ante nada, ni ante nadie.

Por último recalcar que no es hora de pactos, ni de acuerdos. La Transición que tanto alaban sus voceros ha muerto y los políticos y la casta que la sustento esta podrida, es por ello que urge valentía, y amplitud de miras para hacer frente a un momento histórico que debe ser patrimonio de aquellos que se han visto expulsados una y otra vez de los acuerdos, que no han hecho nada más que perpetuar un sistema anquilosado, sobre la base hegemónica de unas instituciones dirigidas por los mismos que nos conducen al precipicio.

José J. Davía.

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