CONCENTRACIÓN POR UNA LEY DE VÍCTIMAS DEL FRANQUISMO

“Queremos justicia, queremos memoria”, coreaban este miércoles por la tarde las personas que se han reunido frente a la Puerta del Sol de Madrid para condenar la impunidad del franquismo. Un acto celebrado el 18 de julio, como en otras ocasiones, para recordar que hace 82 años España sufrió el golpe de Estado franquista.

El Encuentro Estatal de Colectivos de Memoria Histórica y de Víctimas del Franquismo, que reúne a 80 asociaciones, entre las que se encuentra Federación de Republicanos (RPS) ha exigido al nuevo Gobierno que se instaure la Ley Integral de Víctimas y que se condene el franquismo.

Inició  el acto el compañero Rebollo  y presentó el acto el periodista de Público Alejandro Torrús, encargado de coordinar Memoria Histórica y Derechos Humanos en este diario.

Una de las intervenciones mas aplaudidas fue la de nuestra compañera Luisa Martin que habló en nombre del Espacio Republicano de Madrid del que forma parte la Plataforma contra la impunidad del Franquismo junto a otros 23 colectivos republicanos.

Por su parte, varios miembros de la Plataforma contra la impunidad del Franquismo han exigido “verdad, justicia y reparación para las víctimas del franquismo”. “Queremos que el Estado asuma la responsabilidad de sacar a las víctimas del franquismo de las fosas comunes”, ha manifestado Julio Recuero, integrante de la plataforma.

Concentración por una ley de Víctimas del Franquismo

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ANTE LA CLOACA MONÁRQUICA Y EL “MIEDO” DE LA IZQUIERDA, ORGANIZACIÓN Y REPÚBLICA, POR ANTONIO GONZÁLEZ*

Desde la abdicación de Juan Carlos I en  junio de 2014 (por la presión popular ante los escándalos de corrupción, amantes y cacerías  que salieron a la luz entonces) hasta hoy, la monarquía se las prometía felices con la entronización de Felipe VI ”El Preparao” y la puesta en marcha de la maniobra de una segunda transición que tapara las vergüenzas borbónicas que dejara sin mácula al nuevo rey. Pero los hechos son tozudos y lejos de ser una balsa de aceite su reinado, a Felipe VI, desde entonces, le están lloviendo chuzos de punta.

Llevamos unas semanas en la que están saliendo más detalles de cómo se ha enriquecido el emérito rey y su familia a raíz de las declaraciones de una de sus amantes, filtradas por un comisario de policía –Villarejo– de las cloacas del estado monárquico. El escándalo es tal que ni los medios afines han podido ocultarlo aunque han tratado las noticias como algo menor publicándolo en sus páginas interiores.

Las cloacas de un régimen putrefacto

No voy a abundar aquí en lo que ya es público y notorio de la corrupción de la monarquía pero sí en señalar que Felipe VI no es ajeno ni desconocedor de lo que ocurre en las cloacas de su familia, pese a que en estos momentos sus corifeos de propaganda traten de hacer creer lo contrario.

Desde que Felipe VI asumió su reinado, sus gobiernos no han favorecido a la clase obrera y capas populares, al contrario, para la clase obrera, para las clases populares, las cosas han ido de mal en peor: las cifras sobre pobreza severa aumentan, los salarios son insuficientes para tener una vida digna, la creciente precariedad laboral crea inestabilidad personal y familiar, la cercenación de derechos laborales y civiles es incrementada con leyes mordaza o endurecimiento del código penal, la represión por opinar o manifestarse ha llevado a centenares  de personas a juicio o a la cárcel… también en su reinado estamos viviendo el completo deterioro de la enseñanza y educación o la sanidad públicas en beneficio de lo privado.

Felipe VI ya comenzó su reinado apuntando maneras de por dónde iban a ir las cosas, dicho de otro modo, desde el principio sabía que, si quería mantenerse en el trono y sus privilegios, debía seguir el legado de su padre dando un maquillaje a la institución monárquica, del mismo modo que Juan Carlos I, heredero del franquismo, cambió las formas –con la transición del 78- pero no el fondo de la corrupción y represión de la dictadura. La historia se repite.

En su primer discurso televisado navideño daba un golpe de efecto para aparecer distinto, “preparado”, moderno. En el dijo: “Debemos cortar de raíz y sin contemplaciones la corrupción“…, “Los responsables de esas conductas irregulares están respondiendo de ellas, eso es una prueba del funcionamiento de nuestro Estado de derecho“…,  “Las conductas que se alejan del comportamiento que cabe esperar de un servidor público provocan, con toda razón, indignación y desencanto“ y la única medida que tomó fue retirarle el titulito a su hermana y cuñado-delincuente Undargarín, que ya no eran Duques de Palma. Formaba parte de esa segunda transición que menciono mas arriba. Los hechos son que, desde ese discurso hasta hoy, no se ha acabado la corrupción, que además de familiar, es institucional con todos los estamentos políticos, judiciales, policiales, militares, empresariales, envueltos en oscuros negocios y tramas y apenas son unos pocos los que responden (condenan)  por “esas conductas irregulares”, en realidad hechos delictivos, mafiosos, que atentan contra los intereses de todos pero que sus leyes y justicia monárquicas se les aplican con benevolencia, todo lo contrario a las sentencias que reciben quienes cuestionan la monarquía, expresan su opinión, hacen huelgas o son víctimas de provocaciones policiales o “manadas” violadoras. Al contrario, la  corrupción en su  reinado ha llegado a cotas estratosféricas ante la impunidad con la que actúan. Las cloacas de la monarquía son las cloacas de todo un estado e institución putrefacto.

Nuevamente la historia se repite. Juan Carlos I no es solo un golfo, mujeriego, comisionista es sobre todo, el garante del postfranquismo. Juan Carlos I nunca firmó el encarcelamiento de los torturadores franquistas, primero porque sus gobiernos no se lo propusieron antes al contrario, pero sí les homenajeó y dió prebendas con su firma. Juan Carlos I nunca en sus discursos públicos ha condenado la dictadura franquista que nos lo impuso y que tantas víctimas y represaliados produjo, pero si tuvo buenas palabras para el dictador, también en su primer discurso navideño: “…recordemos la gran humanidad del Generalísimo…”. Juan Carlos I nunca defendió al pueblo saharaui cuándo el dictador estaba moribundo, si no que entregó el Sahara, con un pacto secreto,  a su “hermano” Hassán II, feroz represor del pueblo marroquí. Juan Carlos I nunca quiso reformar las instituciones de la dictadura, y sus hombres de paja en el Gobierno de su “amigo” Suárez -con el beneplácito de la oposición- se limitaron a cambiar el nombre o la imagen (el ignominioso Tribunal de Orden Público se transformó en Audiencia Nacional pero los jueces eran, son los mismos; la policía y guardia civil cambió de uniforme pero los mandos y responsables siguieron siendo los mismos ejerciendo la misma represión; el ejército se profesionalizó pero la cúpula militar sigue tomando medidas represorascontra los militares democrátas que denuncian las irregularidades e injusticias…). Juan Carlos I siguió la estela franquista de connivencia y complicidad con la Iglesia Católica apareciendo con los prebostes católicos para reforzar las medidas de sus gobiernos que blindaron sus privilegios –religión en las aulas, exenciones fiscales y financiación pública– con la Constitución del 78. Juan Carlos I nunca ha sido un patriota si no un vendepatrias al servicio de los intereses del imperialismo yanqui. Este es el verdadero retrato del “campechano”.

Y nuevamente la historia se repite porque Felipe VI y sus gobiernos hacen exactamente lo mismo que los de sus antecesores y nadie, ni el rey preparado ni los políticos de sus Cortes, han hecho nada en contra de todo lo anteriormente expuesto.

Pero Felipe VI no se ha quedado solo en esto. Un ejemplo: perdió el culo en rendir pleitesía a régimenes dictatoriales como la monarquía absolutista de Arabia Saudí (siguiendo los pasos de su padre); un estado que financia a grupos terroristas (como los que atentaron el 11-M o en Barcelona), mantiene la pena de muerte, relega a la mujer a un  papel de esclava y ejerce una feroz represión contra su pueblo. Pero eso no importa, lo importante es enriquecer a los sátrapas de los mercados, esos compiyoguis que lo sostienen y de paso, llenar la hucha de la familia Borbón. Otro ejemplo: su discurso televisado dos días después de las brutales cargas policiales en Cataluña tras el uno de Octubre de 2017. Siete minutos de mensaje le bastaron para dar cancha a su hinchada franquista, policial y militar. Sus soluciones se ciñeron a las ya consabidas e inalterables “constitución”, “ley”  y “diálogo” (“la unidad de España, la defensa de la Constitución y el respeto a la ley”) que cumplen, él y sus cortesanos del Congreso y Senado, solo cuando les interesa y conviene. Hizo piña con los reaccionarios de La Moncloa y Génova dando total apoyo  y sin ambages por la mano dura del artículo 155 contra la Generalitat por su aventura por la independencia. Y a modo de epílogo: Felipe VI mantiene el ducado de Franco, que concedió su padre basándose en el artículo 62 de la Constitución que “atribuye al rey la capacidad de otorgar estos títulos nobiliarios” y que solo el Rey a petición del Gobierno puede quitar. No es de extrañar, “El preparao” se dio cuenta que el franquismo fue una dictadura… ¡¡cuarenta años después!!

Ni Felipe VI ni la Casa Real se han pronunciado ante la riada de informaciones que les afectan, dando la callada por respuesta. Eso sí, al emérito le están cuidando del ataque de ansiedad que le ha entrado ante tal avalancha. Lo dicho, no son las cloacas de  una familia , son las cloacas de su institución, su estado, la monarquía, que desde sus orígenes ya estaba podrida.

El miedo de la izquierda parlamentaria es una renuncia consciente

Los partidos denominados de izquierda o progresistas de ámbito estatal y con representación parlamentaria -viejos y de nuevo cuño- desde que pisaron las Cortes han ido perdiendo el norte cada vez más (bastante perdido lo tenían incluso de antes). Unos iban a cambiar las cosas “desde dentro” (PCE e IU), otros iban a “asaltar los cielos” (PODEMOS) y otros que había que “reformar la constitución para avanzar” (PSOE). Si hay algo que es común a todos ellos es que no quieren enfrentarse a la monarquía. Todos se dicen partidos republicanos pero el miedo a ir a una ruptura con el régimen monárquico los paraliza.

PSOE y PODEMOS nunca han convocado un acto republicano (salvo en ámbitos cerrados y privados minoritarios) y menos aun apoyado concentración o manifestación republicana local, provincial o estatal. Antes al contrario hay numerosos testimonios de la actitud antirrepublicana de sus ediles, alcaldes y altos cargos. Son los garantes de la segunda transición y su función es frenar las luchas populares que vayan hacia la ruptura. Su única preocupación es hacer gestos de progresismo para ganarse unos votos que les garantice la poltrona llegando a retorcer incluso el lenguaje (pe. “casta” para no citar a la oligarquía financiera que es a la que se refiere; “transversalidad” para ocultar  la lucha de clases, etc) para que parezca que son los que traerán los cambios necesarios. Y solo eso es: apariencia, fachada, un bluf; cambiarlo todo para que todo siga igual, como explicaba magistralmente  Giuseppe Tomasi di Lampedusa en su novela El Gatopardo (cita que la monarquía borbónica sigue a rajatabla como hemos visto). Esto no quita para que amplios sectores de sus bases sí se sientan republicanos y lo manifiesten en cuanto tienen oportunidad.

En cuanto al PCE e IU han recorrido otros caminos, todos erráticos, que les ha llevado a lo que ahora son: un cajón de sastre que va detrás de los acontecimientos. Presumen de republicanismo pero poco hacen por traerlo. Como los anteriores, son también pieza fundamental para hacer de bomberos de la monarquía. La renuncia del PCE a la bandera republicana y su asunción de la monarquia en la transición del 78 ya fue toda una declaración de principios de su abandono de la lucha por la República. Pero IU no se queda atrás. En las últimas elecciones del 26J, en un documento interno, el partido de Alberto Garzón pedía a su militancia abstenerse de llevar a los actos electorales banderas republicanas y también recomendó no acudir a los mítines con banderas comunistas. Muy escasas veces se ha visto a algún dirigente o parlamentario de ambos partidos en las manifestaciones republicanas pese a saber que su apoyo es importante para visibilizar el movimiento republicano. Ambos partidos se han enquilosado  en actos memorialistas –necesarios, por otra parte- sin más perspectivas y objetivos que rendir un homenaje. Ahora vuelven a ser marxistas-leninistas y Garzón, dirigente del PCE, dice que Lenin “era un revisionista equiparable a Berstein”, algo que ni los historiadores mas anticomunistas se atreven a decir por ser una soberana estupidez; quieren traer la República a golpe de referéndum y proceso constituyente pero no explican cómo lo van hacer, ni cómo van organizar y unir un amplio movimiento republicano que lo apoye y respalde. (La iniciativa de Federación de Republicanos sobre una consulta popular “¿Monarquía o República?, por el derecho a decidir”, encaminada a crear tejido social republicano más que a obtener resultados que por otra parte no tienen mas que un valor simbólico, ha tenido amplia aceptación en muchos sitios que, de diferentes modos organizativos, la están llevando a cabo en todo el estado). Al igual que ocurre con PSOE o PODEMOS, amplios sectores de su militancia sí ven la necesidad de luchar por la III República y participan activamente en su consecución.

Esta es la perspectiva de esta izquierda parlamentaria que por los hechos examinados no parece que vayan a ser quienes organicen al pueblo para el advenimiento de  la III República. En definitiva: tienen miedo a la ruptura con la monarquía, por eso sus acciones se limitan al corsé que el régimen monárquico les ha impuesto o aceptaron con sus componendas.

O, mas preciso aun, no es miedo, es su renuncia consciente a dar un vuelco a la situación. Su misión es reformar el capitalismo, evidentemente sin tocar sus estructuras, y para ello no necesita militantes, movilizaciones y luchas. Necesitan simulacros para convencer al personal de que los voten para cambiar ciertas cosas; que en el Parlamento –o las instituciones- es donde hay que incidir (queriendo convencernos de traerán la República con  pequeñas reformas sin importancia) y que la lucha en la calle es algo puntual para rebajar el nivel de frustración y de indignación popular. Lo de organizar a las masas ni se lo plantean, les ha costado años desmantelar lo organizado con mucho esfuerzo (el gran tejido social de mediados de los años 70 de asociaciones de vecinos, de jóvenes, de estudiantes, de mujeres, etc que movilizaban a miles de personas, desapareció gracias a su intervención) y tener así a la gente dispersa en multitud de mareas y movimientos sin ningún nexo entre sí (pese a ser todos movimientos de protesta social popular) que les permita un mejor control.  El “divide y vencerás” que tanto gusta al capitalismo. Ahora tratan de orientar el voto para que las reformas puedan ir un poquito mas lejos que con el PSOE pero no olvidemos que el PSOE es su espejo, al que todos ellos se miran y al que quieren parecerse y coger su espacio y, sobre todo, es la casa común de esa “izquierda”, resultado de la degeneración revisionista que empieza a tomar cuerpo en los años 60 del siglo pasado.

Organización y República

Todas estas noticias de la corrupción monárquica ha reabierto las esperanzas de cientos de miles de republicanos y amplios sectores populares como ya ocurrió en el 2013 y 2014 en el que decenas de miles de republicanos se manifestaron contra la corrupción, cacerías y amoríos de Juan Carlos I y por la III República.

Aquel movimiento republicano en auge tuvo la oportunidad de ser una alternativa popular que solo unos pocos supieron ver y que otros, manipulando las protestas del 15M y destrozando a toda la izquierda se dedicaron, con todo el apoyo de los grandes mass media del país, a crear partidos “transversales”, populistas cuyo fin, como se vió después, no ha sido otro que frenar el avance del movimiento rupturista. En aquel momento engañaron a muchos miles de personas con su discurso huero, sin objetivos, que tocaba las emociones pero no les daba, ni les da, salida política. Y eso le valió a la oligarquía que sostiene a Felipe VI para seguir con un régimen franquista de baja intensidad frente a los que en la calle gritaban, gritan, “lo llaman democracia y no lo es”.

Hoy son muchos los que se han frustrado, como dijeron los republicanos mas consecuentes en su momento que ocurriría. Y otros aun siguen creyendo a esos partidos, PODEMOS e IU fundamentalmente, con una fe cuasi religiosa, pero ni el uno ni el otro, juntos o por separado le sirven ya al régimen de parapeto, pero seguirán siendo su parapeto si no lo remediamos.

El problema es que todas esas personas, esos republicanos, buscan una alternativa, saben que hay que traer la III República para hacer los cambios que nuestro pueblo necesita, pero no encuentran quién puede orientarles tras la confusión en la que les han sumido unos partidos de “izquierda” sumisos al régimen.

Por ello, muchos han, hemos, tomado iniciativas, personales o colectivas, creando actos, ateneos, agrupaciones republicanos que den continuidad a la lucha por la III República. Sin embargo, ahora es el  momento de organizar y unir todas esos esfuerzos –y los que se generarán- en un amplio movimiento republicano que, con un programa mínimo de acuerdos, se consolide como alternativa y cambie la correlación de fuerzas que sirva para debilitar y derrocar a la monarquía y lo que representa. Esa y no otra, es la tarea que debemos asumir los republicanos, la izquierda consecuente, si de verdad queremos tener una República por y para nuestro pueblo.

*Antonio González es miembro de la Agrupación Republicana de Móstoles

Reyes, capitalismo y un tren a La Meca

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Aquel parecía un día importante. Los flashes de los fotógrafos no paraban de dispararse mientras la nueva ministra de Fomento, Ana Pastor, mostraba la maqueta del tren de alta velocidad a los dos representantes del gobierno saudí, los ministros de Hacienda, Ibrahim Al-Assaf, y de Transportes, Jabara Bin Eid Alsuraiseri. El Partido Popular llevaba menos de un mes en el gobierno, pero quería apuntarse aquel tanto. Antes también lo había hecho el anterior ministro, el socialista José Blanco.

Unos y otros habían presentado la firma del contrato para la construcción del AVE entre Medina y La Meca como un éxito nacional, como la oportunidad de mostrar al mundo que España era algo más que playas atestadas de gente y turistas haciendo balconing. La Marca España dejaba de apestar a sangría.

En realidad aquel 14 de enero de 2012 no nos interesa demasiado. En política es importante saber dónde disparan los flashes pero en economía es mejor mirar adonde no lo hacen. Esta historia comienza varios años antes, en 2006, cuando el rey Juan Carlos viaja al castillo del magnate de la construcción Manfred Osterwald para asistir a una cena en su honor. El encuentro ha sido organizado por la amante del monarca, Corina zu Sayn-Wittgenstein, y los invitados están allí para hacer negocios. A nosotros nos interesan sobre todo dos de ellos: la millonaria iraní Shahpari Zanganeh y Amr ibn Abdulá al Dabagh, presidente de la Saudi Arabia General Investment Authority (SAGIA), la agencia estatal saudí de inversiones internacionales.

Después de la cena vienen las presentaciones. Sayn-Wittgenstein y Zanganeh han trabajado en varias ocasiones como comisionistas para la SAGIA y conocen muy bien a Dabagh. Ese es exactamente su trabajo: conocer a la gente adecuada, hacer contactos y quedarse con una parte de todo ese flujo de dinero que ayudan a mover de un lado a otro. Juan Carlos I se sienta con el saudí y hablan de negocios. Dabagh le cuenta que el gobierno saudí está interesado en construir una línea de tren de alta velocidad entre las ciudades de Medina y La Meca. El concurso internacional para hacerse con la licencia va a lanzarse dentro de unos meses y hay mucho dinero en juego.

Lo siguiente que sabemos sucede dos meses más tarde. Un avión militar traslada a Riad a una delegación de empresarios españoles en la que también viaja el monarca. La CEOE ha elaborado su propia lista de invitados al viaje, pero el rey y las autoridades saudís tienen otros planes. Como publicará varios años después El Confidencial, la Zarzuela y Riad vetan a algunos de los empresarios propuestos e invitan a Corinna y Zanganeh. Las relaciones del monarca con esta última no habían comenzado en aquella cena. La iraní había sido la segunda esposa de otro saudí, Adnan Khashoggi, un viejo amigo del rey. Khashoggi visitaba todos los veranos la Marbella de Gil, donde tenía una mansión gigantesca y un yate tan grande que hasta The Queen le dedicó una canción. Los lujos de Khashoggi eran pagados con el tráfico internacional de armas, pero el saudí no se limitaba a costear fiestas interminables en Puerto Banús. En 2017, con la muerte del saudí, El economista publicaba que Khashoggi había sido un apoyo moral y económico clave en la consolidación de la monarquía tras la muerte de Franco. La amistad venía de lejos.

Seis meses más tarde de aquel viaje se abre el concurso para la construcción del AVE. El flujo del dinero ha empezado a moverse y los intermediarios intensifican su trabajo. Es entonces cuando aparece en escena otro personaje clave en las negociaciones del AVE a La Meca: Mohamed Eyad Kayali. Kayali es la mano derecha en España del ministro de Defensa saudí, Salman bin Abdelaziz, pero también íntimo amigo del monarca. La actuación de Kayali resulta fundamental y consorcio de empresas españolas acaba ganando el concurso frente a sus competidores. Para celebrarlo, Kayali organiza un viaje: la famosa cacería de elefantes a Botsuna donde Juan Carlos se rompe la cadera. Las cloacas del Estado pueden estar llenas de sótanos y cárceles, pero las del capitalismo se parecen mucho más a hoteles lujosos, aviones privados y yates de muchos metros de eslora.

LA CONSTRUCCIÓN DEL AVE

Volvamos de nuevo a la luz de los flashes y a la sonrisa radiante de Ana Pastor. El contrato que unos y otros firman delante de las cámaras supone un acuerdo de más de 6.700 millones de euros que compromete a un grupo de empresas españolas a la construcción del AVE entre Medina y La Meca. El consorcio está formado por tres empresas públicas dependientes del ministerio de Fomento -Adif, Renfe e Ineco-, y nueve empresas privadas, fundamentalmente grandes constructoras y compañías dedicadas a la alta velocidad –Indra, OHL, Copasa, Consultrans, Cobra, Imathia, Inabensa, Talgo y Dimetronic-.

La línea de alta velocidad debe estar lista para finales de 2016, pero los problemas comienzan a acumularse enseguida. Las empresas chinas y francesas encargadas de la primera fase de las obras se retrasan en las entregas, las dificultades técnicas derivadas de la construcción en el desierto complican las obras y las tensiones en el interior del consorcio son cada vez más fuertes. En 2015, tres años después de la firma de contrato, es evidente que no van a cumplirse los plazos. Los sobrecostes se acumulan y lo que parecía un negocio seguro se convierte en un agujero en el que desaparecen miles de millones de euros. El consorcio de empresas calcula que los costes se han incrementado en 1.800 millones respecto al presupuesto inicial, pero Arabia Saudí no está dispuesta a asumirlo. El gobierno decide dejar de pagar las obras y el flujo de dinero se corta.

A finales de 2016 el consorcio de empresas españolas negocia un nuevo plazo de entrega que da un margan de otros catorce meses para acabar los 450 kilómetros de trazado. Arabia Saudí reconoce además unos sobrecostes de 140 millones de euros, pero se niega a asumir los 1.800 que plantea el consorcio. El dinero necesario se saca de un fondo de contingencia que crean las empresas para asumir imprevistos, pero enseguida se muestra que es insuficiente y se requiere una nueva inyección. La falta de dinero aumenta las tensiones en el interior del consorcio, donde se suceden los cambios en los puestos de responsabilidad. Nadie parece capaz de llevar a buen puerto las negociaciones con los saudís, que se resisten a alterar las condiciones del contrato inicial.

Estas negociaciones recaen en buena medida en el monarca, que moviliza sus contactos para que el negocio continúe produciendo beneficios. Los viajes entre Madrid y Riad se suceden y los interrogantes comienzan a acumularse. Tres de las empresas que participan en el consorcio son públicas, pero el gobierno no aclara cómo se van a asumir los sobrecostes ni de dónde ha salido el dinero para el fondo de contingencia. También se desconoce el papel jugado por CESCE, una compañía con participación mayoritaria del Estado y que en junio del 2012 se encargó de asegurar las inversiones para el trazado del AVE mediante la firma de varias pólizas.

Hoy esos interrogantes siguen sin resolverse y los problemas continúan creciendo. El plazo de entrega acordado en 2016, que establecía como límite para el comienzo de los viajes comerciales el mes de marzo de 2018, ha vuelto a incumplirse y se ha fijado una nueva fecha para septiembre de 2019. Por su parte, las últimas informaciones han revelado la comisión que cobró el monarca por la gestión inicial en la adjudicación del contrato, aunque desconocemos si las tres empresas públicas del consorcio también han participado en el pago. Tampoco sabemos de dónde salió la comisión de Zanganeh, que recibió 134 millones de euros por su gestión, ni la forma en que van a asumirse los sobrecostes de las obras que el gobierno saudí se niega a reconocer.

https://www.elsaltodiario.com/casa-real/reyes-capitalismo-y-un-tren-a-la-meca

¿República o monarquía? Más de 100.000 lectores de ‘Público’ lo tienen claro

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A última hora del pasado viernes 13, en Público poníamos en marcha una campaña de recogida de firmas a través de la cual os preguntábamos si consideráis que ha llegado ya el momento de exigir un referéndum que permita elegir el modelo de Estado entre república o monarquía. El detonante de esta campaña tenía su origen en las escandalosas informaciones que se habían conocido sobre los miembros de la Casa Real, especialmente sobre el rey emérito, Juan Carlos I.

En las primeras horas de la campaña, los lectores de Públicorespondieron a una velocidad de una firma cada dos segundos. Así, en las primeras 24 horas se alcanzaban más de 40.000 firmas. Y hoy ya son más de 100.000 los lectores que habéis apoyado con vuestra firma esta campaña, a la que aún es posible sumarse aquí, de una forma rápida y sencilla.

A las cacerías de elefantes, a la cercanía con los líderes de Arabia Saudí o al caso Nóos se unía hace unos días la noticia de que el rey emérito podría haber recibido una comisión de 80 millones de euros por la construcción del AVE a La Meca y que habría utilizado a su ‘amiga’ Corinna para ocultar sus propiedades en el extranjero.

Parece más evidente que nunca que la familia real se ha enriquecido gracias a la posición de privilegio que ocupa, sin que a los ciudadanos españoles se nos haya consultado jamás por el modelo de jefatura de Estado, ni siquiera tras la abdicación de Juan Carlos I en 2014.

Esas más de 100.000 firmas lanzan un mensaje muy claro: es la horade que la Casa Real aclare de una forma transparente sus cuentas al pueblo soberano que la sostiene y, sobre todo, de poder elegir de una vez por todas entre monarquía o república.

Incluso medios en Alemania se han hecho eco del éxito de nuestra convocatoria y tú aún puedes firmar nuestra petición y exigir un referéndum ya. ¡Ayudános a difundirla!

http://blogs.publico.es/publico/2018/07/18/republica-o-monarquia-mas-de-100-000-lectores-de-publico-lo-tienen-claro/

La Fundación Francisco Franco reclama un nuevo “alzamiento”

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Este miércoles se cumplen 82 años del golpe de Estado franquista, una fecha en la que la Fundación Francisco Franco ha querido recordar haciendo un llamamiento para lograr un nuevo “alzamiento”. “El 18 de julio de 1936 más de media España se alzó en armas para defender la integridad de nuestra Patria y las raíces cristianas de nuestra nación ante la inminente revolución comunista que amenazaba la propia existencia de España”, reza el comunicado difundido.

Un texto con el que la Fundación carga contra el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por anunciar “inminente exhumación del Generalísimo Franco del Valle de los Caídos”. Pero también lo hace contra “los hombres y mujeres jóvenes que ni por asomo sufrieron jamás ningún tipo de privaciones por la sencilla razón de que son pequeños burgueses que ni siquiera habían nacido cuando murió Franco. Son personas, en muchos casos, incluso, herederos de sangre de otros que por aquellos tiempos estaban instalados cómodamente en el régimen”.

“Hoy desde este minúsculo artículo llamo a un nuevo alzamiento, al alzamiento de nuestras familias, de ser siervo del que nos rodea”, clama la Fundación, que también reivindica “un retorno a los grandes ideales”.

La Fundación dedicada a la exaltación del franquismo busca apoyos para que “uno de los grandes alzamientos en España se vuelva a respetar, valorar, restaurar la grandeza de nuestra patria, de nuestras familias, de nuestra fe, de la figura tan importante de un padre, de la figura tan esencial de una madre, de aquellos que sirven a nuestra nación de la manera que lo hicieran, de aquellos que dieron su vida por el futuro de una Nación que hoy más que nunca está necesitada de valientes”.

Los españoles están a favor de exhumar a Franco

La mayoría de españoles está a favor de la exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos y apoya la ilegalización de la Fundación Francisco Franco, según una encuesta de LaSexta. En concreto, un 56% de la población está a favor del traslado frente al el 33,8% que está en contra. Unas cifras que salieron a la luz el mismo día en el que se reunían cientos de fascistas en el Valle de los Caídos para protestar contra esta exhumación ya que consideraban que el franquismo “no es residual” y que “media España no quiere que Franco sea exhumado ni el Valle de los Caídos profanado y expoliado”.

http://www.publico.es/sociedad/fundacion-francisco-franco-reclama-nuevo-alzamiento.html

PEDRO DUQUE, MINISTRO DEL PSOE, ANTEPONE LA ENSEÑANZA PRIVADA SOBRE LA PÚBLICA

Si alguien bienpensado, tenía esperanzas que el gobierno del PsoE de Pedro Sánchez iba a traer cambios, ya estamos viendo en las  medidas que va tomando, que estos son puro maquillaje. Para muestra un botón: estas declaraciones del astronauta-ministro fueron hechas el pasado mes de abril en la Asociación de Centros Autónomos de Enseñanza Privada.

Pedro Duque, ministro del PSOE, antepone la enseñanza privada sobre la pública

LA PLATAFORMA CÁDIZ POR LA REPÚBLICA LAMENTA LA AMENAZA ANÓNIMA AL COMPAÑERO DE ALTERNATIVA REPUBLICANA

Cádiz por la República denuncia la carta anónima y cobarde donde se amenaza a nuestro compañero A.M.M., coordinador de Alternativa Republicana de Cádiz, y vecino del barrio Las Colinas de Algeciras, con tomar represalias si no quita una bandera de la República Española del balcón de su casa.

La nota dice textualmente: “Tiene una bandera en el balcón que es anticonstitucional. Nuestra bandera es la rojigualda. La que tienes hiere la sensibilidad de cualquier persona inteligente. Por lo que de momento te pido que la quites y que la pongas en el interior de tu casa. El sitio más adecuado es el retrete. Daré unas horas después de la llegada de esta nota y si no la quitas empezarás a sufrir consecuencias negativas. Si mi compañero Ventura estuviera vivo no permitiría esa atrocidad”.

Consideramos la expresión “y si no la quitas empezarás a sufrir consecuencias negativas” un hecho delictivo por amenazas hacia una persona y no se descarta denunciar en la comisaría de Policía ni la posibilidad de realizar una concentración de fuerzas políticas democráticas y antifascistas en la barrida mencionada en apoyo al compañero que no está sólo y se encuentra organizado tanto política como sindicalmente.

La Bandera de la República española es constitucional recogida en el artículo 1 de la Constitución Española de 1931. Si bien actualmente no es la bandera oficial del Estado español ni viene recogida en la actual Constitución del 78, sí viene recogida en una Carta Magna de un Gobierno democrático, la Constitución aprobada por las Cortes Constituyentes de 9 de diciembre de 1931:

“Artículo 1. España es una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y de Justicia.
Los poderes de todos sus órganos emanan del pueblo.
La República constituye un Estado integral, compatible con la autonomía de los Municipios y las Regiones.
La bandera de la República española es roja, amarilla y morada”.

Existen en este país republicanos muy futboleros que para apoyar a la selección española durante el Mundial o la Eurocopa colocan la tricolor en el balcón de su casa, además de reivindicar la III República o un referéndum sobre la forma de Estado.

Aunque esta Plataforma Republicana defiende una ruptura con el actual régimen monárquico del 78 a través de un proceso constituyente que desemboque en la III República, la recién aprobada Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía dice: “Es imprescindible que no quede en el olvido el legado histórico de la Segunda República Española, como el antecedente más importante de nuestra actual experiencia democrática. Desde esa perspectiva, es necesario recordar con toda su complejidad y su trágico desenlace los valores y principios políticos y sociales que presidieron ese período.

La Guerra Civil de 1936-1939 fue la culminación de un proceso que puso fin a la democracia, al programa de reformas impulsado por la Segunda República y a la cultura democrática que había arraigado en la ciudadanía andaluza. Constituyó una enorme sangría para el pueblo andaluz. La represión y la violación de los derechos humanos durante el período bélico y en la posguerra revistió una extrema dureza, siendo los trabajadores, las trabajadoras y las fuerzas de la cultura, junto con las organizaciones políticas y sindicales que los representaban, las principales víctimas de la misma. Aplicación de bandos de guerra, desapariciones forzadas, sentencias de muerte, cárcel, campos de concentración, multas e incautación de bienes, torturas, exilio y persecución laboral y profesional fueron comunes durante la guerra y la posguerra, junto con la resistencia en las sierras andaluzas y en algunos núcleos urbanos de grupos guerrilleros que pervivieron hasta bien entrada la década de los cincuenta del siglo XX”.

Por otro lado el anterior Gobierno del PP, en 2017, contestó desde Madrid a Compromís lo siguiente: con carácter general, el hecho de exhibir cualquier bandera en principio no es ilegal ni inconstitucional” y, sin que lo pidiese la pregunta de los senadores, aclara que la Ley de Seguridad Ciudadana aprobada en 2015, la Ley Mordaza, “no sanciona el mero hecho de exhibir banderas republicanas”.

Además, en cuanto a las sentencias judiciales, la prohibición de la bandera republicana se restringe a las fachadas de edificios públicos tales como Ayuntamientos, etc., no a las sedes de partidos de izquierda o las propiedades privadas.

La exhibición de la bandera tricolor está dentro de la legalidad constitucional, según una sentencia del Tribunal de Superior de Justicia de Madrid del año 2003 .

La coordinación

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